Solanas y Carrió, dos políticos, el mismo fracaso

Las elecciones internas que se desarrollaron en Argentina el pasado domingo dieron, más allá del resultado categórico que alcanzó la presidenta Cristian Fernández de Kirchner, la escasa cantidad de votos que obtuvieron Elisa Carrió (Coalición Cívica) y Fernando Pino Solanas (Proyecto Sur), con su delfín político la socióloga Alcira Argumedo. En este último caso, este partido político no pudo obtener el 1,5 % requerido y no participará de las elecciones de octubre. Carrió, segunda en las elecciones presidenciales en 2007, despilfarró un capital político de valía con el transcurso del tiempo y a pesar de tener un aparato mediático firme, liderada por una representación exclusiva en los programas de TN, del Grupo Clarín, y también en otros espacios audiovisuales, no pudo transmitir en votos de confianza esta omnipresencia en los medios de comunicación.

 

. En este último caso, este partido político no pudo obtener el 1,5 % requerido y no participará de las elecciones de octubre. Carrió, segunda en las elecciones presidenciales en 2007, despilfarró un capital político de valía con el transcurso del tiempo y a pesar de tener un aparato mediático firme, liderada por una representación exclusiva en los programas de TN, del Grupo Clarín, y también en otros espacios audiovisuales, no pudo transmitir en votos de confianza esta omnipresencia en los medios de comunicación.

Su fórmula con Adrián Pérez apenas rozó el 3,24%, una cantidad insignificante, a comparación del 23% que había sacado en 2007. Su verborragia apocalíptica y un traslado ideológico marcado a los sectores conservadores, donde destacamos al ruralista Mario Llambías en su lista, dinamitaron aquél voto progresista que supo obtener tiempo atrás. Sus frases grandilocuentes, con un desapego violento al matrimonio Kirchner, al punto de decir que desde la muerte de Néstor, "ella duerme más tranquila", la alejaron del sentir de la sociedad, la cual, viendo los resultados del domingo, exige dirigentes políticos que propongan y no deambulen en chicanas absurdas que no suman en la construcción de un país mejor.

Ella misma, en declaraciones post-internas, admitió ser la responsable de esta fallida elección y solicitó cortar boleta en octubre a sus legisladores con el propósito que la Coalición Cívica no pierda presencia en el Congreso. Un propósito, a menos de dos meses de las generales, bastante difícil de cumplir. Lilita se aferró con toda su fuerza a ciertos poderes con los cuales pensaba que podría adquirir el voto mayoritario del electorado. La realidad le bofeteó la cara. No supo percibir el ánimo de la gente, cayó en el fallido de "tirar bombas" en cada momento que tuvo aire mediático y el descrédito golpeó la puerta. Señal que te alejaste de lo que vive y siente la población.

Pino Solanas es otro caso de características similares. En 2009 sorprendió a propios y extraños sacando el 24,2 % en las elecciones legislativas en Capital Federal, con una magnífica campaña publicitaria con escasos recursos, de boca en boca, tomando como relevancia a la juventud, quienes observaban en el veterano cineasta a un referente político de peso que se sustentaba también a partir de su obra artística. A partir de su imagen, Proyecto Sur moldeó una nueva propuesta con ejes indisolubles en el ferrocarril, el cuidado del medioambiente y la recuperación de las riquezas petrolíferas y mineras, consignas que, pese a no tener una incidencia específica en la Ciudad, habían cautivado al electorado.

Consumada las mismas, Pino, del cual había contemplado a kirchnerismo con cierta crítica pero sosteniendo algunos baluartes claros que se habían adquirido desde la asunción de Néstor Kirchner en 2003, reafirmó un rol opositor descomedido y pensó que, con el cobijo de las grandes empresas de comunicación, podría llegar con reales posibilidades a las elecciones presidenciales. TN se convirtió en el sillón de su casa donde disparaba munición gruesa al matrimonio Kirchner. Cabe destacar su apoyo en la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual y la reestatización de los fondos jubilatorios. Solanas, en estas acciones, no actuó de la misma manera que Carrió, abroquelada a los intereses de Clarín. Hay que decirlo.

Los números no midieron, alejó a Claudio Lozano, su socio de PS de la puja por la Ciudad para colocarse a luchar contra Mauricio Macri. Un tercer puesto con el 12,82% fue el resultado, la mitad de lo que había cosechado dos años atrás. Formó alianzas, vinieron Luis Juez, Margarita Stolbizer, Hermes Binner, las mismas siempre fluctuantes y que, con este último ya candidato como presidente por el Frente Amplio Progresista, al cual luego de varias idas y venidas, no le brindó su apoyo.

Disidencias internas hicieron que Proyecto Sur desestimara la opción Binner para colocar a una de la tropa propia: la prestigiosa académica Alcira Argumedo. Ahí, de un sacudón se fueron Claudio Lozano, Humberto Tumini y Victoria Donda a las huestes del FAP. Argumedo, con poco conocimiento del público en general, no pudo instalar su nombre y, sumado a una campaña de difusión floja, apenas obtuvo el 0,8% de los votos y así, sin superar el 1,5%, no podrá presentarse en octubre. En dos años, un capital político propio desperdiciado por impericia y mucho divismo. La juventud, motor indispensable de aquella hazaña en la Ciudad, encontró otros espacios para expresarse, uno, precisamente el de Binner, con una elección muy interesante pese al escaso tiempo de preparación.

Solanas y Carrió, antes seleccionados por la población, terminaron por equivocaciones variadas en un proceso de deslegitimación que las urnas terminaron por confirmar. Creyeron que el aparecer en la pantalla solidifcaría su feeling con la gente, que con eso alcanzaba. Grueso error.

Twitter: @apertoldi

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