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Por Jesús Salamanca Alonso / A estas alturas del debate – si es que en el PSOE existe de
verdad – ya se puede entender el daño que Pedro Sánchez ha hecho a su partido
durante los últimos años. Su estrecha visión de la realidad, su corto alcance
político y el desmedido y egoísta asesoramiento de su ‘media naranja’ han
repercutido muy negativamente en la formación socialista.
A ello hay que añadir que ha sido el personaje político peor
valorado, no solo por su “¡NO es NO, qué parte no ha entendido, señor Rajoy!”
sino por su firme decisión de tener paralizada una gobernabilidad que ha
costado miles de puestos de trabajo, ausencia de ofertas de empleo público,
erróneas negociaciones con la casta morada y un exceso de postureo, figureo y absurdo
racaneo. Más si a ello añadimos su intención última de negociar con el radicalismo
pro terrorista de ‘Podemos’, el entorno terrorista de ETA y el obsoleto
independentismo, es un hecho que donde mejor está es fuera de la política; no
por casualidad se le representa actualmente recorriendo los pueblos de España y
desplazándose con una cabra y una escalera.
Todas sus deficientes actuaciones han desembocado en fuertes
discrepancias, como la del martes en Valladolid, en el seno del partido, donde la
actual diputada por la ciudad de Zorrilla acabó abandonando una reunión del partido ante
los insultos a Patxi López y la tremenda división socialista. Los críticos no
han entendido ni entenderán la labor del presidente de la Gestora; prueba de
ello es que la pocas veces prudente, Soraya Rodríguez, fue calificada como “traidora”
y ‘compañera del zorro’: vergonzosas calificaciones que proceden del odio más
ruin y de la mediocridad más extendida, lo que motivo su abandono de la ya
reseñada reunión de partido.
Es sabido que las cabezas visibles del partido socialista de
Valladolid y de Castilla y León, así como los dirigentes –con muy pocas
excepciones-- no son partidarios de la
candidatura de Patxi López, como no lo eran de la Gestora. Da la impresión de
que los críticos no han entendido nada de nada desde la dimisión de Pedro
Sánchez y su obtusa visión ha conducido a una paralización, crisis y ceguera de
un sector del partido.
No hay duda de que se impone el debate político y “no solo de
nombres”, como decía ayer el actual alcalde de Valladolid. Hasta junio seguirá
habiendo un escenario incierto que dividirá más aún a los socialistas porque la
candidatura de López “no facilita las cosas a Sánchez”. Está suficientemente
claro que el exlehendakari juega con ventaja al adelantarse a todos con su
candidatura y, en línea con el pensamiento del alcalde perdedor de Valladolid,
lo que ha pretendido ha sido “acaparar la postura crítica con la Gestora”. Ahí
es donde, precisamente, se desinflan las aspiraciones de que fuera secretario
general hasta el pasado mes de octubre.
Para Pedro Sánchez se desvanecen todas las posibilidades,
salvo que pretenda ir al enfrentamiento con López, lo que dividiría más aún al
partido y generaría más odio entre las numerosas facciones que ya existen.
Sánchez ni siquiera es ya el abanderado de una respetable minoría. Tampoco es entendido
por quienes fueron sus fieles escuderos: ahí tienen a Antonio Hernando, más
interesado en poder pagar su hipoteca que en la salida de la crisis del
partido. Y si alguien piensa que ‘Pedroflauta’ Sánchez no está con el culo al
aire… ¡explíquelo!
Señor Sánchez: Parece que todos han entendido en su partido
que ya no es su hora y debe hacerse a un lado. Para usted “NO ya es un
definitivo NO. ¿Algo que no entienda?”