. En la tradicional etimología latina, en cambio, “rhythmus, i” esta asociada a la idea de
movimiento regular, cadencia, a la imagen del ir y venir de las olas.
El
ritmo es una materia que se estudia en distintas disciplinas, artísticas,
científicas, filosóficas, etc. Es un
fenómeno del mundo que se hace presente en el arte tanto como en cualquier otro
ámbito de la experiencia humana. En el campo del arte, no sólo se habla de
ritmo en aquellas obras que se desarrollan en el tiempo, sino también en las
llamadas estáticas, como las de las artes plásticas y la arquitectura. Entonces
se puede suponer que debe haber algunas características del ritmo que se
manifiesten en todas ellas, y otras más específicas de cada una.
¿Cuáles
serían esas características? Lo más inmediato que se aparece ni bien se habla
de ritmo es que es algo relacionado con el tiempo. En las dos etimologías lo
sustancial de la definición, como generador del fenómeno del ritmo en sí, es
algo que está en movimiento. Algo que está en movimiento es un acontecimiento
en el tiempo, lo que permite diferenciar varios campos de estudio para empezar:
el tiempo en sí mismo, las características de los acontecimientos y la forma en
que se relacionan
Con
respecto al tiempo, al
que se podría llamar metafóricamente el aspecto formal del ritmo, se puede
suponer la existencia de dos tipos distintos. El primero es un tiempo liso,
amorfo, en el cual cada instante es igual a otro sin ninguna característica
distintiva más que la ordenación lineal desde el pasado hacia el futuro. El
segundo es un tiempo estriado, pautado, acanalado, en el cual los
momentos son claramente discretos. Ésta es una distinción con la cual los
músicos están familiarizados; el tiempo liso es un tiempo que dura, el
tiempo estriado es un tiempo que se cuenta. Pero un examen apenas un
poco más atento revela que estos tipos de tiempo no se presentan a la
experiencia humana de manera pura. Se puede imaginar un tiempo absolutamente
liso, pero en el tiempo vivido por el hombre nunca es un instante igual a otro,
una simple duración neutra que se desarrolla sin matices. En el tiempo
estriado, si bien hay momentos discretos que se pueden contar, la capacidad
humana de subdivisión temporal se enfrenta al hecho de que hay una duración
continua entre los instantes que es irreductible.
En
cuanto a los acontecimientos que suceden en el tiempo, lo que se podría
llamar el aspecto material del ritmo, pueden ser de cualquier naturaleza. La
relación entre su naturaleza y el tiempo en el que acontecen es de influencia recíproca: el tipo de
acontecimiento condiciona la estructura temporal y simultáneamente ésta
modifica la manera en que los sucesos transcurren en el tiempo. Ocurre de esta
manera porque la corriente de acontecimientos no es una sucesión lineal de
hechos sin relación entre sí, si no que hay una diferenciación jerárquica, un
agrupamiento alrededor de los sucesos de mayor importancia.
El
fenómeno del agrupamiento es generador de nuevas formas, ya que organiza
los acontecimientos primeramente en sentido horizontal, creando una nueva serie
de sucesos constituída por las agrupaciones de los primeros acontecimientos. O
sea que se vuelve a la situación descripta anteriormente: los nuevos sucesos se
agrupan a su vez en torno a los de mayor jerarquía, generando un nuevo nivel de
agrupamientos, esta vez compuestos de los agrupamientos del nivel inferior.
Este
proceso de génesis origina otra característica del ritmo, su configuración
formal en sentido vertical en niveles de organización paralelos, que
están en una relación de "materia y forma", o sea las formas
de un nivel son la materia de las formas de un nivel superior, hasta llegar a
un nivel que abarque toda la cadena de sucesos.
Entonces,
retomando la frase citada al comienzo, “forma asumida por aquello que está
en movimiento”, se pueden describir algunos aspectos de esa forma. Los
acontecimientos de una sucesión no se presentan todos iguales en una cadena
amorfa y lineal, sino que se agrupan de manera tal que se separan en segmentos
discretos que tienen un comienzo y un fin, organizados alrededor de los
acontecimientos de mayor jerarquía. A su vez estas agrupaciones se agrupan de
manera secundaria añadiendo a la totalidad del fenómeno del ritmo una dimensión
vertical de discursos simultáneos, aún cuando en la sucesión de acontecimientos
éstos se presenten uno a uno, linealmente. La jerarquía de los acontecimientos
depende de características surgidas de su propia naturaleza, de manera que no
se van a agrupar de la misma manera sonidos, palabras imágenes, etc. Además los
acontecimientos sobresalientes establecen una relación de influencia recíproca
con el tiempo, ya que al comienzo de la cadena de sucesos determinan las
características de las pautas temporales, pero más adelante éstas adquieren una
cierta independencia, por lo cual influyen sobre los acontecimientos
posteriores y la forma que toman sus agrupaciones.
Esta
característica se aprecia muy bien cuando en música se estudia el fenómeno de
la métrica. Antes de que empiece a sonar la primera nota, o sea el primer
suceso de una cadena de acontecimientos, el oyente no sabe que compás va a
tener, ni si va a tener alguno. Luego la música suena y lo percibe
inmediatamente. Imaginemos que está escuchando una pieza de jazz; en seguida
aparecen sus cuatro tiempos habituales. Luego los músicos empiezan a acentuar
con énfasis dinámico los contratiempos, los que por supuesto están determinados
por la posición de los acentos métricos establecidos por las primeras notas.
Más adelante resulta que los acentos rítmicos que realizan los músicos
comienzan a tomar una nueva periodicidad, la primera división en cuatro tiempos
se olvida y la pieza cambia de compás. Ahora los acentos métricos aparecen cada
tres tiempos, por ejemplo, y si algún músico ejecuta acentos rítmicos cada dos
tiempos sonarán claramente en tensión con la métrica establecida.
Ahora
cabe preguntarse, ¿cómo es que pasa todo esto? ¿Dónde está este tiempo
estriado, estas agrupaciones, estos niveles de organización? ¿Qué condiciones
se necesitan para que este fenómeno se produzca? En primer lugar, el ritmo es
por entero un fenómeno que se produce en el ámbito de la experiencia humana.
Fuera de ésta no hay manera de relacionar instantes discretos en una agrupación
o estructura jerárquica. Pero tampoco es posible pensar en el ritmo como una
característica objetiva del mundo que es percibida pasivamente por el sujeto,
como una imagen proyectada sobre la psiquis en la que ésta es impresionada por
una forma externa. La característica que genera relaciones entre distintos
momentos, los articula; que agrupa los acontecimientos y los ordena en
distintos niveles de organización, es una acción humana, una participación, una
comunicación en el sentido de ser en común con el mundo, con el espacio
y el tiempo. De esta manera, en tiempo del ritmo no es un tiempo en el cual
se vive una experiencia, si no que es la experiencia de vivir el tiempo
con carácter transitivo, de “vivir al tiempo”, un tiempo que sucede
porque hay un sujeto que lo vive, que lo pasa, que lo dura.
Por
eso es que en el arte plástico hay tanto ritmo como en la música, la danza o la
poesía. Porque la obra se realiza como una acción en el tiempo vivido por el
sujeto que la experimenta, la conforma, la proyecta en el presente con el mismo
tipo de articulación temporal que si se tratara de una sinfonía.
Es
importante señalar que desde esta perspectiva la regularidad, la cadencia, el
compás y fenómenos similares, si bien son de naturaleza rítmica y aún más, en
ellos el ritmo adquiere un poder y un alcance que en otras manifestaciones no
tiene, no es una característica definitoria de la disciplina en sí misma:
grandes espacios de la experiencia del ritmo no presentan ninguna regularidad.
Es
posible establecer entonces algunos elementos mínimos que el estudio del ritmo
como disciplina autónoma debe tener, independientemente de la materia a que se
lo aplique luego. El primero es la existencia de un tiempo pautado, con
instantes discretos en relación jerárquica mutua, generando lo que llamamos acento métrico. El segundo es la
diferenciación de los acontecimientos que suceden en el tiempo en acentuados y no acentuados. El tercero es la agrupación de los
acontecimientos en grupos alrededor de aquellos que por alguna
particularidad de su naturaleza resultan sobresalientes, o sea acentuados. Luego
sucede la aparición de los niveles de organización cuyos constituyentes
están en relación ascendente de materia y forma. Y en quinto lugar el tiempo y
las formas que adoptan los acontecimientos se influyen mutuamente de una manera
que depende sus propiedades y las condiciones de su desenvolvimiento. Por
último debemos subrayar el factor creador de todo el conjunto, la participación
del sujeto como cuerpo, como conciencia y acción en comunicación con el
presente, creador de forma y sentido.http://seminarioritmo.blogspot.com/
[1] Problèmes de
linguistique générale. N.R.F. 1966. La notion de rythme dans son expression
linguistique, p. 333.