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Una Segunda Oportunidad


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09/01/2017


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Jaime siempre fue un buen amigo, a pesar de que nuestras respectivas profesiones nos llevaron por caminos diferentes, la amistad de juventud se mantuvo a través del tiempo, aun sin vernos  con mucha frecuencia, pero cuando esto ocurría, era un momento de verdadera alegría, pues podíamos conversar largamente, recordando momentos gratos y otros no tanto, con la franqueza  y comprensión que solo es posible  cuando existe una sólida amistad y en esta oportunidad esta sería puesta a prueba.




Con voz seria y apesadumbrada me dijo, ¡Fernando!, voy a ser directo y honesto contigo como siempre he tratado de serlo y aún más en esta oportunidad y te pido que escuches con atención cada palabra que te voy a decir, luego de lo cual trataré de contestar tus preguntas e inquietudes .

Esas palabras, como era de esperarse, me pusieron en alerta y tensión máxima, produciendo  en mi un hormigueo que me recorrió todo el cuerpo, empezando por las sienes y mi corazón incremento los latidos a tal punto que prácticamente podía oírlos.

¿Qué pasa Jaime, por qué tanta seriedad, que tienes que decirme que motive esa actitud?

Fernando por favor, te pido que escuches con atención y luego contestare lo que quieras preguntarme.

¡Adelante, dímelo de una vez! le dije con dureza.

Fernando, como debes recordar, en tu último control médico , te hicimos un examen completo de laboratorio acorde con la edad que tienes, para descartar posibles enfermedades crónicas y conocer otros valores que suelen revisarse cuando entras en la década de los 60 años. Yo después te llame y te pedí una nueva muestra de sangre y orina para corroborar algunos datos, y argumente, para no perturbarte,  que la toma anterior se había estropeado en parte, por un mal almacenamiento del laboratorio.   

Lo cierto es que los resultados en general fueron bastante buenos, excepto en tres valores  que hemos contrastado con tus anteriores exámenes, y hemos detectado un incremento alarmante de los mismos.

Ante la duda, repetimos la prueba y la ampliamos a la evaluación de sedimentos en la orina, reafirmándose los resultados. A pesar de la evidencia he consultado con dos especialistas en laboratorio y enfermedades oncológicas, quienes han visto el resultado de tus exámenes y su opinión coincide, en cuanto que se trataría de  un cáncer muy agresivo al páncreas y posiblemente al hígado.

Fernando escuchaba perplejo todo lo que decía Jaime, sin atinar a hacer ninguna pregunta.

Yo quiero hacer una última prueba, una punción,  aunque la verdad no soy optimista, pero necesito  corroborar el estado de avance del cáncer y poder darte las mejores recomendaciones.

Jaime, se detuvo un momento y me miro profundamente, como tratando de adivinar que estaba pensando, aunque en el fondo él lo sabía, pues en su larga experiencia  como médico había enfrentado situaciones semejantes muchas veces.

¡Fernando!, sé que es duro, muy duro lo que te he dicho, pero es la verdad y no he querido disfrazarla, dándote falsas expectativas, pues ese tipo de cáncer apenas si te dan unos meses de vida, siempre y cuando sigas el tratamiento estrictamente, lo cual, aunque suene a consuelo, te deja la oportunidad de poder poner en orden tus cosas, antes de que ….., y en ese momento dejo de hablar.

Fernando se levantó, miro a su amigo durante unos instantes que parecían eternos, movió negativamente la cabeza y sin mediar palabra alguna salió del consultorio alejándose a toda prisa.

Se sentó en su automóvil, colocó ambas  manos sobre el timón y empezó a recordar cada palabra que le había dicho Jaime, tal vez con la vaga intención de encontrar alguna inconsistencia lógica que le devolviera la esperanza.

Pasaron algunos días y el ciclo sicológico que activan este tipo de situaciones , la negación, rebeldía, depresión y aceptación final se dieron  con intensidad   y en forma acelerada.

Luego de aproximadamente una semana, cuando Fernando hubo asimilado y aceptado la noticia, habló con Margarita, su esposa, quien rompió a llorar desconsoladamente, reprochándole no haber confiado en ella desde el instante en que se lo habían diagnósticado y es que ella también debía pasar por ese mismo ciclo.

Lo cierto es que transcurrido el drama familiar, incluido el de los propios hijos, Fernando decidió renunciar a su trabajo de Gerente General y aislándose por unos días, en su lugar preferido, se concentró en lo que consideró, dadas las circunstancias, era la tarea más importante del momento, poner en orden su vida para que su desaparición no generase desorden y mayores consecuencias que las que ya conlleva la propia muerte.

Una agradable tarde de primavera, viendo a través de la ventana el campo verde, lleno de árboles que se mecían al ritmo de una suave brisa, Fernando decidió escribir todo lo que le venía a la mente, siendo éste el  momento que trazaría un antes y un después en su  vida, bueno en lo que le restaba de ella.

Empezó por tratar de recordar cada instante relevante vivido desde que tuvo uso de razón e iba anotando las personas que habían tenido un significado especial en su vida,  positivo o negativo, así como  aquellas personas a las cuales él, de una u otra manera había ofendido o afectado, ordenándolas por columnas, escribiendo sus nombres y agregando al lado, si estaba vivo o no, dejando en blanco los que desconocía, para luego buscar, a través de internet o de llamadas telefónicas, la condición de aquellas personas.

Varias horas le tomo la búsqueda, pero al final tenía un amplio listado de personas, al cual miro con atención por unos segundos asintiendo para si, como estando satisfecho con sus pensamientos.

Al día siguiente siguió con su tarea y esta vez anotó todas aquellas actividades que le hubiera gustado hacer, pero por un motivo u otro no había podido o había postergado para otro momento. Las ordeno por orden de relevancia para él y al lado de cada actividad, escribió una “R” de realizable o una “NR” no realizable, siendo la “NR” mucho más que las “R”

De igual manera hizo un listado de todas aquellas cosas que le hubiera gustado tener y al lado de cada una de ellas escribió “VP” vale la pena o “NVP” no vale la pena.

Finalmente al cabo de 5 días de aislamiento, entre momentos de entusiasmo por lo que hacía y depresión por lo que se venía, describió todo lo que poseía como patrimonio familiar y lo distribuyo de la manera más equitativa posible entre su esposa e hijos a fin de evitar conflictos al interior de su familia.

Una vez concluido  este período,  llamó a su esposa a quien le comentó con lujo de detalles lo que había hecho y cuales eran sus planes. Margarita escucho con atención y notó en él un entusiasmo que no veía hacía mucho tiempo, por lo que se abstuvo de expresarle sus reservas o comentarios sobre lo que pensaba hacer, pese a que ella ya había planeado como pasarían el poco tiempo que le quedaba. Solo atino a sugerir un cambio en la distribución de los bienes, pues a Enrique, su hijo mayor, le gustaba mucho más el campo que la playa y podía haber una permuta en las propiedades, pues el valor era muy parecido, a lo que finalmente accedió Fernando

Esa noche la pasó a solas con Margarita y la verdad que ambos disfrutaron mucho, olvidándose por algunas horas de lo que estaban viviendo.

Al día siguiente llegaron sus 4 hijos,  a los que había citado luego de hablar con su esposa y les explicó sus planes y la distribución del patrimonio familiar.

Papá dijo Enrique luego de unos minutos de silencio sepulcral, si eso es lo que quieres hacer, nosotros estamos de acuerdo contigo y en cuanto a la herencia creo que ha sido bastante equitativa y generosa. Los otros tres hermanos asintieron y Fernando se sintió satisfecho y liberado de un “peso” que lo afligía desde que pudo razonar sobre su situación, pues no quería dejar problemas o conflictos en su familia. Finalmente asintió con la cabeza y luego llamó a Carlos su abogado, a fin de que se encargara  de darle validez legal a su voluntad.

Al día siguiente muy de mañana, se levantó muy contento, se ducho, tomo desayuno junto a Margarita, de quien se despidió dándole un cariñoso beso, luego de lo cual se subió a su automóvil para dar inicio a  lo que había planeado, dirigiéndose en primer lugar a una antigua iglesia donde había servido de monaguillo cuando niño. Se arrodillo y ensimismado en sus pensamientos estableció una personal conversación con Dios, sobre su vida en todos los aspectos,  y culmino pidiéndole todo el tiempo que le pudiera dar,  aunque fueran minutos que para el serían su mejor regalo. Al termino se dirigió a  diversos Camposantos en la ciudad, para despedirse de las personas que habían tenido un significado especialmente positivo en su vida. La primera tumba que visitó fue la de sus padres, que yacían juntos como lo habían hecho en vida, rezando en silencio para luego y de igual forma agradecerles por todo lo que habían hecho por él y sus hermanos, por el ejemplo dado, culminando con un “los quiero y extraño, y pronto nos reuniremos de nuevo, como antes” . Ello arrancó unas lagrimas y una leve sonrisa producto de los sentimientos encontrados de aquel momento de recogimiento. Se despidió de sus padres y se dirigió a visitar los lugares de reposo de algunos tíos, amigos, muy queridos por él.

Luego buscó a las personas importantes para él, que consideraba  habían tenido un significado negativo y aquellas a las que él les consideraba había ofendido o actuado mal y les debía el perdón.  Ante cada tumba rezo en silencio por las personas que ahí yacían  para luego  perdonarlas o pedir perdón sentida y sinceramente.  

Tres días después Fernando empezó a visitar a los que había anotado en su lista y que vivían en su ciudad. A casi todos les causó una grata sorpresa su visita, más aún a quienes no esperaban de él palabras dando o pidiendo  perdón.

Al acabar en su ciudad, se dirigió por vía aérea a otras dos ciudades, donde casi completo su lista, llamando por teléfono a aquellos que por encontrarse demasiado lejos no podría visitar. Al termino se sintió sumamente agotado físicamente pero satisfecho, liberado y renovado, con un ánimo que lo desbordaba y que compensaba con creces su agotamiento.

Habían transcurrido doce días desde que dio inicio su plan y casi dos meses desde que recibió la noticia de Jaime y lo cierto es que la enfermedad se iba dejando sentir cada vez más  a través de un cotidiano cansancio  y episodios de malestar que afortunadamente superaba con el entusiasmo y con algunos medicamentos.

Retornó a casa por unos días para descansar e iniciar la segunda etapa de su plan.

Un domingo llamó a Margarita y le dijo, ¡Mi amor¡ esto es lo que quiero hacer y le mostró una lista con 6 actividades,  las dos primeras eran viajes a lugares que siempre había querido visitar, con su esposa como compañía  y las 4 siguientes eran viajes con cada uno de sus hijos a lugares dentro de su país.

Margarita miro con detenimiento la lista y le dijo, Fernando ¿Cuanto tiempo te va a tomar todo estos viajes? . No más de un mes contestó  y no te preocupes de nada que ya los he organizado con ayuda de Carmen, la Jefa de Relaciones Publicas de mi empresa, bueno de mi ex empresa, se corrigió. El nuevo Gerente General me ha dado todas las facilidades, en realidad está muy agradecido conmigo.

A los tres días enrumbaban hacia su primer destino, Ushuaia en la Argentina, para luego hacer un breve crucero por la Antartida. lugar que siempre había entusiasmado y maravillado a Fernando.

A su retorno luego de casi 15 días de ausencia, tomo unos días de descanso para iniciar un viaje con cada uno de sus hijos, a solas, momento que había añorado y que aprovecho para “abrirse” con cada uno de ellos  y por supuesto encargarle el cuidado de su madre y otros hermanos.

Finalmente después de todo estos periplos, Fernando volvió a su casa de campo, que había escogido como el lugar donde permanecería hasta el final, y en una conversación con Margarita, le enseño la lista de lo que le hubiera gustado tener o poseer. La verdad que la lista era larga e incluía algunos vehículos, artículos diversos, pero al lado de cada uno anoto NVP. A Margarita le llamó la atención y le pregunto el motivo de esa clasificación, pues en realidad podía comprar la mayor parte de los artículos que había listado.

El contestó; en realidad, siempre pensé en comprar o tener esos artículos, pero la verdad que después de pensarlo profundamente me he dado cuenta que no aportarían mayor sentido a mi vida y no lo digo necesariamente por la enfermedad. Normalmente, agregó, he llegado a la conclusión que uno muchas veces adquiere bienes, sobre todo los más suntuosos o no necesarios, bajo la premisa de que siempre tendrá el tiempo y oportunidad para disfrutarlos, lucirlos ante los demás, lo que  resulta presuntuoso y un exceso de confianza por parte de uno, ya que la vida nos tiene reservadas  muchas sorpresas y el tiempo es finalmente el bien más preciado, por lo que debemos invertirlo, sobre todo en generar momentos de satisfacción, en especial con las personas que amamos y también con otras personas con las que nos relacionamos, generando recuerdos para atesorar. Por todo ello  he decidido no tener nada más, no me hace falta, excepto una cosa. Y cuál es? Pregunto Margarita.

Quiero cambiar mi vieja computadora por una más nueva, más rápida y con mejores programas, pues he decidido a partir de hoy dedicarme a escribir sobre mi última y más importante experiencia.

Casí seis meses después, de acuerdo a lo pronosticado, Fernando se encontraba yaciente en su casa de campo, rodeado por Margarita, por sus hijos, sus dos hermanos, Jaime y una pareja de entrañables amigos.

Con voz cansada les dijo, hijos, amigos muchas gracias por estar conmigo en estos momentos pero creo que ha llegado el momento de despedirnos, pues no se cuánto tiempo más estaré consciente, y  quisiera estar a solas con Margarita. Uno a uno se despidieron, expresándole con los gestos y las lágrimas el cariño que sentían por él.

Finalmente a solas con Margarita, quien no podía dejar de llorar, le dijo: ¡Amor mío! tú y mis hijos han sido mi mayor bendición y tú la mejor compañera que uno podría esperar y merecer, no hay reproche alguno, solo palabras de agradecimiento y amor….., iba a continuar hablando cuando empezó a sentir una asfixia que se lo impedía y desesperaba, exclamando ¡Me ahogo!!Me ahogo¡, mientras la mano de Margarita se apoyaba en su pecho y en su hombro, y con voz exhaltada le decía

¡Fernando que te pasa! Despierta, despierta.

Abrió los ojos asustado y  luego de algunos segundos tomo conciencia que había vivido intensamente un sueño. ¡Margarita¡ estoy bien, estoy bien, ha sido un sueño, solo un sueño, no te preocupes.

Margarita que no terminaba de entender lo que sucedía, miraba perpleja a Fernando, quien de un salto se puso en pie y aun agitado,  se dirigió al baño, cerró la puerta tras de si y parándose  frente a un gran espejo, se miró,  dudo que se había tratado de un sueño, pues había sido demasiado real, elevó los ojos y dijo para si y para él ¡Gracias, por esta segunda oportunidad!



A partir de aquel día, toda su familia, amigos, subordinados, en fin todos, pudieron apreciar un notable cambio en la vida de Fernando y él en especial, pues cada noche escribía y actualizaba sus listas de personas y de actividades en su nueva computadora;  no sabía y nunca sabrá cuando el sueño se hará realidad, pero había decidido estar preparado para ese momento final.

Etiquetas:   Familia   ·   Amistad   ·   Vida

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