El Achicamiento Sin Fin

Lo más habitual en una persona sana, que advierte que la empresa en la que trabaja pueda estar complicada en un futuro próximo, porque bajaron sus ventas, es que deje de consumir como lo venía haciendo, como autoprotección.

 

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En primer lugar, porque de perder su empleo, tendrá que forzosamente habituarse a un nuevo escenario de mayores restricciones. También, porque de llegar lo indeseado, podrá sumar algunos ahorros, aunque sean mínimos, al monto indemnizatorio que se verá reducido y en cuotas. Para de esa manera, poder llegar con algunos fondos, a transitar el periodo de tiempo que le insuma insertarse nuevamente en la actividad productiva.

Es decir,  que estaremos en presencia de un individuo cauteloso, muy medido con sus gastos. De generalizarse este comportamiento, por contagio, llegaremos a observar una caída sustantiva del consumo.

Esta caída del consumo, atenta contra la continuidad de los puestos de trabajo, ya que los vuelve prescindibles, ante la caída de las ventas. Entrando en un espiral de achicamiento del aparato productivo del cual, luego, es muy difícil salir sin heridas difíciles de cicatrizar.

En realidad, a todos nos convendría seguir consumiendo como si nada estuviera pasando. Y seguir comprando, aunque fuera a crédito, en función de que la rueda del consumo no se detenga. Construyendo un escenario, donde sería posible conseguir un nuevo empleo, más rápidamente.

Algo muy difícil de inculcar, porque el miedo asociado a la situación de riesgo percibida por la persona que se considera próxima al despido, la conduce por el camino opuesto.

En nuestro país, casi la mitad de las personas que perciben un salario se sienten en riesgo de perder su empleo.

Eugenio García

https://garenioblog.blogspot.com

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