Enamorada de un ideal el cual ni siquiera existe...

Hay personas quienes están enamoradas de la vida, de sus mascotas o incluso de otros de su especie. Orgullosa estoy de anunciar que yo misma estoy enamorada, pero esa pasión que en mi profundo interior ha despertado solo tiene un dueño inerte, siendo un sentimiento unidireccional ya que me he locamente enamorado de algo que no siente, ni piensa, ni habla, ni vive y nunca me corresponderá porque es algo que puede que ni siquiera exista.

 

. Orgullosa estoy de anunciar que yo misma estoy enamorada, pero esa pasión que en mi profundo interior ha despertado solo tiene un dueño inerte, siendo un sentimiento unidireccional ya que me he locamente enamorado de algo que no siente, ni piensa, ni habla, ni vive y nunca me corresponderá porque es algo que puede que ni siquiera exista.

¿existe acaso aquello que tan idealizado tenemos? ¿ocurre acaso aquello en lo que cada noche pensamos, deseamos, con lo que queremos soñar y lo que se llega a convertir hasta en obsesión?

Dicen que los anuncios que vemos día a día nos influyen, nos incitan a tomar ciertas decisiones y llevarlas acabo, dicen que estamos sometidos a un bombardeo continuo de información innecesaria, un flujo de ideas las cuales  intentan manejarnos, someternos e introducirse en nuestro subconsciente.

Sin embargo hay una idea que desde que nacemos nos repiten cada noche, cada mañana y a cada instante, esos “te quiero”  que no paran de repetirnos, algunos ciertos a medias y otros ni eso, esos primero besos dulces como la miel y suaves como el algodón que solo una madre puede dar, porque solo una madre te quiere más que a si misma y solo quien te quiere mas que a si mismo te quiere de verdad. Por ende preguntémonos ¿nos querrá alguien de verdad cuando ellas no estén? ¿habrá alguien quien nos mire como ellas lo hacen sin querer nada a cambio? ¿existe ese amor que tan ideal nos pintan, el las películas románticas, ese en que chico y chica se enamoran perdidamente y superan todos los obstáculos que la vida les pone?

Solo existen personas enamoradas de esa idea, de la idea de que algo sea perfectamente ideal, inhumano, hasta quizás podríamos definir como celestial, fuera de este mundo imperfecto nuestro en el que posiblemente no exista tal belleza en potencia. Pero lo que más duele es que sabemos que no lo podemos alcanzar, pero deseamos que sea cierto, posible y accesible. Buscamos, buscamos, pero no encontramos, queremos a un príncipe cuando somos una rana, buscamos un amor eterno cuando pronto moriremos.

Y si creemos enamorarnos, haber hayado ese amor tan ideal, tan pronto descubriremos que sólo era un vago ideal, con el tiempo esa perfección se convierte en pura hipocresía, desden, y hasta llega a ser solo un simple recuerdo que en realidad no fue real y es entonces cuando realmente te das cuenta que nunca conociste al príncipe azul, que el chico de la capa solo era un capullo disfrazado que cumplía externamente la idea de amor que tanto deseabas, porque se parecía al de las típicas películas románticas y al principio casi se comportaba igual que el protagonista de ellas…

Pero al igual que las películas, la historia de amor acaba, el príncipe se va y solo queda la rana. Y cuando solo queda la rana, esta se pregunta donde veía el príncipe y como no se dio ella cuenta que estaba actuando, que era un príncipe actor, tal y como el de las películas, de los de mentira, de los que duran como máximo dos horas.

¿y entonces que hace la rana? Llora, porque estaba como yo enamorada del ideal de amor, de esa perfección que realmente no existe pero que buscamos día y noche como si no pudiéramos vivir sin ella, y realmente nunca la hemos siquiera poseído.

Enamorada del chico que hemos creado en nuestra cabeza, de ese al azar que tomamos de la calle, le colocamos la capa y le llamamos príncipe. De ese que soñamos con que nos toque la guitarra, el pelo, nos de un masaje en los días estresantes, nos tape en los días fríos, y alquile una película en los días de invierno, para que durmamos juntos y por la mañana me mire con amor mientras duermo...tan triste saber que eso no existe...tan triste saber que solo está en nuestra imaginación, y más triste aún saber que no hicimos esos planes, que solo están en nuestra cabeza pero que realmente nunca alcanzarán la perfección con la que los imaginabamos.

Y si llegamos a conocer al príncipe e intentar hacer nuestros planes perfectos de película, nos daremos cuenta que nunca tuvimos que intentarlo, porque la perfección con la que los imaginabamos desaparece al instante en que los ponemos en práctica y nos damos cuenta que les falta la esencia con la que los imaginabamos, esa esencia, ese amor del que yo estoy enamorada y el cual solo existe en mi mente, en mi interior y en mis sueños.
UNETE



Compartir
Tu nombre:

E-mail amigo:
Enviar
PDF

  • linkedin facebook twitter
  • ©reeditor.com
  • Todos los derechos reservados
  • Avisos Legales