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Más de 100.000 millones de pesos (39 millones €) se
invirtieron en la gran transformación de los 8 estadios sedes de la
competición. Las ciudades de Armenia, Barranquilla, Cali, Medellín, Pereira,
Cartagena, Manizales y Bogotá hicieron un gran esfuerzo para adecuar su
infraestructura hotelera, de seguridad, de transporte para los visitantes y las
24 delegaciones de los países participantes.
El Mundial ha sido un éxito gracias al compromiso
del Gobierno Central, la Federación de Fútbol, las empresas privadas
comprometidas con que este evento, y la gente convencida que sería un gran
proyecto cuyo buen funcionamiento beneficiaría al país el cual proyectaría una
imagen positiva, de un pueblo amable que recibe con los brazos abiertos a los
visitantes.
Pero lastimosamente no todo estuvo bien, las
denuncias de sobrecostos en la remodelación de escenarios, como el Estadio
Pascual Guerreo de Cali (que fue entregado una semana antes del inicio del
mundial). Problemas de información para la adquisición de la boletería. Una
ceremonia de inauguración considerada como un espectáculo muy sencillo insuficiente
para reflejar los más de 6000 mil millones de pesos (2,3 millones €) que
costo. Y en el plano deportivo la dolorosa eliminación de la Selección Colombia
en los cuartos de final frente al seleccionado de México, fueron los pocos lunares de la fiesta
que prepararon los colombianos para mundo.
Sin embargo queda en la retina los recibimientos al
son de la música colombiana a delegaciones y visitantes, el excelente papel de
las autoridades policiales, el buen comportamiento del público llenando los estadios,
mostrando la cara amable del país del café demostrando que Colombia cuando se
une lograría hacer el Mejor Mundial juvenil caracterizándolo con el sabor y el
color de nuestra tierra.