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Ha muerto Fidel Castro, el Anticristo Latinoamericano.


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29/12/2016


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Puede sorprender a más de alguien denominar “anticristo” a este personaje admirado de tantos, fallecido el 25 de Noviembre del 2016. Pero el concepto es rigurosamente exacto para los que saben Sagradas Escrituras y Teología Juanítica.


Un anticristo es un líder humano enemigo de Dios y de la iglesia cristiana, y en general de todos los creyentes en una Deidad     que gobierna la historia por medio de su providencia. San Juan apóstol en sus escritos nos habla de dos tipos de anticristos, a saber: Los adversarios de la fe que han surgido de la misma iglesia convirtiéndose en herejes o líderes de grupos disidentes que se apartan de la esencia del mensaje original de Jesús, y los  que nunca han sido cristianos y que se hacen jefes de Imperios ideológicos o políticos que se oponen radicalmente a los valores y enseñanzas cristianas.

Tal es el caso en la antigüedad de Nerón César, cuyo nombre en letras hebreas convertidas en cifras nos da el famoso número 666 del Capítulo 13 del Apocalipsis de Juan. Nerón miente a su pueblo acerca los causantes del famoso incendio de Roma y comienza la primera gran  persecución contra los cristianos en toda la ciudad capital y en el imperio romano.  Su ego se hipertrofia y se cree Dios en persona, bajo su gobierno se asesina al Apóstol Simón Pedro, y a San Pablo. Y miles de inocentes fallecen por su fe y por no considerar a Nerón como a su Dios.

A partir de ese momento Nerón César se convierte en el modelo o arquetipo oscuro de todos los Anticristos, gobernantes totalitarios y tiránicos que se oponen al Espíritu Divino y a sus instrumentos humanos. Sean iglesias o escuelas de pensamiento filosófico espiritualista. A las cuales se les combate a sangre y fuego, literalmente.

Así las cosas, aparecen otros anticristos en la historia, el  emperador Lucio Cómodo, Domiciano, Atila, los Bárbaros Germanos, los vikingos, Maximiliano Robespierre, Carlos Marx, Lenin, Mao y Stalin. Adolf Hitler, Etc.

Castro era un hombre, que pese a haber estudiado en colegios católicos de Cuba, declaró delante del Cardenal Raúl Silva Henríquez en una entrevista privada con él, en 1971, que carecía de fe, que no creía en Dios ni en su iglesia, por lo tanto, era un ateo confeso.

Durante su larguísimo  y tiránico gobierno hizo del ateísmo su doctrina y forzó al pueblo cubano a apartarse de Dios y dela religión cristiana en todas sus formas. También persiguió a la masonería y a todos los grupos espirituales que tuvieran algún olor a la fe tradicional de los creyente, fueren protestantes o rosacruces o teósofos, tal como hizo Lenin y Stalin en la Unión Soviética.

Sólo moderó su dura política de represión religiosa cuando se vino abajo el régimen comunista de Moscú y dejó de recibir apoyo económico de la URSS. Y por tanto necesitaba obtener de otra la manera el millón de dólares diarios que le costaba a Moscú mantener viva la revolución y su régimen.

Y así pudo lavar un tanto la cara de su gobierno y obtener apoyo del resto de los países no marxistas. Y así logro que Juan Pablo II visitara la Isla dos veces, y los grupos protestantes pudieran también respirar y desarrollarse. Por lo tanto su cambio de postura en esa materia fue meramente pragmático y no por haberse convertido a Cristo o cosa parecida. Oficialmente el partido comunista cubano continúa afirmando el ateísmo como su doctrina oficial y su rechazo a una apertura de los colegios y las universidades a estudios religiosos y filosóficos cercanos a la fe cristiana permanece intacto.

Antes de 1959, año del inicio de la Revolución, el 85 % de la población se consideraba católico. Hoy, solo el 40 % de la población se confiesa católico, y más del 50 % se confiesa ateo o no creyente. Es uno de los países con el mayor número de abortos del mundo entero, y lo mismo en  materia de divorcios. Y la libertad es una palabra hueca, pues no existe. Fue ahogada con 18.000 muertos en el paredón por oponerse a Castro y a su Revolución socialista marxista. Es el país con el mayor índice de médicos e ingenieros que huyen del país a Estados Unidos y a Europa. Dos millones de exiliados demuestran el horror del sistema instalado en esa nación por 57 años.

Juan XXIII definió en sus encíclicas sociales que el Bien Común es el conjunto de todas las condiciones sociales y económicas que permitan el máximo desarrollo de la persona humana en sentido espiritual y material, cosa que está muy lejos de las personas que viven en la isla, por de la pobreza general material y espiritual  en que vive la mayoría del pueblo cubano, sometido a una violenta tiranía que no les permite respirar, ni crear. Se echa la culpa de esta situación al bloqueo norteamericano de cincuenta años, pero eso es falso, pues el sistema socialista es ineficiente en todos los países en que se ha probado, con o sin bloqueos.

La dureza del régimen ha seguido el modelo de Lenin y de Stalin, usando el terror para imponerse a la población. Y los conceptos de lucha de clases y el marxismo ateo se enseñan en escuelas e institutos a todo nivel. Y eso es una doctrina absolutamente incompatible para los cristianos, como también el aborto ya mencionado, y la altísima tasa de divorcios indica familias en crisis permanentes, comportamiento que tampoco es cristiano.

La iglesia católica cubana es una iglesia sometida al estado, una fuerza colaboracionista, muy diferente de una iglesia heroica como la polaca, por ejemplo, que siempre resistió las amenazas y presiones del marxismo ruso, o la irlandesa, que resistió la dictadura de Inglaterra por siglos de sangre y fuego. La situación mejoró por efecto de las visitas papales y por tener necesidad de mejorar su imagen para comerciar con otros países libres y dinamizar su escuálida economía.

Se ha dicho mucho que la educación es gratis para los alumnos de las universidades, pero es falso, pues los alumnos deben trabajar medio día toda la semana para el estado en los campos o en las barriadas y así cancelar los estudios en forma indirecta. Así el alma de ese país ha sido aplastada y oscurecida, ha girado hacia las tinieblas, o hacia el ateísmo, o hacia los cultos afroamericanos que vinculan a las almas con las peores entidades del inframundo astral.

La influencia de ese supuesto gran líder recién fallecido ha sido nefasta para los creyentes, para los creadores, para los grupos espirituales de la Nueva Era, para las Logias masónicas, teosóficas y rosacruces, no solo para la iglesia católica y el cristianismo en general. Y Raúl Castro tampoco es alguien ajeno a esto, pues desde los comienzos estuvo vinculado con la represión sistemática de los adversarios políticos y culturales de la Revolución. Y la cosa va a seguir así por años.

Por todo esto se puede clasificar a Fidel Castro como uno de los Anticristos del Siglo XX, y de los primeros 16 años del siglo XXI. Y ocupa su lugar en la memoria colectiva de la humanidad, al lado de las siniestras figuras del museo del Horror de los enemigos de Dios del mundo entero: Adolf Hitler, Lenin, Mao, Pol Pot  y Stalin.

Cuando San Pablo perseguía violentamente a  la iglesia primitiva en el primer siglo, él pensaba que solo perseguía hombres y mujeres, herejes, gentes enemigas del judaísmo, mandándolas a la cárcel o a las torturas para obtener delaciones, seres solo humanos. Pero Jesucristo resucitado se le apareció en gloria y majestad a las puertas de Damasco, y lo sacó del error de creer en la mera dimensión humana y terrenal de la cuestión, cuando le dijo: “SAULO, SAULO, PORQUE ME PERSIGUES?…..”. Y quedó ciego por tres días.

Así Saulo comprendió que su acción contra la iglesia era algo más que un acto meramente policial como agente represor nombrado por el Sanedrín. Era una persecución contra el  mismo Cristo, que habitaba en las almas de los oprimidos por el enceguecido Saulo. Y así se arrepintió y se convirtió en el poderoso san Pablo, el apóstol de los Gentiles. Y dejó su brutal trabajo de Anticristo que ejercía por ignorancia y ceguera espiritual. Y así son las cosas por los siglos. Todo ataque a la iglesia efectuado por los grandes tiranos de la historia ha sido un ataque del Anticristo, y un servicio al Poder de las Tinieblas. Pues en cada creyente y en la iglesia entera Cristo está presente y se le hiere constantemente con todo tipo de acciones que militan contra el desarrollo del alma humana y su salvación en la luz de Dios.

Un anticristo está muerto, pero hay que reconocer a los que vendrán después…   .-       

 



Etiquetas:   Religión   ·   Filosofía   ·   Fidel Castro   ·   Historia
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