. Pero
el concepto es rigurosamente exacto para los que saben Sagradas Escrituras y
Teología Juanítica.
Un anticristo es un líder humano enemigo de Dios y de la
iglesia cristiana, y en general de todos los creyentes en una Deidad que gobierna la historia por medio de su
providencia. San Juan apóstol en sus escritos nos habla de dos tipos de
anticristos, a saber: Los adversarios de la fe que han surgido de la misma
iglesia convirtiéndose en herejes o líderes de grupos disidentes que se apartan
de la esencia del mensaje original de Jesús, y los que nunca han sido cristianos y que se hacen
jefes de Imperios ideológicos o políticos que se oponen radicalmente a los
valores y enseñanzas cristianas.
Tal es el caso en la antigüedad de Nerón César, cuyo nombre
en letras hebreas convertidas en cifras nos da el famoso número 666 del
Capítulo 13 del Apocalipsis de Juan. Nerón miente a su pueblo acerca los
causantes del famoso incendio de Roma y comienza la primera gran persecución contra los cristianos en toda la
ciudad capital y en el imperio romano. Su
ego se hipertrofia y se cree Dios en persona, bajo su gobierno se asesina al
Apóstol Simón Pedro, y a San Pablo. Y miles de inocentes fallecen por su fe y
por no considerar a Nerón como a su Dios.
A partir de ese momento Nerón César se convierte en el modelo
o arquetipo oscuro de todos los Anticristos, gobernantes totalitarios y
tiránicos que se oponen al Espíritu Divino y a sus instrumentos humanos. Sean
iglesias o escuelas de pensamiento filosófico espiritualista. A las cuales se
les combate a sangre y fuego, literalmente.
Así las cosas, aparecen otros anticristos en la historia, el emperador Lucio Cómodo, Domiciano, Atila, los
Bárbaros Germanos, los vikingos, Maximiliano Robespierre, Carlos Marx, Lenin,
Mao y Stalin. Adolf Hitler, Etc.
Castro era un hombre, que pese a haber estudiado en colegios
católicos de Cuba, declaró delante del Cardenal Raúl Silva Henríquez en una
entrevista privada con él, en 1971, que carecía de fe, que no creía en Dios ni
en su iglesia, por lo tanto, era un ateo confeso.
Durante su larguísimo
y tiránico gobierno hizo del ateísmo su doctrina y forzó al pueblo
cubano a apartarse de Dios y dela religión cristiana en todas sus formas.
También persiguió a la masonería y a todos los grupos espirituales que tuvieran
algún olor a la fe tradicional de los creyente, fueren protestantes o
rosacruces o teósofos, tal como hizo Lenin y Stalin en la Unión Soviética.
Sólo moderó su dura política de represión religiosa cuando se
vino abajo el régimen comunista de Moscú y dejó de recibir apoyo económico de
la URSS. Y por tanto necesitaba obtener de otra la manera el millón de dólares
diarios que le costaba a Moscú mantener viva la revolución y su régimen.
Y así pudo lavar un tanto la cara de su gobierno y obtener
apoyo del resto de los países no marxistas. Y así logro que Juan Pablo II
visitara la Isla dos veces, y los grupos protestantes pudieran también respirar
y desarrollarse. Por lo tanto su cambio de postura en esa materia fue meramente
pragmático y no por haberse convertido a Cristo o cosa parecida. Oficialmente
el partido comunista cubano continúa afirmando el ateísmo como su doctrina
oficial y su rechazo a una apertura de los colegios y las universidades a
estudios religiosos y filosóficos cercanos a la fe cristiana permanece intacto.
Antes de 1959, año del inicio de la Revolución, el 85 % de la
población se consideraba católico. Hoy, solo el 40 % de la población se
confiesa católico, y más del 50 % se confiesa ateo o no creyente. Es uno de los
países con el mayor número de abortos del mundo entero, y lo mismo en materia de divorcios. Y la libertad es una
palabra hueca, pues no existe. Fue ahogada con 18.000 muertos en el paredón por
oponerse a Castro y a su Revolución socialista marxista. Es el país con el
mayor índice de médicos e ingenieros que huyen del país a Estados Unidos y a
Europa. Dos millones de exiliados demuestran el horror del sistema instalado en
esa nación por 57 años.
Juan XXIII definió en sus encíclicas sociales que el Bien
Común es el conjunto de todas las condiciones sociales y económicas que
permitan el máximo desarrollo de la persona humana en sentido espiritual y
material, cosa que está muy lejos de las personas que viven en la isla, por de
la pobreza general material y espiritual
en que vive la mayoría del pueblo cubano, sometido a una violenta
tiranía que no les permite respirar, ni crear. Se echa la culpa de esta
situación al bloqueo norteamericano de cincuenta años, pero eso es falso, pues
el sistema socialista es ineficiente en todos los países en que se ha probado,
con o sin bloqueos.
La dureza del régimen ha seguido el modelo de Lenin y de
Stalin, usando el terror para imponerse a la población. Y los conceptos de
lucha de clases y el marxismo ateo se enseñan en escuelas e institutos a todo
nivel. Y eso es una doctrina absolutamente incompatible para los cristianos,
como también el aborto ya mencionado, y la altísima tasa de divorcios indica
familias en crisis permanentes, comportamiento que tampoco es cristiano.
La iglesia católica cubana es una iglesia sometida al estado,
una fuerza colaboracionista, muy diferente de una iglesia heroica como la
polaca, por ejemplo, que siempre resistió las amenazas y presiones del marxismo
ruso, o la irlandesa, que resistió la dictadura de Inglaterra por siglos de
sangre y fuego. La situación mejoró por efecto de las visitas papales y por
tener necesidad de mejorar su imagen para comerciar con otros países libres y
dinamizar su escuálida economía.
Se ha dicho mucho que la educación es gratis para los alumnos
de las universidades, pero es falso, pues los alumnos deben trabajar medio día
toda la semana para el estado en los campos o en las barriadas y así cancelar
los estudios en forma indirecta. Así el alma de ese país ha sido aplastada y
oscurecida, ha girado hacia las tinieblas, o hacia el ateísmo, o hacia los
cultos afroamericanos que vinculan a las almas con las peores entidades del
inframundo astral.
La influencia de ese supuesto gran líder recién fallecido ha
sido nefasta para los creyentes, para los creadores, para los grupos
espirituales de la Nueva Era, para las Logias masónicas, teosóficas y
rosacruces, no solo para la iglesia católica y el cristianismo en general. Y
Raúl Castro tampoco es alguien ajeno a esto, pues desde los comienzos estuvo
vinculado con la represión sistemática de los adversarios políticos y
culturales de la Revolución. Y la cosa va a seguir así por años.
Por todo esto se puede clasificar a Fidel Castro como uno de
los Anticristos del Siglo XX, y de los primeros 16 años del siglo XXI. Y ocupa
su lugar en la memoria colectiva de la humanidad, al lado de las siniestras
figuras del museo del Horror de los enemigos de Dios del mundo entero: Adolf
Hitler, Lenin, Mao, Pol Pot y Stalin.
Cuando San Pablo perseguía violentamente a la iglesia primitiva en el primer siglo, él
pensaba que solo perseguía hombres y mujeres, herejes, gentes enemigas del
judaísmo, mandándolas a la cárcel o a las torturas para obtener delaciones,
seres solo humanos. Pero Jesucristo resucitado se le apareció en gloria y
majestad a las puertas de Damasco, y lo sacó del error de creer en la mera
dimensión humana y terrenal de la cuestión, cuando le dijo: “SAULO, SAULO,
PORQUE ME PERSIGUES?…..”. Y quedó ciego por tres días.
Así Saulo comprendió que su acción contra la iglesia era algo
más que un acto meramente policial como agente represor nombrado por el Sanedrín.
Era una persecución contra el mismo
Cristo, que habitaba en las almas de los oprimidos por el enceguecido Saulo. Y
así se arrepintió y se convirtió en el poderoso san Pablo, el apóstol de los
Gentiles. Y dejó su brutal trabajo de Anticristo que ejercía por ignorancia y
ceguera espiritual. Y así son las cosas por los siglos. Todo ataque a la
iglesia efectuado por los grandes tiranos de la historia ha sido un ataque del
Anticristo, y un servicio al Poder de las Tinieblas. Pues en cada creyente y en
la iglesia entera Cristo está presente y se le hiere constantemente con todo
tipo de acciones que militan contra el desarrollo del alma humana y su salvación
en la luz de Dios.
Un anticristo está muerto, pero hay que reconocer a los que
vendrán después… .-