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Educación y Prosperidad


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16/08/2011


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I. Si metes basura, sacaras basura–Purgamentum init, exit purgamentum. “Basura adentro, basura afuera” es una expresión asociada con el funcionamiento de la computadora para indicar el hecho invariable que lo que sale de ella es de la misma calidad de lo que entra. Aunque originalmente aplicado a la computación, este axioma mantiene su validez en todo tipo de sistema, ya sea político, económico, social o educativo: “Si metes basura, sacaras basura.” Lamentablemente, eludir este problema en computación es mucho menos complicado que en política.










En una conversación con un buen amigo—de carne y hueso el hombre—él me relato esta historia:







Juan Bautista y Domingo Faustino eran socios en una conocida pulpería venida a menos, en parte por una pobre administración, y en parte por una creciente y deshonesta competencia.







Durante un calmo atardecer primaveral, en un rincón oscuro de la desierta pulpería, se los escucho en este dialogo:





Juan B.–¿Habéis leído Domingo esta noticia reportada sobre una nueva máquina que los norteamericanos han inventado?





Domingo F.–¿Qué hace esa máquina Juan?



Juan B.–Chorizos, hace chorizos Domingo.





Domingo F.–Ah siii, he escuchado de ella, la llaman “Democracia”. Es un invento viejo, pero ellos son los primeros en construir una que trabaje bien. ¡Hace los chorizos más deliciosos y alimenticios del mundo! Quizás nos venga bien tener una de esas “Democracias”, podría ayudarnos a reflotar nuestra pulpería… En mi próximo viaje iré a Norteamérica y traeré una “Democracia”.





Juan B.–¡Excelente idea Domingo!





Y así fue como, sin mucha ceremonia, una mañana Domingo F. se embarco en un largo viaje que lo llevaría por Europa y eventualmente los Estados Unidos.





Dos años mas tarde, extasiado con las experiencias de su viaje, Domingo F. escribe a su socio y amigo anunciándole su regreso:





“…dondequiera que se reúnen diez yanquis, pobres, andrajosos, estúpidos, antes de poner el hacha al pie del árbol para construirse una morada, se reúnen al lado de una “Democracia”, y mientras comen en comunidad esos deliciosos chorizos, arreglan las bases de su asociación. Definitivamente, esta es la maquina que necesitamos para levantar nuestra pulpería a su antigua gloria; y con ella regreso.”





Con mucho esfuerzo y excitación, y la ayuda de unos pocos clientes todavía leales, Domingo F. y Juan B. logran trasladar la enorme maquina desde el puerto a la pulpería. Trabajaron día y noche durante una semana instalando la máquina, poniéndola a punto, y haciendo una inteligente campaña de “marketing”. Al séptimo día (se sabía que Dios tenía una afección particular por la geografía del lugar), reabrieron la pulpería.





Los paisanos, desilusionados con los malos chorizos que vendía la competencia, seducidos por la hábil publicidad de Domingo F. y Juan B., y con ansias de saborear los mejores chorizos del mundo, se congregaron nerviosos y expectantes en la pulpería. Todos querían su chorizo.





Pero las cosas no se desarrollaron como Juan B. y Domingo F. esperaban, los paisanos se miraban confundidos entre sí, y, con no disimulado disgusto, comenzaron a escupir y tirar los chorizos, unos al suelo otros a los mismos socios, armándose una de esas espectaculares bataholas particulares de clientes decepcionados y cargados de vino barato. El ambiente en la pulpería comenzó a ponerse violento, y algunos hasta comenzaron a tirar botellas y piedras a la máquina de hacer chorizos.





Refugiándose detrás del rustico mostrador, Domingo F. increpo duramente a su socio:





Domingo F.–¿¡Pero qué has hecho Juan!? ¿Si esta máquina no falla, porque no gustan los chorizos de la “Democracia”?





Juan B.–No sé Domingo… ¿Será porque usé carne de avestruz?



Domingo F.–¡Bárbaro¡ ¡Las buenas ideas no se matan así! ¿No leíste las instrucciones indicando que había que usar carne de chancho?





Juan B.–Si, claro que las leí, pero en estas tierras ya no quedan chanchos Domingo… Los que no fueron robados por las otras pulperías han partido a otras tierras…





En deferencia a la tolerancia del lector, dejo a su criterio escribir el epílogo de esta historia, pero recuerden, “Si metes basura, sacaras basura”.





Cuando la democracia, y la práctica política que se desarrolla bajo su protección, se alimentan con material humano inadecuado, llevaran igualmente a resultados inadecuados.





Los Argentinos quieren creer en un nuevo líder, un nuevo partido político, o una nueva ideología, pero invariablemente confunden novedoso con eficaz; quieren creer en un nuevo presidente y nuevos representantes elegidos popular y democráticamente, pero estas, aunque imprescindibles, no son por sí mismas condiciones suficientes, también deberán ser técnicamente capaces, y sentirse obligados al mandato de su pueblo, hacer promesas realizables y cumplir con ellas.





Sin duda existen en la nación individuos probos y honestos, carismáticos e inteligentes, y también, aunque necesarios, estas tampoco son cualidades en sí mismas y aisladas, suficientes para conducir un país hacia un estadio de prosperidad y paz social. Los individuos con la habilidad y entrenamiento necesarios para administrar los bienes sociales y materiales han sido destruidos, exiliados o corrompidos por la maquinaria política que entre todos han construido y todos se encuentran unidos en condenar.





Las calificaciones para el liderazgo político son importantes, pero mucho más importante es la calidad de la ciudadanía que la sostiene, y esta comienza a adquirirse y cultivarse primero en la unidad familiar, y luego en las instituciones de enseñanza públicas y privadas.





Porque es mediante la educación que los argentinos--como todos los pueblos--podrán lograr una re-institución duradera de los valores éticos y democráticos en la ciudadanía, y la integración de valores éticos en la práctica del servicio público.





Education then, beyond all other devices of human origin, is the great equalizer of the conditions of men, the balance-wheel of the social machinery.  --Horace Mann 



Sigue: II.  Un ornamento en la prosperidad y un refugio en la adversidad.



Etiquetas:   Educación

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