. Hay algo muy claro y es que, quien dice que está de vuelta de
todo, es que no ha ido a ninguna parte. Algo parecido es lo que le ha
pasado a a la Confederación Española de Padres y Madres del Alumnado (CEAPA).
No ha
gustado nada entre el profesorado la estupidez de esa confederación
respecto al tema de los deberes. Hasta la Junta de Personal docente se
ha tenido que manifestar al respecto, rechazando la campaña de boicot a
los deberes. Ha sido calificado de vergonzoso el paso de la CEAPA porque
cuestiona gratuitamente la profesionalidad del profesorado, a la vez
que da una imagen negativa al alumnado. Dicha confederación insta al
alumnado “a no cumplir con lo que el profesorado le ha encomendado“.
¡Es el colmo de la estupidez, la irresponsabilidad y la gaznapirez! A
veces me acuerdo de un gran amigo, socialista él, que en casos como éste
solía pensar en voz alta e insistir en que “si la incompetencia y la
irresponsabilidad volaran, no nos daría el sol.
Muy
acertadamente, la Junta de Personal Docente de Valladolid dice que lo
que procede es un debate “saludable y abierto en el seno de cada
Comunidad educativa, lo que ya se hace en muchos centros, desde el
respeto a la labor del profesorado y con la necesaria participación
democrática de la Comunidad Educativa”. Ese debate — continúa la Junta–
puede canalizarse a partir del documento del Consejo Escolar de Castilla
y León “Oportunidad de los deberes escolares. Sugerencias y orientaciones”, donde –entre otras cuestiones– se manifiesta: “El
rechazo a dicha convocatoria de insumisión a realizar tareas escolares,
además de pedir respeto y confianza en la labor del profesorado, y que
no se cuestione nuestra profesionalidad”.
Esa
convocatoria a no realizar los deberes, no solo es desconcertante sino
muy negativa desde todo punto de vista. Tampoco creemos que tenga algún
beneficio para el alumnado. Tal vez lo mejor de todo es que la inmensa
mayoría de padres, madres y alumnado no ha hecho caso de esa
convocatoria; un requerimiento más propio de un país tercermundista que
de un país desarrollado y responsable con la educación.
A veces,
algunos padres atiborran a sus hijos a actividades extraescolares,
llenado la tarde completa e itinerando de academia en academia y, cuando
llega la noche, se quejan porque aún están los deberes sin hacer. Ya
decía mi abuela que “no se pueden tener dos yernos con una hija”. Y digo
yo: “Ni siquiera en estos tiempo; al menos no a la vez”.
Personalmente,
como profesor, me inclino por unos deberes personalizados y alejados de
estar media tarde en ello. Ya he explicado mi postura en otras
ocasiones, partiendo de la racionalización de los mismos y acabando en
esa misma racionalización. Casualmente, al menos hasta el día de hoy,
los padres que conozco y que se oponen a los deberes escolares en casa,
son precisamente aquellos cuyos hijos van muy mal en los estudios,
además de que en ellos se da esa circunstancia que antes apuntaba:
tardes itinerando por academias para acabar el infante en la hora de
fútbol sala; todo ello termina a las veintiuna horas, momento en que hay
que comenzar a hacer deberes en casa con el consiguiente comentario
negativo e insultante hacia el profesorado: “estos mamones (no es éste
el insulto sino otro que también acaba en “-ones” sin ser pareja de la
cabra) se creen que su materia es lo más importante”. Doy fe.