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"Literatura escrita por mujeres" María Montessori


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07/12/2016


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El niño, con su enorme potencial físico e intelectual, es un milagro frente a nosotros. Este hecho debe ser transmitido a todos los padres, educadores y personas interesadas en ellos, porque la educación desde el comienzo de la vida podría cambiar verdaderamente el presente y el futuro de la sociedad. Tenemos que tener claro, eso sí, que el desarrollo del potencial humano no está determinado por nosotros. Solo podemos servir al desarrollo del niño, pues este se realiza en un espacio en el que hay leyes que rigen el funcionamiento de cada ser humano, y cada desarrollo tiene que estar en armonía con el mundo que nos rodea y con el universo.


María Montessori

María Montessori (31 de agosto de 1870 – 6 de mayo de 1952), fue una educadora, científica, doctora, psiquiatra, filósofa, psicóloga, feminista y humanista italiana. Nació en Chiaravalle, provincia de Ancona, Italia, en el seno de una familia burguesa católica. Su padre Alessandro Montessori era militar de profesión y muy estricto, y  aunque en su familia se reconocía el derecho a cierta educación de la mujer, en esa época a lo que más aspiraba una mujer era a ser maestra.

Pero María estudió ingeniería a los 14 años, luego biología y por último fue aceptada en la Universidad de Roma, en la Escuela de Medicina. A pesar de que su padre se opuso al principio, se graduó en 1896 como la primera mujer médico en Italia. Fue miembro de la Clínica Psiquiátrica Universitaria de Roma. Más tarde estudió Antropología y obtuvo un doctorado en Filosofía, época en la que asiste a uno de los primeros cursos de psicología experimental. Fue contemporánea de Freud y desarrolló su propia clasificación de enfermedades mentales.

De un desafortunado romance con Giuseppe Montesano, psiquiatra y profesor suyo, nació su hijo Mario. La profunda desilusión que le causó el abandono del médico, llevó a María Montessori a afiliarse al movimiento feminista, del que fue representante a nivel nacional e internacional, y representó a Italia en los Congresos de Berlín (1896) y de Londres (1899).

María se interesó por la educación de los niños con deficiencias mentales y aplicó métodos experimentales consiguiendo que, estos niños, aprendieran a leer y escribir. Desarrolló sus propios métodos que aplicó más tarde a toda clase de niños. A través de su práctica profesional llegó a la conclusión de que los niños «se construyen a sí mismos» a partir de elementos del ambiente.

Actualmente puede parecer difícil comprender bien el impacto que tuvo María Montessori en la renovación de los métodos pedagógicos de principios del siglo XX, ya que la mayoría de sus ideas hoy parecen evidentes. Pero, en su momento, fueron innovaciones radicales que incluso levantaron controversias entre los sectores más conservadores.

María Montessori  puso en marcha la primera “Casa dei Bambini”, en el popular barrio romano de San Lorenzo, el 6 de enero de 1907, y se puede afirmar que hay un antes y un después en la educación infantil. La “Casa dei Bambini” fue una auténtica revolución, y no se basó  en ningún tipo de planteamiento teórico, sino en la propia experiencia educativa.

Revolucionó los parámetros educativos, existentes hasta ese momento, poniendo a los niños como auténticos protagonistas de todo el proceso educativo. Transformó tan radicalmente la educación infantil que después nada pudo ser igual que antes. Primero, porque creó unos nuevos materiales con objeto de favorecer el autoaprendizaje. Y segundo, porque puso la escuela al alcance del niño, pensando que, si algo tenía que cambiar,- y creía que había que cambiar muchas cosas -, debía ser la Escuela, adaptándola al mundo infantil, y no el niño.

Siguiendo el Método Montessori los niños se desarrollan en un ambiente preparado, basado en unos principios naturales muy claros (autonomía; independencia; iniciativa; capacidad de elegir; desarrollo de la voluntad; y autodisciplina) con la idea de que el niño sea su propio maestro.  María Montessori no quería crear genios, sino dar a cada persona la oportunidad de poder desarrollar sus propias capacidades, por sí misma y con los otros. Y, de esta manera, ayudar a los niños a ser unos seres más humanos más equilibrados e independientes.

Pero estos principios innovadores le crearon numerosas dificultades, hasta el punto de obligarle a tener que abandonar la Italia fascista de 1933, porque su experiencia educativa chocaba frontalmente con el sistema totalitario. El fascismo se servía de la escuela para adoctrinar a los jóvenes, los entrenaba para obedecer órdenes, y no para pensar y ser libres. Los convertía en instrumentos de guerra  y no de paz.

Aunque el régimen de Mussolini la distinguió como miembro honorario, María acusó públicamente al fascismo de «formar a la juventud según sus moldes brutales» y  convertirlos en «pequeños soldados». Sus opiniones causaron tanta molestia en el régimen gobernante que a la doctora no le quedó otra alternativa que exiliarse. Abandonó Italia en 1933 al ser clausuradas sus escuelas y se fue a Barcelona, donde estuvo viviendo un tiempo, para luego  establecerse en Holanda con su esposo y su hijo. Regresó a Italia en 1947 para ayudar a la reorganización de escuelas y reanudar las clases en la Universidad de Roma.

Durante su exilio María Montessori además de vivir en España y en Holanda, también lo hizo  en  la India.  En estos países desarrolló diversos programas de formación destinados a nuevos docentes. La experiencia bélica la llevó a profundizar en los temas educativos relacionados con la paz, llegando a la conclusión de que la educación es el único camino para construir la ansiada Paz. Precisamente por estos trabajos, fue nominada al premio Nobel de la Paz, en tres oportunidades.

En 1947, regresó a Italia. Su Método ya era reconocido mundialmente y la recibieron con honores. Montessori, sin abandonar su proyección internacional, se dedicó a la reorganización de las escuelas de su país y siguió profundizando en el conocimiento de la infancia.

Entre sus obras, destacan: La casa de los niños (1907,) El método Montessori (1912), Antropología pedagógica (1913), Método avanzado Montessori (2 vols., 1917), El niño en la Iglesia (1929), La Misa explicada a los niños (1932), Paz y Educación(1934), El secreto de la infancia (1936), Ideas generales sobre mi método (1948, editorial Losada, Buenos Aires).

María Montessori falleció el 6 de mayo de 1952, a la edad de ochenta y dos años, en su casa de Holanda. Concluía toda una vida de duros combates, y dedicada por completo a la defensa del mundo de los niños. Fue la primera mujer que obtuvo el grado de Doctor en Medicina de Italia. Se especializó en Neurología. Estudió Antropología, Filosofía y Psicología, pero, sin duda, lo esencial de su legado para el Siglo XXI, radica en su continúa búsqueda científica, y en su permanente deseo de  conocer más y mejor los secretos de la infancia.







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