. Excelente noticia para el
Banco Internacional de Pagos y para Carstens, pero mala para nuestro país. No
tenemos en orden la economía y nuestro margen de maniobra es francamente muy
reducido.
Al
margen de importante distinción para Carstens, la situación económica y
financiera del país no están como para improvisaciones y menos para relevos en
los que figure un cuadro más político que económico (por aquello de especular
si Luis Videgaray lo sucedería en el cargo). Carstens respondió con creces y de
manera brillante, junto con su equipo de trabajo desde la Junta de Gobierno del
Banxico, manteniendo la cordura y tomando decisiones acertadas en épocas de
incertidumbre y turbulencia financiera. Algo muy importante, manteniendo a raya
la presión del ejecutivo y hacer valer la autonomía de esa institución. Espero
no se cometa un grave error al nombrar sucesor.
http://www.elfinanciero.com.mx/economia/carstens-renuncia-al-banco-de-mexico.html
Por
situaciones como ésta pero más por las condiciones de tremenda incertidumbre
económica mundial por las que estamos pasando, resulta imprescindible para
nuestro país hacer un esfuerzo mayúsculo para entender, primero, la magnitud de
los cambios que se están gestando a nivel geopolítico; y segundo, porque
nuestra economía está pasando agua y muy frágil.
No
es trivial, en serio, que en un futuro puedan estar sentados en el Consejo de
Seguridad de la ONU en el cual coexistan Xi Jinping, Vladimir Putin, Theresa
May, Marine Le Pen y Donald Trump. En el mundo de hoy, estamos lejos de los
liderazgos de Roosevelt o Churchill, por decir lo menos. El surgimiento de posiciones
nacionalistas y proteccionistas tendrá consecuencias no deseables en multitud
de ámbitos.
Simplemente,
este fin de semana, en Italia habrá un referendo respecto a la reforma
constitucional propuesta por el Primer Ministro Mateo Renzi en la que pretende
dar mayor estabilidad al sistema político italiano y, por lo mismo, viabilidad
a cualquier programa reformista. Se trata de un ajuste drástico en lo político,
pero que perfila uno igual y serio para la banca italiana muy parecido al de
Grecia, en 2014.
En
el contexto particular de México, es temprano para entender el perfil que tendrá
la administración de Trump. Algunos nombramientos dentro de su equipo son
preocupantes, otros son más sensatos. A corto plazo, sus planes pueden proveer
un poderoso estímulo económico para la economía norteamericana, sin duda.
Por
ejemplo, la fuerte reducción que esperamos en tasas impositivas de EUA a nivel
tanto corporativo como individual, impulsarán la inversión y el consumo. La
inversión propuesta en infraestructura incrementará competitividad. Un
incremento en gasto y una reducción en recaudación fiscal preocuparían; sin
embargo, es probable que el programa propuesto para repatriar hasta cinco
billones (millones de millones) de dólares de utilidades que empresas
estadounidenses tienen guardadas en otros países, provocará una recaudación
importante de una sola vez, ofreciendo más recursos para potencial inversión
local. Si bien México se podría ver beneficiado si el crecimiento
estadounidense se acelera (Como algunos analistas han anticipado), la narrativa
antiMéxico de Trump limita ese beneficio.
No
queda claro cómo creceremos en el futuro cercano en México. Es importante
entender que las medidas antes descritas deberían acelerar el alza de tasas de
interés en dólares. Ante ese escenario, el dólar debe seguirse fortaleciendo contra
otras monedas. Esto hará que Banxico tenga que subir la tasa de interés en pesos
en forma importante, otra vez. Esto afectará al consumo, que ha sido fuente
importante de crecimiento y de inversión local.
Por
otro lado, sabemos que la inversión extranjera se parará en seco, al menos en
lo que definimos qué pasa con el TLCAN. Por primera vez pagaremos más por
servicio de deuda que en inversión pública, pero nos dicen que el gasto público
bajará. Desgraciadamente, esto no es creíble, pero tampoco aumentará en forma
significativa. Y nuestras exportaciones netas quizá mejoren, pero no
suficiente.
Es
indispensable que el gobierno de Enrique Peña ponga la casa en orden. Nos hemos
quedado sin margen de maniobra en lo fiscal. El ejercicio del gasto público es desastroso.
México tiene que mostrar que con o sin TLCAN es un destino de inversión
deseable, una economía pujante y un país que por mérito propio se va a
desarrollar.
La
situación económica y financiera del país no están como para improvisaciones y
menos para relevos en los que figure un cuadro más político que económico en
Banxico.
@leon_alvarez