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Madres y Padres Agotados (Síndrome de Burnout)


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27/11/2016


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La Maternidad y Paternidad es un acontecimiento sumamente enriquecedor y transformador en la vida de los seres humanos. La llegada de un nuevo miembro a la vida de las personas tanto sea biológico o en adopción, altera todo el microcosmos de los padres y familiares allegados. La espera al nacimiento o la espera de los tramites antes de tener al niño, esta llena de expectativas e ilusiones.




 Durante este periodo la imaginación se desborda y se hacen miles de preparativos. En la mente de los futuros padres estas expectativas son un autentico ir y venir, creando un futuro junto a su pequeño totalmente idílico. Los padres primerizos leen miles de libros de crianza, acumulan consejos de otros padres y familiares y piensan que su bebe y su vida sera como en los capítulos de tal o cual manual, o como en esa película donde los bebes no lloraban, se dormían enseguida y toda la noche, para dejar a estos tomar una copa de vino y hacer el amor sin interrupciones. Los padres de otros hijos se juran no cometer los mismos errores que con el primero, o segundo y se aferran a modelos que con los otros les sirvieron y dada la experiencia se relajan pensando que si ya lo hicieron antes que estará chupado hacerlo ahora.

Expectativas, expectativas y mas expectativas...Al ser humano le gusta crear un futuro donde todo quede totalmente estructurado, donde los cambios sean leves y llevaderos y donde la felicidad desborde. todo esto es maravilloso hasta que llega el día que todas esas expectativas caen como castillos de naipes. 

Cuando llega el bebe la primera en la frente es el estado anímico de la madre, el parto nunca es como esperamos y el agotamiento emana por cada uno de los poros de la piel. En el caso de las adopciones tras largo tiempo de espera llega el bebe o el niño, que por supuesto es un autentico desconocido, el niño no te conoce, te extraña, te aborrece, se asusta y piensas; " ya esta, no nos quiere, no valemos como padres" o " pues en el fondo no me gusta tanto este niño/a, seguro que vamos a tener problemas" y las expectativas se esfuman dejando un enorme nubarrón negro en ambos casos.

Tras los sueños maravillosos que nos hemos hecho acerca de la maternidad y paternidad, nos damos de golpe con una realidad que cae como jarra de agua fría sobre nuestra perspectiva acerca del nuevo acontecimiento. La nueva personita que ha llegado como huracan a nuestras vidas, poco tiene que ver con los niños de los capítulos de aquel libro estupendo, de otros niños adoptados por amigos o parecidos a hermanos. Esa personita tiene su temperamento y todo lo aprendido, leído o creído no vale para nada, y como era de esperar el terror llama a la puerta de esa familia que creía que todo iba a ser de anuncio. 

La vuelta a la rutina, ya no es la vuelta a la rutina, es algo parecido pero con un nivel muchísimo mas alto de estrés, cansancio y desencanto. Las horas se hacen días, los días semanas y las semanas años... y con toda la responsabilidad añadida de esa nueva personita que hace que toda tu energía y toda tu atención se vuelquen en ella.





SÍNDROME DE BURNOUT.

Hay días mas fáciles que otros pero también habrá días donde no podamos mas. La casa, el trabajo, los berrinches, los llantos , los cólicos, los catarros, las pocas horas de sueño, la mala alimentación, etcétera..

Esta situación puede llegar a afectar tu cuerpo tanto física como mentalmente. Puedes sentir agotamiento, sentir frustración y agobio con las cosas mas sencillas, te enfadas con facilidad o lloras por los rincones sin motivo aparente.

El Síndrome de Burnout o también llamado el "síndrome de desgaste profesional",es una respuesta prolongada de estrés en el organismo ante los factores estresantes emocionales e interpersonales que se presentan en el trabajo, que incluye fatiga crónica, ineficacia y negación de lo ocurrido. (wikipedia)

Esta definición se hace desde un punto de vista profesional y laboral, pero también se ha aplicado a la maternidad y paternidad en referencia al agotamiento que pueden llegar a sentir las madres y padres en relación a la crianza de sus hijos.

El trabajo materno y paterno es sumamente agotador pues implica hacer mil veces las mismas tareas, y los días parecen siempre los mismos. Los padres viven situaciones sobre las que no ejercen ningún control, viéndose en ocasiones frustrados e impotentes. La planificación diaria es todo un reto puesto que los niños son totalmente imprevisibles y la sensación de no haber hecho nada en todo el día desalienta a padres y madres al final de la jornada. Si a todo esto le añadimos que los padres de hoy en día no pueden cometer errores, estando a la altura de todo y a su vez queriendo ser padres modélicos, ya tenemos la mezcla perfecta de una bomba que no tarda en estallar.

Es importante reconocer los síntomas y actuar para que este agotamiento no afecte de manera mas profunda a nuestro cuerpo y mente.

Entre los síntomas podríamos destacar los siguientes:

- Cambios en los patrones de sueño.

- Cambios en el apetito y peso.

- Dificultad para concentrarse.

- Enfermedades frecuentes y dolor crónico.

- Aislamiento social.

- Actitud indiferente y negativa; falta de interés por las actividades favoritas.

- Consumo inadecuado de alcohol y/o medicamentos

- Estrés y ansiedad intensa

- Ganas de llorar sin razón aparente.

¿Pero que podemos hacer si padecemos este síndrome?

Lo primero que debemos hacer es consultar con nuestro médico o especialista para que pueda aportarnos el tratamiento mas adecuado a nosotros. Deberemos gestionar le tiempo y organizar las tareas puesto que en muchas de las ocasiones, la des-organización y apatía es motivo de agotamiento. Pedir ayuda a familiares y amigos para que nos echen una mano con la casa y aprender a delegar en otras personas funciones relacionadas con el cuidado de nuestros hijos ayuda bastante a sobre ponernos del cansancio y lograr así un poco de tiempo para uno mismo.

Debemos de cuidarnos y lograr un equilibrio con nuestro entorno, nuestra pareja, nuestros hijos y sobre todo con uno mismo. Tenemos que ser conscientes que nuestros hijos no quieren padres y madres perfectos quieren padres y madres felices y la felicidad empieza cuando dejamos de hacernos expectativas, cuando dejamos de compararnos, cuando dejamos de desvalorizarnos, cuando dejamos de sentir culpabilidad y cuando dejamos de alejarnos de nuestro corazón.







Etiquetas:   Inteligencia Emocional   ·   Crecimiento Personal

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