Asimilar la realidad: incertidumbre

Ante el triunfo de Trump contra todos los pronósticos y previsiones de especialistas, es inevitable echar a andar la maquinaria interna de nuestro país para asimilar la realidad y ajustar nuestra economía. No es gratuito que Agustín Carstens haya calificado a Donald Trump como un huracán categoría 5 para México en caso de llegar a la Presidencia. Ya llegó.

 

. No es gratuito que Agustín Carstens haya calificado a Donald Trump como un huracán categoría 5 para México en caso de llegar a la Presidencia. Ya llegó.
La conferencia de prensa conjunta entre la Secretaría de Hacienda (SHCP) y Banco de México (BANXICO), esta mañana (9 de noviembre 2016), no sirvió para calmar a los mercados y, además, careció de sustancia. No se comunicó nada y no hay certeza de lo que va a pasar en nuestro país. Habrá una gran incertidumbre en todos aspectos: político, económico y social, dentro y fuera de Estados Unidos sin fecha de caducidad.

No debemos menospreciar más el discurso belicista, nacionalista y de carácter proteccionista de una sociedad que ya se manifestó, y que, además de la Presidencia tiene el control de la Cámara de Representantes y el Senado en los Estados Unidos. Es un reflejo del ánimo mundial y ya no estamos exentos.

Sabemos los mexicanos que una parte central en la campaña electoral Donald Trump respecto a México se basó en las amenazas de renegociar el tratado de libre comercio y en el extremo abrogarlo, la imposición de altas tarifas arancelarias a las exportaciones mexicanas, la confiscación de las remesas, la construcción de un muro fronterizo y la deportación de millones de individuos. Toda una locura que no se puede hacer de un plumazo y por decreto, pero, de materializarse, afectaría gravemente a la economía mexicana. Eso dependerá de quiénes formen su gabinete (no tenemos idea de quienes serán), de su cuerpo de asesores económicos y políticos (ni idea de sus políticas públicas concretas) y, en el mediano y largo plazo, a partir de que Trump llegue oficialmente a la presidencia en enero 2017.

¿Que “Sí” podrían hacer las autoridades económicas de México en el corto plazo como política económica para reaccionar ante el triunfo de Trump? Van cuatro puntos que se han socializado entre especialistas en economía al respecto:

1.- Por lo que respecta a la política monetaria, se podría considerar (adelantar) un aumento en la tasa de interés de fondeo a un día de hasta 100 puntos base (más aún si la Reserva Federal decide incrementar su tasa en diciembre). Utilizar las reservas internacionales e intervenir en el mercado cambiario no tiene sentido; como atinadamente lo señaló el Secretario Meade, sería como aventar gotas de agua al océano.

2.- Desde el punto de vista de las finanzas públicas, acelerar la consolidación fiscal, asegurándose de lograr un superávit primario cercano a 1% del PIB. Para ello, habría que hacer un ajuste mayor al gasto público, recortando principalmente el gasto corriente en programas que son un derroche y desperdicio de recursos. Es indispensable un gasto público más eficiente y eficaz en los tres niveles de gobierno y actuar simultáneamente por el lado de los ingresos tributarios ampliando la base gravable. Vale la pena analizar los resultados de la evaluación de la gestión de los principales programas y sus secretarías a la mitad del sexenio. Le comparto el artículo de Raymundo Rivapalacio, en El Financiero, respecto al Sistema de Evaluación del desempeño del gobierno federal: http://www.elfinanciero.com.mx/opinion/el-gobierno-al-desnudo.html

3.- En materia de comercio internacional, sería urgente una desgravación arancelaria para las importaciones que provienen de aquellos países con los cuales no se tiene un tratado de libre comercio (aproximadamente 10% del total de importaciones) y que le restan competitividad a la economía mexicana.

4.- Sería indispensable reducir los costos de transacción que imperan en los diferentes mercados. Altas barreras regulatorias de entrada, además de ser una causa de corrupción, efectivamente inhiben el crecimiento de la inversión tanto nacional como extranjera e impiden un mayor crecimiento de la productividad, de los salarios y, en consecuencia, del mercado interno.

Se dice desde SHCP y BANXICO que México goza de fortaleza estructural haciendo alarde que los fundamentales macroeconómicos son lo suficientemente sólidos para hacer frente a una eventual crisis económica y reacciones adversas de los mercados. Cuidado: el margen de endeudamiento y de recaudación fiscal de nuestro país es corto.

Siendo realistas, con excepción de la política monetaria que sería reactiva ante un el triunfo de Trump, las otras tres políticas económicas que se mencionan tienen que ver con la agenda que aún sigue pendiente en nuestro país en materia de competitividad y reformas estructurales.

@leon_alvarez

UNETE



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