Red de publicación y opinión profesional
Política · Economía · Sociedad · Cultura · Ciencia · Tecnología ·
Últimas etiquetas:   Escritores   ·   Periodismo   ·   Lectores   ·   Sociedad   ·   Criptomonedas   ·   Bitcoin   ·   Estado del Bienestar   ·   Estado de Derecho   ·   Constitución   ·   Bienestar Social



No será cierto, pero lo parece


Inicio > Ciudadanía
07/11/2016

710 Visitas



De unos días a esta parte los periodistas, y el periodismo, se han convertido en noticia. Y creo, sinceramente, que es una mala señal. Al parecer todo arrancó con una entrevista al recientemente dimitido secretario general del PSOE, dimitido bien por voluntad propia, bien por imposición de algunos compañeros con poder para hacerlo pasar por las horcas caudinas. El periodista que lo entrevistó, Jordi Évole, que está en los antípodas de otros compañeros suyos, dejó que el entrevistado se explayara, no lo interrumpió, como está de moda entre periodistas y contertulios, y le fue dando cuerda y cuerda hasta que el dimitido Pedro Sánchez, se ahorcó con ella.


Se notó enseguida que estaba a gusto con la entrevista, que se movía en ella como pez en el agua. Y dijo demasiadas cosas; y algunas de las cosas que dijo son tan discutibles, tan enrevesadas, que hubiera sido mejor callarse y no pronunciarse al respecto, pues se requería, para ello, otro medio y otras formas. Me estoy refiriendo al momento en el que usó el concepto de nación, y en el que definió a España como una nación de naciones. Son conceptos que, creo, no se pueden despachar con cuatro palabras que, además, sonaron a guiños.

Parece ser que la misión del periodista es hacer hablar a la persona que tiene delante, salvo cuando el periodista se convierte en estrella, cosa que está sucediendo con demasiada frecuencia. Y los entrevistados deberían ir con un poco de precaución, o con pies de plomo. Cosa harto difícil de hacer cuando pasan más tiempo delante de las cámaras de la televisión, o dando mítines, que leyendo, por ejemplo, y reflexionando sobre el mundo pasado y el actual. Hace ya un tiempo, por ejemplo, merced a unos cuantos catalanes y a unos pocos vascos, está muy de moda hablar de independencia, cuestionar la formación de España, el Descubrimiento de América, y, llegaremos a ello, la existencia del Cid. Ahora bien, que unos señores, independentistas ellos, pidan la retirada de la estatua de Colón, marinero de profesión, levantada en Barcelona, y no hagan lo mismo con la del bueno de Roger de Flor, dado el papel que jugó en las cruzadas1, tiene su aquel: o son ganas de llamar la atención o es pura y llanamente incultura. Evidentemente esto es una anécdota, no el independentismo.

Pero como está de moda, y es políticamente incorrecto ir contra lo que, no sé porqué, se ha dado en llamar progresía, izquierda, sentido común, y no sé cuántas lindezas más, pues va y el señor dimitido del PSOE nos sale con el sonsonete de que España es una nación de naciones. Y sinceramente no sé muy bien lo que quiere decir, ni cuántas naciones hay en la nación España. ¿Cataluña y Euskadi o más? ¿Qué entiende este señor por nación? ¿Lo es Murcia? ¿Qué es una nación? ¿Y el Compromiso de Caspe entonces no sirvió para nada? ¿No fue aquello una votación democrática teniendo en cuenta los tiempos? Pero, claro, como cortamos la historia por donde queremos, y la interpretamos como nos da la gana...

Sea como fuere, que Pedro Sánchez hiciera ahora esas aseveraciones ya no tiene ningún sentido: parecía que estuviera pidiendo salvavidas para no perecer en el proceloso piélago de los expulsados y condenados. Hubieran tenido sentido de seguir siendo secretario general de su partido, pues eso hubiera implicado que iba a negociar con los llamados separatistas, que sin duda lo son, o con aquellos que apellidan que quieren romper España. Cosa esta que es harto graciosa, pues si usted, con cuatro dedos de enjundia de español, se presenta a unas oposiciones en Galicia, y no sabe el gallego, ya puede darse por suspendido, lo mismo que sucede en Euskadi, Cataluña y Valencia. Y no se le ocurra ir con una receta médica, si vive en Cuenca, a Extremadura porque no se la dispensarán. Pero España no está rota, está con toda su virginidad a cuestas, igual que la madre que la parió. ¡Qué grande era Cervantes!

Tengo mucho interés en saber cómo y por qué se ha llegado a esta situación. A la de los nacionalistas pidiendo la independencia. Y me gustaría saberlo y estudiarlo con calma y serenidad. De nada me vale, para ello, que todo el santo día partidos políticos y periodistas estén criticando y demonizando a los que “quieren romper España” sin que den una explicación en profundidad, unos y otros, de por qué quieren hacerlo. Quizás los periódicos y las tertulias televisivas no sea el medio idóneo para ello. Máxime cuando están enzarzados en la polémica creada, también, en cierto modo, por el dimitido secretario general del PSOE. Este, en otro momento de la entrevista, acusó a ciertos periódicos de ir en contra suya y de favorecer a su rival, es decir de intrigar para derribarlo. Tal vez esta afirmación de Pedro Sánchez sea una exageración, quizás haya visto demasiadas películas de gángsters y asesinos, o haya leído alguna novela sobre la influencia del quinto poder. Me acordé enseguida del caso llamado Watergate.

Por supuesto que han sido varios los periodistas y medios que se han apresurado a rebatir a Pedro Sánchez. Y a defender, de paso, la objetividad, independencia y profesionalidad del periodismo. Es posible que tengan razón. Y es posible que las palabras de Pedro Sánchez sean una verdadera hipérbole o un intento de culpar a los otros de los propios errores. Ahora bien, es innegable que el periodismo, y muchos medios disfrutan con ello, cuando cogen o capturan una noticia, que en el fondo no lo es, y que puede beneficiar a los suyos y desacreditar a los contrarios, convertirán al clavo en el culpable de que se perdiera la herradura, de que se perdiera el caballo, el caballero, la batalla y la patria toda. Y lo repetirán una y otra vez, hasta la náusea. Recuerdo al respecto la enorme tontería de una beca dada por la universidad a un estudiante, y que era incompatible con no sé qué historias... Insistieron en ello un día y otro día, como sucedió con los desafortunados chistes, malos por otra parte, de otro joven metido a político. Y que todo esto, una beca de cuatro euros y dos chistes para echarse a llorar, se haga cuando hay familias enteras y partidos políticos acusados de robar a manos llenas, cosa de la que, casualidades de la vida, nadie se enteró hasta que lo denunció un integrante del robo y sustracción, y que sepamos todos, enseguida, y nos han machacado con ello día sí y día no, si un señor le hizo la cobra a una señora, o esta rechazó a su padre biológico, o con quien sale este o si el otro tiene novio... Es penoso que un periódico se dedique a tamañas simplezas. Pero, claro, más cornadas da el hambre.

Y no se puede por menos que preguntarse si no estará el hambre detrás de la búsqueda de tanta exclusiva, y de hinchar noticias que ni lo son, ni maldito el interés que tienen. Y así quien más y quien menos, está harto de oír hablar de la venta de cierto piso por cierta persona que pertenece a un partido que no es, o pretende no serlo, convencional y al uso. Y la pregunta es muy sencilla: ¿cometió este señor con la venta de su piso alguna irregularidad? ¿Hizo algo que fuera contra la ley? ¿Sí o no? ¿Es éticamente reprobable vender un piso de protección pública y ganar dinero con ello? Vale, admitamos que lo sea: ¿por qué no se ha aplicado la misma regla a todos los diputados que han aprovechado su cargo para hacer negocios que no eran ilegales pero sí reprobables éticamente? ¿No se enteró nadie de la situación? ¿De verdad? ¿Nadie vio que muchos políticos vivían por encima de sus posibilidades y que tenían unos coches que no se podían pagar con su sueldo?

Ante estas preguntas también a mí me surge la película de policías y ladrones: el despacho del director de un periódico, un periodista que llega corriendo con una gran noticia, y el director, medio puro en la boca, que se niega a publicarla porque les puede costar un disgusto y el perder subvenciones y demás. Y el periodista sale del despacho con el rabo entre las piernas, mientras el director del rotativo se va a jugar al pádel con el fiscal del estado, relacionado con dicha noticia.

No dudo, por supuesto, que en el periodismo, lo mismo que en la judicatura, hay profesionales honestos y que hacen bien su trabajo. Creo sinceramente que por eso mismo funciona el país. Pero a veces, a menudo, cualquier tontería se convierte en noticia. Y creo que para eso, la tontería debería pasar unos filtros que no fueran los de si dañamos a los contrarios y favorecemos a los nuestros. Que tal vez no sea así, pero a menudo lo parece. O eso, o esas noticias son como el perro de Alcibíades, aquel lindo can al que el político griego le cortó el rabo para que hablaran de su perro y lo dejaran a él tranquilo gobernando como le daba la gana. Debe ser así, pues todavía no he oído nada sobre el plan de estudios que se va a llevar a cabo, todavía no sabemos qué va a pasar con la famosa reválida, y ya toca. Pero eso no es noticia, no es tan llamativo como acusar a una señorita de quitarse la camisa en una capilla. Veas tú la importancia del asunto.

Yo me quedé, en boca de Pedro Sánchez, sin saber lo que es una nación de naciones, y cuántas naciones caben en una nación. Y me he quedado sin saber si vender un piso ganando dinero es ilegal. Aunque su vendedor predicara no sé qué cosas sobre los pisos y la plusvalía. Y si se trata de medirnos a todos con el mismo rasero y hacer creer que todos somos igual, no, no todos somos iguales: como he dicho todavía queda gente honesta. Lo que sucede es que son los otros quienes hacen ruido. Y algunos de un nonada construyen el parto de los montes.





1Véase Steven Runciman, Historia de las cruzadas, 3v. Madrid, 1973, Vol. III, p. 382 y ss





Etiquetas:   Periodismo   ·   Objetividad   ·   Nacionalismo

Compartir
Tu nombre:

E-mail amigo:
Enviar
PDF

0 comentarios  Deja tu comentario




Los más leídos de los últimos 5 días

Comienza
a leer


Un espacio que invita a la actualidad e información
 

Publica tus artículos


Queremos ser tus consejeros y tu casa editorial

Una comunidad de expertos


Rodéate de los mejores y comienza a influir
 

Ayudamos a tu negocio


El lugar y el momento adecuado donde debes estar
Secciones
17272 publicaciones
4442 usuarios
Columnas destacadas
Los más leídos
Mapa web
Categorías
Política
Economía
Sociedad
Cultura
Ciencia
Tecnología
Conócenos
Quiénes somos
Cómo publicar en Reeditor
Contacto
Síguenos


reeditor.com © 2014  ·  Todos los derechos reservados  ·  Términos y condiciones  ·  Políticas de privacidad  ·  Diseño web sitelicon.com  ·  Únete ahora