. Descubre las claves para superar los problemas que
ocasiona, pues en muchas ocasiones la recuperación puede ser un proceso lento y doloroso.
Los efectos de la violación no se limitan a la inmediata
brutalidad del ataque. Además de la tensión y humillación que supone la
presencia ante el juez, que muchas víctimas de violación tienen que afrontar,
una experiencia de este tipo, puede desembocar en un periodo de crisis personal
que destruye la confianza sexual de una mujer. Su marido o su pareja puede
encontrar muy difícil afrontar un hecho como el de la violación. Es probable
que se sienta inseguro sobre cómo ayudar del mejor modo posible a la mujer, al
mismo tiempo que tendrá que luchar con sus propias emociones de resentimiento,
cólera, repugnancia o compasión.
Afrontar la realidad.-
Es probable que los problemas sean mucho peores si un miembro
de la pareja, o ambos, sólo puede ver los hechos en términos propios de los
crudos mitos populares que dan una idea falsa de la violación. Quizás tanto la
mujer como su compañero puedan tener la impresión de que “ella se lo estaba
buscando” de que “iba provocando a los hombres”, pues “solo cierto tipo” de
mujeres son violadas. Con este tipo de actitud, la mujer será incapaz de
adaptarse a las circunstancias de los hechos y el hombre no podrá ofrecer la ayuda y el apoyo que una
víctima de violación tanto necesita.
De igual forma los mitos sobre el tema de la violación crean
falsas suposiciones en torno a las relaciones de las víctimas. Se espera que
las mujeres forzadas lloren y estén tremendamente afligidas. De hecho la
mitad de las mujeres violadas muestran
sus emociones abiertamente: las demás reaccionan serenamente y con control de
la situación. Ambas reacciones son muy normales, pero, con frecuencia la mujer
que no actúa como la sociedad espera que lo haga, comienza a dudar de sí misma
y las personas que podrían prestarle la mejor ayuda pueden sentirse del mismo
modo. Si la relación de la mujer es controlada, corre el riesgo de que no la
crean y le digan en su cara: “Si verdaderamente te hubieran violado no estarías
tan tranquila”. La mujer no debe preocuparse por estos comentarios. Cada mujer
es distinta y la forma de reaccionar ante una situación tan brutal puede ser
muy diferente de una mujer a otra. Cualquiera que sea la forma de reacción es
la correcta para ella.Efectos sobre la víctima:Una mujer violada, algunas veces, llega a creer que ya no
podrá ni siquiera en mantener relaciones con un hombre. En la práctica muchas
víctimas limitan tanto su vida cotidiana que no hay posibilidades de tratar con
ellas. Es muy común que una mujer violada deje de salir, que evite ver a su
familia o a sus amigos más íntimos, que cambie de trabajo, que cambie de
vivienda si la forzaron cerca de su domicilio, que cambie de vestuario usando
ropas que no dejen nada al descubierto y disimulen todas las líneas de su
anatomía. Estas reacciones pueden durar desde días hasta años.Muchas mujeres se sienten culpables por haber sido violadas y
piensan que podría haberse evitado si …. (y aquí puede haber mil auto reproches
que piensa que fueron la causa de la violación). Puede que le dé por pensar que
ya no es digna ni ante sus propios ojos ni ante los de su pareja.Hay quien cree que en caso de violación la mujer debe
tumbarse de espaldas, relajarse y esperar a que el agresor culmine su fechoría,
otros pueden decir que debe luchar con todas sus energías para protegerse del
abuso. En realidad en ninguna de las dos actitudes se tiene en cuenta el
paralizante miedo de lesiones graves o muerte que sufren muchas mujeres durante
la violación. Incluso en el caso de que la mujer forzada pueda comprender su
comportamiento pensando racionalmente, con frecuencia tendrá la sensación de
que no hizo lo correcto en ese momento, de que pudo hacer algo más y si lo
hubiera hecho quizás no se hubiera consumado la violación. Muchas veces estos
sentimientos de culpa se ven aumentados por el compañero que reacciona mal ante
lo ocurrido. No es infrecuente que un hombre machista le diga a su mujer que
está “manchada” o “deshonrada” y que “no la tocaría por nada del mundo”. No es
de extrañar que ante este tipo de situación la mujer se sienta como una
mercancía averiada. Horror al sexo.-
Para algunas mujeres será imposible pensar en el sexo
sin experimentar una sensación de repulsión. Lo que antes era algo placentero
ahora se asocia con el daño y el horror. Por mucho que ella confíe en su
pareja, el contacto físico de cualquier clase puede ser insoportable, puede acrecentar el
sufrimiento y hacer revivir los momentos del ataque, cuando ella lo que quiere
es olvidarlo todo. Esto puede ser muy angustioso para el hombre y para la
mujer. Él se sentirá con frecuencia rechazado e incapaz de convencer a su amada
de que sigue siendo atractiva y que él se siente atraído por ella. La forma más
fácil de consolar a alguien es abrazándole con ternura y mimándole, y si la
mujer rechaza estas manifestaciones puede parecer que no hay ningún modo de que
su compañero pueda ayudarla. Aunque le pueda resultar difícil de comprender a
un hombre cariñoso, la mejor manera de dejar que ella aclare sus sentimientos
es dejarla hacer las cosas a su ritmo, mientras el hombre permanezca
cerca, dispuesto a hablar del problema cuando ella así lo desee.
Algunas mujeres querrán tener relaciones sexuales
inmediatamente después de la violación, para sentirse seguras de que todavía
son deseadas. Pero a otras les quedará un miedo terrible al contacto sexual que
les ocasionará problemas a largo plazo, como por ejemplo tener relaciones
sexuales dolorosas, o que los músculos vaginales están tan tensos que la
penetración sea imposible (vaginismo). Si se la presiona para realizar el acto
sexual solamente se conseguirá acrecentar el problema.
El sentimiento de cólera es otra reacción común que puede
aparecer en los días siguientes a una violación. Es contra el violador contra
quien va dirigida esa cólera, pero los sentimientos están trastocados y se
dirigen hacia las personas más allegadas que menos pueden perjudicarla. Esta
actitud parece tan injusta que puede ser muy difícil de soportar, pero es bueno
saber que esta cólera mal encauzada es una señal no solo de confianza sino
también de que la curación se está produciendo. La mujer violada tiene todo el
derecho del mundo a sentirse encolerizada y sólo se conseguiría angustiarla si
se la impidiera manifestar sus sentimientos.
En términos generales puede afirmarse que la mujer que es
capaz de hablar de lo que le ha sucedido poco después de que haya ocurrido,
tiene menos probabilidades de sufrir problemas de largo alcance. No importa
cuál sea la reacción de la mujer víctima de violación, de hecho, lo más
importante es que sienta que vuelve a tener el control de su cuerpo y de su
vida. Por esta razón es claramente perjudicial que actúe o tome decisiones por
la fuerza o por medio de halagos. La mujer violada, necesita, que con
delicadeza, se le anime a hablar de lo que le ha pasado, a ser posible con gran
detalle. La posibilidad de poder ser atendida en una consulta de
psicología no debe ser pasada por alto, siempre que la mujer muestre su total
conformidad.
La reacción del
compañero.-
Muchos hombres tienen al principio sentimientos de total
ultraje y desearían que cojan al tipo y lo maten o encierren de por vida para
que pague por lo que ha hecho. La ira del hombre es comprensible y
justificable, pero existe el peligro de que si la manifiesta con demasiada
vehemencia, impida a la mujer expresar la suya, privándola de una importante
válvula de escape para sus emociones: la mujer puede sentir que su compañero
está ejerciendo un control sobre sus sentimientos.
No obstante, la peor actitud masculina es la que
aparece en hombres muy posesivos que tienen la idea de que la mujer les
pertenece y solamente ellos pueden tener relación sexual con ella. En estos casos son frecuentes los
reproches a la mujer del tipo: “Si eso es lo que quería, sólo tenías que
pedírmelo a mí” o “si de verdad no lo hubieras deseado hubieras luchado con
todas tus fuerzas”.
¿Qué puede hacer la
mujer?
Una de las reacciones más comunes entre las personas cercanas
a la víctima es insistir en presentar una denuncia a la policía, sin tener en
cuenta lo que esto supone. En algunos casos será inevitable la intervención de
la policía debido al daño físico recibido. En realidad sólo a la mujer
corresponde tomar la decisión de informar a la policía y la adopción de tal
decisión será tanto más acertada cuanto mejor conozca qué cabe esperar. En la
comisaría, la mujer tendrá que dar detalles concretos sobre la violación. Para
muchas mujeres la perspectiva de tener que revivir toda la escena es insufrible.
Tendrán que hacerle fotografías de sus zonas heridas y puede que tenga que
volver al lugar del suceso. Seguramente tendrán que hacerle una exploración
vaginal para recopilar datos que presentar ante el juez. Esto puede suponer en
ocasiones la sensación psicológica de una segunda violación. Si el caso llega
ante el juez tendrá que reconstruir el incidente delante del público.
Algunos hombres
piensan que la violación no es real a menos que haya sido denunciada y
reconocida como un “caso de violación”. Si la mujer rehúsa acudir a la policía,
puede que su compañero llegue a pensar que se lo está inventando todo. Es
importante hacer entender a este hombre que su compañera tiene razones de peso
para no querer dar parte. Quizá ella quiere olvidarse de lo sucedido lo antes
posible, puede que tenga miedo de que el violador pueda vengarse si es juzgado,
o puede tener miedo a la publicidad del caso, o a tener que aportar pruebas
íntimas en el juicio, o temer las reacciones de los familiares y amigos más
cercanos. El hombre debe en todo caso reconocer la libertad de su pareja para
denunciar o no la violación, y tome la decisión que tome apoyarla en todo momento,
sabiendo de antemano que puede haber momentos difíciles en los que la mujer
descargue contra él su ira, aunque no tenga ninguna culpa. Es muy difícil el
papel del hombre de la mujer que ha sido violada, deberá estar dispuesto a
estar siempre disponible y preparado para ayudar a su compañera cuando sus
exigencias o su estado de ánimo lo requieran. Habrá momentos en los que haga lo
que haga a la mujer le parecerá que está en contra de ella. Hay que enfrentarse
a esta situación y vivirla si se quiere que, a la larga, haya una buena
oportunidad de que pase la crisis y las relaciones vuelvan a su cauce normal sin
cicatrices profundas. En muchas ocasiones la intervención de un psicoterapeuta
será imprescindible para conseguir curar las heridas emocionales de la mujer y
restaurar la normalidad en las relaciones de la pareja. Otros artículos de interés:- Ludopatía- La agresividad en el niñoNuestro Psicólogo en Madrid