. En mi ciudad, Valladolid, aunque muchos aluden a ella
como “Pucela”, pero sin saber qué significa ni de dónde viene ese apelativo,
parece ser que no se contempla una campaña específica de boicot a los productos
de Lactalis, cosa que
hasta hace poco tiempo sí defendía el alcalde actual –cabeza visible de un
equipo de gobierno denominado “Frankenstein”– por aquello de estar hecho de
retales sin sintonía ni coordinación. Valladolid no va a declarar “non grata” a
Lactalis; lo hará el Ayuntamiento de Puente por su cuenta y riesgo. ¡Ya está
bien de que este señor no distinga entre Valladolid y su persona o su equipo
‘Frankens’.
Nadie
o casi nadie entiende que este Ayuntamiento de Valladolid — una vez que ha
cerrado Lauki– apruebe
una declaración institucional, con el fin de declarar a la empresa “non grata”. El
atrevimiento y la ignorancia de este alcalde sacuden el infierno y,
sinceramente, merece
que la ciudadanía “le haga los perrillos”; estamos ante un
‘Pedro Sánchez’ atolondrado, incapaz de mirar por el bienestar de los
vallisoletanos. Le preocupa el sillón, el sueldo y el coche oficial más que a un
perrito una pelota de lana. La mentira es su bandera, la dejadez es su escudo y
la insensatez su pendón.
Al
igual que su exjefecillo sin carisma (“Perro Sánchez”) parece como si tuviera
por objetivo mentir a la ciudadanía y despreciar a los votantes. Seguramente
alguno se preguntará que en qué ha mentido este señor. Bueno, pues se lo voy a
aclarar y explicar: Ocultó desde el primer momento su afán ambicioso de ocupar
el sillón a toda costa y amenazó a su predecesor con “levantar alfombras” y lo
hizo de forma acalorada, con la ‘vena encendida’ y ojos de odio. Había que
sentarse en la poltrona tras su frustración de varios años. Para ello no dudó
en presionar sin límite a Izquierda ‘Hundida’ (hoy integrada y diluida en
‘Podemos’ y desintegrada como partido) y a los desconocidos e incompetentes
podemitas de la ciudad. ¡Así les cubre el pelo a todos los que componen el
equipo “Frankenstein”!.
Respecto
al sueldo demostró ser un aprovechado y un egoísta. Lo que había criticado
durante años, no dudó en ‘volver
el rabo’ y acogerse al sueldazo; una prueba más de cómo se cegó en
el dinero, en el lujo y en la ampulosidad. Otra mentira de las muchas que cometió.
¿Y si hablamos del coche? No dudó en hacer el paripé del tonto, como los
diputados de ‘Compromís‘
en Valencia: llegaron el primer día en
bicicleta pero no han renunciado a ninguno de los privilegios de la Cámara
baja. Pues en este Ayuntamiento ‘Frankenstein‘ha
sucedido lo mismo; el tal Puente llegó el primer día en bicicleta y se
convirtió en el hazmerreír de la población, se hizo la foto para el periódico local
y nunca más se supo de la bici. Ahora mismo su imagen es la de un perdedor en
manos del teniente de alcalde, prisionero del mundo podemita. En unos días se
sabrá si ‘Podemos’ le retira su apoyo por los escándalos que tienen curso estos
días.
Si
lo que pretende el alcalde de Valladolid, Óscar Puente, es hacer una campaña de
paripé e imagen descontrolada en negativo, ahí lo tiene. Siga, siga hasta que
se estrelle. Según las últimas encuestas, si ahora se celebrasen elecciones en
Valladolid, el actual equipo de Gobierno perdería seis concejales en beneficio
del PP y de Ciudadanos. Sigue así, alcalde, y cuando te esmorres celebraremos
que la ciudad dejará de ser gris, como dicen hasta en el PSOE. Empieza a
recordar la imagen cutre de la época de Rodríguez Bolaños. No podía ser de otra
forma con un remedo de ‘Pedro Sánchez’ pero en burdo y en ‘espinete’. Doy fe.
Pero
volvamos al tema de Lactalis. La libertad es cosa de cada cual. Lo importante
es saber utilizarla. Hay muchas razones para que Lactalis aún no haya decidido
los pasos a dar. Todo se andará, pero si no está todo andado es porque este
Ayuntamiento de perdedores ha interferido excesivamente en esa libertad a la
que aludo, algo que las grandes empresas no admiten. Y menos a un socialista perdedor
y rácano, cuya imagen es cada día peor, siendo denostado hasta por los suyos.
Pregunten, pregunten a Soraya Rodríguez: sapos, culebras y bombas varias.
¿Por
qué hay que vender necesariamente la empresa láctea? ¿Y si Lactalis no lo
considera oportuno? Creo en el neoliberalismo y actuar como dice el
‘Ayuntamiento Frankenstein’ es atentar contra la libertad, las reglas del
mercado y el desarrollo natural de las empresas; en pocas palabras: puro
marxismo tardío, absurdo y reaccionario. El alcalde actúa como simple
dictadorzuelo de estilo bolivariano. Ni el socialismo ni el comunismo tienen
sitio en las sociedades modernas. Todo lo viejo hemos de quemarlo en el
infierno. ¿Su objetivo? incordiar para molestar y entorpecer el bienestar
ciudadano. Doy fe. ¡Así les cubre el pelo!.
Jesús
Salamanca Alonso