. Esta frase la expresó
refiriéndose a los resultados del plebiscito realizado el domingo anterior en
Colombia, ya que él estaba con el SI. El señor Quintero quien además
ha manifestado públicamente estar a favor de la ideología de género, repitió
reiteradamente que Valledupar es una aldea, llena de ignorantes que viven como
en un microcosmos, que no ven más allá de sus narices, ya que la expresión “me
cago en Dios” es usada en todos los círculos sociales, de hecho, afirmó que
hasta los sacerdotes la utilizan, ya que esta frase folclórica según él, hace
parte de la jerga española, tierra que además según él, nos impuso su Dios a
sangre y fuego, “y nos quitaron” los
que él llamó “nuestros dioses” como Bochica, Sipa, Horus, Amón, Atenea, Poseidón. "Dios es una c*** como todos sus seguidores, dios no tienes voz porque la c*** no habla. Soy enemigo personal de dios y todos sus secuaces dios es tan criminal como ustedes farsantes de la ética y la moral". Dejando conocer sus creencias. Este señor Quintero está tan equivocado que dijo
que la iglesia tiene santos como intermediarios, y no, el único intermediario
entre Dios y el hombre es Jesús, los santos interceden, nada más.
La falta de conocimiento
hace que el pueblo perezca como dice en el libro de Oseas, necesitaría una
clase completa de simbología ocultista para mostrar lo trascendental de cada
afirmación del señor Quintero, pero sin profundizar en el tema puedo decir que el
mencionado Bochica es de la mitología muisca, que no es nada más que un ángel
caído, es decir, uno de los ángeles que cayeron con el querubín que se rebeló a
Dios, ya que existe un solo Dios, y todos aquellos que algunos pueblos llaman
dioses, no son nada más que espíritus malignos, que sí, por supuesto hacían
milagros porque el diablo también los hace, Dios no le quitó sus poderes, y lo
hacen con el fin de que el ser humano lo adore, este Bochica, hacía favores a
los nativos, y se dice que cuando ocurrió la inundación de la sabana o pampa de
Bogotá por el río Funza, llegó él, Bochica, y con el bordón hiriendo en una
serranía, abrió camino a las aguas que dejaron luego la tierra llana de manera
que pudiese habitarse como anteriormente, creando de paso un salto de agua en
el lugar del desborde llamado Salto del Tequendama, donde han ocurrido
muchísimos suicidios (porque el alma es lo que le interesa al maligno). Horus
era el dios egipcio del sol naciente, hijo de Osiris, (otros ángeles caídos), que
asesinó Seth su hermano y fue representado como un halcón, la encarnación de la
luz, desorden y la violencia y que hoy, se simboliza por el ojo de Horus, ya
que este perdió su ojo izquierdo cuando se enfrentó con Seth, fue entonces
cuando Thot lo sustituyó por el Udyat, para que el dios pudiera recuperar la
vista. Pero este era un ojo especial dotado de cualidades mágicas. Hoy en día
se utiliza como un símbolo contra la envidia y el mal de ojo, para hacer
amuletos de hechicería. En la masonería es ojo de Horus, ojo de RA, ojo que
todo lo ve y representa a Lucifer ya que son luciferinos, y según la masonería
es el portador de la luz. Sipa, es de la mitología cucapá, hermano gemelo de
Komat, se cree que gracias a la bocanada de un cigarrillo que fumaba su
hermano, surgió a la vida. Crearon los seres vivos a través del barro, ellos les
pidieron a las hormigas rojas voladoras que hicieran que el agua bajara para
que existiera la tierra. Todas estas tonterías sí caben en la brillante mente de este señor. Sí, a estos llama Carlos Quintero sus dioses, cayó
en la trampa del maligno, está influenciado por espíritus que lo hacen decir
cosas tan absurdas como que estos son “sus dioses”, y que nos los quitaron los
españoles cuando nos colonizaron. Aunque estoy segura que se trata justamente
de esa ignorancia que según él tenemos nosotros los que creemos en el único y
verdadero Dios. Pero él es brillante, dice. Se me haría demasiado extenso
contarles acerca de Amón, Atenea, Poseidón, los dioses del señor, pero fueron
simplemente otros ángeles caídos, que engañaron a mucha gente de la forma tan
tonta, como lo hizo la serpiente con Adán y Eva, “Dios no quiere que abran los
ojos, él no quiere que ustedes sean libres, él no quiere que piensen, porque
los quiere obligar a que lo adoren, vengan adórenme a mí”, y como sigue
haciendo con todo aquel que con su inteligencia logra engañar, porque es muy
astuto, no se puede negar… a Satanás me refiero.
Yo había creído que Quintero
era ateo, pero si él llama “sus dioses” a Bochica, a Sipa, a Horus, etc, es más
bien politeísta. Situación que considero aún más grave, ya que entonces rinde
adoración a satanás y su ejército. Él no encontró nada mejor qué decir que por
qué no mejor atacaban a los pederastas religiosos, a la sociedad enferma que se
encuentra cómoda frente a hogares creyentes donde existe violación y maltrato.
“Este es un país laico, donde no tiene cabida inmolarse por un Dios que les
promete un paraíso mientras se amarran bombas y matan cientos, no podemos
permitir que llegue esto a Colombia”. O sea, según él nuestro Dios, el de los
cristianos, el único y verdadero, no debemos ofrecernos a él en cuerpo y alma,
pero a estos dioses sí.
Este tipo de argumentos
deja claro el análisis que hacen muchos ateos: “Dios no existe. Lo odio”. Un
ateo es alguien que cree que no hay Dios, se considera libre del fanatismo
religioso. Hay ateos que afirman que Dios no existe, pero hay otros que
denuncian al Dios del cristianismo, por lo que no caben ni en esta etiqueta, ya
que reclaman la existencia de otros dioses como el señor Quintero. Dicen que se
supone que Dios es bueno y todopoderoso, y la realidad es que hay maldad en el
mundo, y si fuera todopoderoso quitara el sufrimiento. Y como existe, entonces
no es todo bueno, ni todopoderoso, entonces ¿por qué creer que solo hay un Dios,
o que hay algún Dios? El ateo cree saberlo todo, y puede afirmar que no hay
Dios. Como no hay un Dios, no hay pecado, y el humano puede hacer lo que
quiera.
A lo que yo le contesto,
que la existencia del mal, ni niega la omnipotencia, ni la bondad de Dios. Por
lo contrario, Dios al ser tan bueno, permite que el mal exista, Dios nos dio al
crearnos un regalo el de la libertad, por esto podemos elegir qué camino
seguir. Adán y Eva eran inmortales, no había enfermedad, no había pestes, ni
maldad, pero como toda decisión tiene su consecuencia, al elegir el camino de
la serpiente pues nos tocó vivir en medio del mal. Dios es un Dios de orden. Seremos
juzgados por nuestras obras, y lo que hayamos escogido aquí libremente (el
camino del bien o el del mal, únicamente hay dos, no hay miles como nos quiere hacer creer la teoría del relativismo), pero habrá un
juicio, porque Dios es justo, porque él sabe lo que es bueno para nosotros. Porque
él ha dado testimonio de que existe.
El mayor pecado de los
seres humanos es la soberbia, pecado además por antonomasia de Satanás, la
soberbia de querer juzgar a Dios, de querer cuestionar porqué hace tal cosa, o
permite tal cosa, siempre querer equipararse a lo que es Dios, a hacer sus
propios valores, el ser humano está enfocado en determinar por sí mismo, qué es
lo correcto y qué no. Pero para entender todo esto, hay que bajarse de la
soberbia de ser un ser humano que se cree que es la gran cosa, y pretender
escudriñar lo que es el pensamiento de Dios, como dice la palabra: los
pensamientos de Dios son insondables. “Porque sus pensamientos no son mis
pensamientos, ni sus caminos mis caminos, dijo Yahveh, tanto como son más altos
los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que los suyos y mis
pensamientos más altos que sus pensamientos” Isaías 55: 8-9 Pablo en su
doxología dice que las riquezas de Dios son profundas y su sabiduría y
entendimiento nadie puede explicar sus decisiones, ni llegar a comprender sus
caminos, pues ¿quién conoce la mente del señor? ¿Quién podrá darle consejo? El
ser humano es criatura y no creador, y jamás podrá lograr entender a Dios. El
ser humano es tan soberbio que se atreve a preguntar: ¿Y Dios por qué permite
esto o aquello? Dios permite tal cosa porque eligieron ese camino, y sí, mueren
niños inocentes, estos nacieron aquí, y una vez que se nace aquí en este mundo
atrapado en los cinco sentidos, tienes que pasar la prueba, a algunos les va
mal, y a algunos bien. Es más fácil juzgar a Dios, si nunca antes se actúa de
corazón abierto.
Otra barrabasada dicha
por Quintero fue decir que "la religión
católica es monoteísta entre comillas, porque hay una trinidad" (Dios padre,
Dios hijo y Dios Espíritu Santo) dejando ver claramente la ignorancia que tiene
en el tema. No me extiendo en este punto porque sé que no me entendería con
tres palabras. Yo no lo culpo porque sé que sin la gracia de Dios, sin que su
favor esté sobre él, jamás podrá entender el misterio de la trinidad, ni el
misterio de la salvación. Pero esta gracia no será derramada sobre él, si él no
se aparta de la soberbia en la que vive. Los ateos tienen un resentimiento
contra Dios por cosas que les han pasado en la vida, o simplemente no pueden
entender que exista Dios, porque en ningún momento han abierto el
corazón y han querido entender. Dios directamente pudo no habernos creado si hubiera
preferido. Si su vida fue buena o no, es mejor haberla vivido que no haberla
vivido, es mejor haber sabido lo que es el amor, lo que es el dolor, lo que es
la misericordia que no haber sentido nada. De antemano la vida es un don,
¿cuántos no nacidos existen? Y aun cuando se considere que es mejor no haber
sentido nada, eso solo habla de desagradecimiento y dolor.
Dios permite el
sufrimiento, porque esto es una prueba, porque el ser humano se alejó de Dios,
porque le dio la espalda, y quien está gobernando en este mundo de 5 sentidos
es satanás, él es el príncipe de este mundo, el acusador, el adversario, el
querubín caído. Y aunque muchos dicen que es el “mal”, siguen errados, ya que
se debe diferenciar muy bien entre lo que es el mal y quien es el malo. En el
padre nuestro, por todo lo que se ha desvirtuado la palabra de Dios, está mal
traducido (ya que son traducciones de traducciones, como las realizadas de la Vulgata, o la
Septuaginta que son en latín, mientras las escrituras están en Arameo, Hebreo y
Griego) dice en muchas Biblias: “líbranos del mal” y no, lo correcto es: “líbranos
del malo”. Porque el mal, se inauguró con el malo. Dios nos dio el libre
albedrío, y el ser humano eligió soltarse y gobernarse así mismo, y continúa
siendo así para muchos.
El día de la muerte de
estas personas como Carlos Quintero, es que se darán cuenta que todo era
verdad, ahí se darán cuenta que eligieron el camino equivocado, (si Dios no les
permite darse cuenta antes en su misericordia). No necesitamos morirnos para
darnos cuenta de que él es la verdad, esta vida es una prueba, una preparación,
para que cuando el alma salga del cuerpo, poder presentarnos frente a nuestro
creador de cabeza erguida. Es evidente que si este mundo está gobernado por el
príncipe de este mundo, mueren niños, hay atrocidades, hay muertes espantosas y
hay guerras, pero Dios permite todo esto porque existe el libre albedrío, y
aquí no está gobernando Dios, cuando se entienda que nosotros caímos, y que nos
alejamos de Dios, se entenderá cómo funcionan aquí las cosas en la tierra. La tierra
está gobernada por satanás, pero él hizo el gran trabajo de hacer creer que no
existe, entonces, ¿Cómo se defenderán estas personas que no creen, de algo que
piensan que no existe? La Teodicea se encarga de estudiar la bondad de Dios, la
libertad del hombre y el origen del mal, y deja claro que Dios deja caer el agua sobre
justos e injustos, y hace salir el sol sobre justos e injustos. El ser humano
se cree gran cosa, se cree increíble, y no es más que una criatura, llena de
soberbia y que satanás manipula cuando lo desea. La inteligencia del mundo no
es la de Dios. La sabiduría del mundo no es la de Dios. Dios solo le revela sus
secretos a los pequeños.
Hacemos el mal que no
queremos y dejamos de hacer el bien que queremos. Muchas veces uno sabe qué es
lo correcto y sin embargo, no lo hace. El enigma eterno ¿por qué? En el libro
de Job hay 16 ¿por qué?, 3 salmos empiezan con un ¿por qué? El 10, el 22, y el
74, pero Dios no nos debe ninguna explicación. Él puede hacer lo que quiera,
cuando quiera, ¿por qué? Pues, porque es Dios. Así a muchos no les convenza mi
respuesta. El mucho razonar ciega la intuición, recordemos que la intuición
está en el espíritu. A veces no le exigimos a Dios un por qué, pero tratamos de
determinar o entender con nuestros propios razonamientos. Siempre queremos
intuiciones racionales de lo que nos sucede a nosotros y a los que amamos. Es
difícil creer, sin lograr entender, que los hechos de Dios son de su infinita
sabiduría, y que no siempre nuestras mentes finitas podrán comprenderlos. Hasta
el estado del tiempo es soberanía de Dios, el hecho que para muchos de nosotros,
el tiempo y los efectos de la naturaleza son por lo general favorables. O ¿quién
entre ustedes puede hacer llover? La lluvia que nos impide ocasionalmente un
vuelo, es la excepción, no la regla. No vivimos de terremoto en terremoto,
recordamos más fácil el mal tiempo y el bueno lo damos por merecido. Pero hay
que tener presente, que en nuestro diario vivir utiliza el tiempo y sus
manifestaciones como una expresión para proveer toda su creación. Dijo el
señor: “retuve de ustedes el aguacero, e hice que lloviera en una ciudad y en
otra no, y en la que no hacía llover, se secaba… y buscaban agua y no lograban
satisfacerse, pero no volvieron ustedes a mí. Los herí con abrasamiento y tizón…
sus higueras y olivos eran devorados por la oruga y no volvieron a mí” Amós 4,
7-9. Hay que volver al señor. Tanto el creyente como el no creyente se
benefician con el clima que Dios nos da, aunque no faltan quienes creen que son
el resultado de leyes inexorables y fijas. Dios, les guste o no, controla esas
leyes. No podemos ni debemos usar, la doctrina de la soberanía de Dios sobre
las personas, para excusar nuestras fallas. “Yo quien formo la luz y creo la
oscuridad, hago paz y creo calamidad, estoy haciendo todas estas cosas” Isaías 45,
7.
Mi interés no es resolver
teológicamente los problemas del dolor, sino hacerle entender a todos los
Carlos Quintero, que sí, la adversidad es difícil de digerir, de aceptar, de
entender y de vivir, además casi siempre nos toma por sorpresa y nos hace doler
donde somos más vulnerables. Dios no miente y puede que nos deje pasar por
aguas profundas y por el fuego, pero allí estará con nosotros. Hay que dar
gracias a Dios hasta en las dificultades, como dice en Isaías 43, 2. Si Dios
deja de hacer algo no es porque no tenga el poder para hacerlo. Es para que
entendamos que debemos guardar sus mandamientos, a fin que continuemos viviendo
y multiplicándonos. Acuérdese no solo de lo malo en su vida, sino también en
todo el camino por el que ha pasado, sediento y ha tenido de donde beber. Ha sido
humillado, y puesto a prueba para saber lo que estaba en su corazón, si actuaría
de acuerdo a sus leyes o no. Dios le mandó la sed y también el agua que ni
usted, ni siquiera sus antepasados conocieron, para mostrarle que no solo de
pan vive el hombre, aquí Dios no solo le habla al hambriento de alimento
físico, sino también del espiritual. Aquellos hombres que caminaron en el
desierto cuarenta años, y no se desgastó sobre ellos ni sus vestidos, ni sus
zapatos, entendieron que así como un padre corrige a su hijo, así Dios iba
corrigiéndolos. Entendamos y si no podemos por lo menos creamos que nos está
corrigiendo.
Todos
los pecados serán perdonados, pero el pecado contra el Espíritu no será
perdonado.