Un par de artículos de la revista norteamericana Workforce nos recuerdan las exigencias que deben cumplir empresas de otros países para asegurar que sus procesos de reclutamiento y selección de personas eviten la discriminación arbitraria. A nivel internacional se acepta que las entrevistas previas a la contratación pueden ser mal usadas para limitar o negar oportunidades de empleo a mujeres, inmigrantes, personas de la tercera edad u otros integrantes de grupos vulnerables o protegidos. Como criterio general, se deduce que una pregunta resulta inapropiada cuando solicita información no relacionada directamente con las tareas o requisitos del cargo y denota cierta preferencia arbitraria o sesgada en contra de tales grupos.




