. Tomé la decisión de dejar pasar unos días, harto de hablar del
PSOE, de Pedro Sánchez, del Comité Federal que se iba a celebrar el día uno del
presente mes, de los críticos, de los afines, de los mediopensionistas y de la
madre que los parió. Hastiado de todos esos temas, harto ya de tanta tontería, como cantaban los de
“Amistades peligrosas”, decidí dar a mis sufridos lectores unos días de
vacaciones que en mi opinión se habían ganado a pulso.
El sábado pasado, el Comité
Federal del PSOE, en contra de lo que yo había supuesto, decidió plantarle cara
a Pedro Sánchez y a su corte de orates y tras 11 horas de un ridículo difícil
de superar; tras 11 horas en los que los miembros de “… el máximo órgano del
Partido entre Congreso y Congreso” demostraron una falta de categoría política,
ética y personal, que pese a la paupérrima opinión que siempre me han merecido,
superó de lejos mis expectativas. Si esa caterva, si esa manada de seres
vociferantes, son los que dirigen colegiadamente al PSOE, que me perdonen los
socialistas, pero así tiene que ser el partido.
Que hubiera dos convocatorias ya
advertía que esa capacidad para el diálogo de la que siempre presumen los
socialistas, sólo existe en su imaginación. Lo que sucedió en Ferraz tiene muchos responsables, pero en cabeza se
encuentra Pedro Sánchez, al que muchos conocen por su facilidad para repetir de
manera incansable que “No, es no”, pero que sin embargo se ha negado contumaz a
aceptar que ha sido a él al que le han dicho los votantes “No, es no” en dos elecciones
generales consecutivas, en las que cosechó dos correctivos “históricos”; tras
los que hubiera tenido que tener bien presente aquello que sostenía tan
aguerridamente en mayo de 2015.
Decía entonces Sánchez: “En el
Reino Unido quien pierde elecciones dimite y en Andalucía quien pierde
elecciones se queda para bloquear la creación de un Gobierno socialista con
Susana Díaz al frente”, por tanto y aplicándose su propia medicina debiera haber
dimitido in continenti tras el 20D o en su defecto, por vergüenza torera, el
26J.
Le dijeron dos veces no, los
votantes y le dijo no, su propia Comisión Ejecutiva, que le dejó listo de
papeles cuando le dimitieron los críticos y la Comisión decayó al no tener el
quorum suficiente para poderse reunir, lo que obligaba a dimitir al secretario
general y se negó. Le dijo que no el Comité de Garantías, cuando tres de sus
cinco miembros explicaron reiteradamente que confirmaban el cese del secretario
general que se había quedado sin ejecutiva y que sólo esperaban a ser
convocados para proceder.
Y a sabiendas que los números del
Comité Federal del PSOE le eran desfavorables, tenía que saber que si se
producía una votación iba a perder por unos 25 votos, en lugar de negociar una
solución discreta prefirió montar el esperpento de Ferraz, organizado por un
“Secretario de Organización en funciones” con la policía protegiendo la sede
socialista de sus propios militantes y reventar la imagen de su partido antes
de reconocer su derrota.
Y cuando tras once horas de un
disparate imposible, tras intentar una votación con una urna que nadie
controlaba y que tuvieron que retirar porque a los oficialistas se los iban a
comer vivos los asistentes al aquelarre socialista, el Comité Federal del PSOE
lo liquidó votando en contra de la hoja de ruta que había establecido para, a
través del procedimiento del “congreso exprés, asegurarse otra vez su puesto de
Secretario General, ante lo que tuvo que dimitir y para despedirse utilizó un
argumento falaz que lo consagraba como mártir de la pureza ideológica
socialista, acusando a quiénes habían votado contra un congreso exprés, de
echarlo para que no pudiera intentar un gobierno del cambio y de poner al PSOE
a disposición de Rajoy.
Lo que quiso decir es que ahora
lo echaban pero que volvería, cuestión que tenía programada hace ya unos días,
cuando estableció una dicotomía absolutamente falaz en unas manifestaciones en
las que advertía que quién no estuviera con él, es que estaba con Rajoy,
afirmación con la que buscaba conseguir el apoyo de la militancia. Así que ya
saben, me voy pero volveré, que esto no es como empieza sino como acaba.
Volverá a presentarse a las
primarias y como se descuiden los socialistas las volverá a ganar, para eso se
ha encargado de dividir al partido y de enfrentar a la militancia con la
estructura orgánica del partido. Una cuestión peligrosa, porque el PSOE está
roto y estas cosas, como sucede con las
armas de fuego, las carga el diablo… pero se le disparan siempre a los
gilipollas, que es la segunda parte de la frase que nunca se dice y creo que
merece la pena hacer constar.
Ahora volveremos a que si el
Comité Federal del PSOE decide continuar con el bloqueo a Rajoy o prefiere ir a
nuevas elecciones. Me inclino por la idea de que, a última hora, cuando no haya
tiempo material para negociar, el PSOE decidirá abstenerse para que Rajoy sea
investido, a sabiendas que de esa Investidura nacería un gobierno inviable,
incapaz de imponer sus tesis en el Parlamento y no me vengan con la milonga de
la incompetencia para dialogar de los peperos porque ahí está el “No, es no”
socialista para demostrar la verdad, a quien quiera verla.
Cerraba mi comentario el pasado
27 de septiembre diciendo: “Por mucho que nos disguste, estamos en las manos de los socialistas;
ahora sólo nos queda saber si ganarán los malos o los peores”. Pues seguimos en
las mismas, sólo pueden desbloquear la gobernabilidad de España los
socialistas; quede claro que no hablo de investidura sino de capacidad para
gobernar, así que hay que echarse a temblar.
Ayer parece que ganaron los malos
frente a los peores, pero ésta es una situación que como cualquier
circunstancia susceptible de empeorar, lo hará indefectiblemente. No esperen
juego limpio de los “críticos”, el procedimiento socialista siempre ha sido el
mismo y ese estilo no va a cambiar.
Así que ya saben, paciencia y
barajar…No nos queda otra.
Publicado en “Al sol de Fuerteventura”.
www,alsoldefuerteventura.com