Y es que, en efecto, incluso en pleno día, aunque el espectro ya se había retirado, el recuerdo del mismo permanecía presente en los ojos de todos, y así, el temor persistía más allá de las causas que lo originaban.
Y es que, en efecto, incluso en pleno día, aunque el espectro ya se había retirado, el recuerdo del mismo permanecía presente en los ojos de todos, y así, el temor persistía más allá de las causas que lo originaban.
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Plinio,
Cartas.