. No solo parece zetapé un estulto metomentodo, quien
fue para vergüenza de los españoles el hazmerreír de Europa, sino que
además continúa siendo un enredador de baja estofa, se adivina, de muy
baja estofa.
Zapatero se aseguró inmunidad alimentando la disensión ideológica
para reverdecer el desencuentro de las dos españas. Así sus tropelías
personales se convirtieron en el abanderamiento de causas políticas,
protegido por el sectarismo de incondicionales acólitos que cubrieron su
retirada.
Pero no contento con haber destrozado un país escapando de rositas
ante tanta sospecha de criminalidad, ahora se da un baño de
triunfalismos por los países a los que les regaló vida a costa de
robarnos la nuestra. No es extraño que se designe cóndor de Bolivia al
buitre de España, cuando despilfarró condonando deudas a diestro y
siniestro a países de la órbita radical populista, hostigando con planes
desastrosos nuestra economía hasta tal destrozo que nos dejó al borde
del peor abismo abierto en el seno de nuestra democracia.
¿Por qué Zapatero no es juzgado ante la certeza de no pocas sombras
de delito continuado, esquilmando la economía de los ciudadanos y el
equilibrio institucional durante su nefasto bagaje presidencial? se
preguntan muchos. Por la misma razón que Felipe González o
Rubalcaba-eterno gestor desde las sombras- tampoco lo son, dicen no
pocos otros.
Tantos contribuyentes no pecan de ingenuidad formulando una pregunta
que una inmensa mayoría de los españoles se ha planteado en alguna
ocasión, viviendo el infierno institucional y económico derivado de la
era zapaterista. Porque no hay corrupción, despilfarro, oscurantismo,
sospechas ni ruina que no hayan pasado por las zarpas de este singular
elemento, impune, confiado, patético pero destructivo.
Dicha era partió de una matanza de 192 personas que en absoluto ha
sido resuelta como denuncia continuamente Gabriel Moris, padre de una
víctima de la matanza, advirtiéndose irregularidades refrendadas en los
tribunales que han acrecentado la sospecha de que lo sucedido el 11-M
pudo ser un golpe de estado perpetrado para dinamitar las bases
constitucionales sobre las que se edificó España. Recordando el
asesinato selectivo de Isaías Carrasco que posibilitó la segunda
legislatura zapatera, muchos creen entender por qué ETA vence hoy sin
obstáculos incluso bajo un gobierno del Partido Popular... allá se las
componga Rajoy con su conciencia. Porque ¿no es sospechoso que las
únicas elecciones ganadas por Zapatero hayan sido derivadas de crímenes
de sangre antes de elegir un gobierno? Este es otro de los interrogantes
que he escuchado durante muchos años.
No olvidemos la tendencia. Si seguimos la cronología de los
acontecimientos conexos partiendo de la base de que nuestra actualidad
social, económica y política deviene de lo sucedido en Marzo de 2004,
podemos colegir que este país desarbolado no habría sido posible de no
existir la masacre que permitió un giro radical mediante la manipulación
y la cizaña sembradas, despertando además odios guerra civilistas
durante décadas olvidados.
Si Zapatero no es juzgado después de ser la cabeza visible de unos
destrozos que padecemos provocados con manipulaciones sectarias que han
desintegrado nuestras vidas, es porque Felipe González inauguró el
periplo de las estafas encubiertas asegurando la influencia política
sobre la jurídica, usando el poder para desmembrar el estado de Derecho
que nunca fue en las intenciones verdaderas de los que se aprovecharon
de él desde una presidencia. Encumbrados por los daños que infligieron a
escondidas, disimularon construir y sostener una democracia que
encubrió a los artífices de un continuado saqueo contra el pueblo. La
impunidad se la garantizaron no dejando huellas que pudiera llevarlos a
ninguna sala de un tribunal independiente.
España tiende a garantizar las costumbres de sus errores históricos
apuntalados con la corrupción. La ignorancia y la desmemoria, la
verdadera, aquí cuestan sangre. Adoramos la inmundicia y defendemos a
los verdugos. Tanta estupidez nos mezclaría definitivamente en las fosas
comunes de la desesperanza, con nuestras existencias perdidas al estilo
chavista en Venezuela, de no aprender a protegernos contra los males
que se disfrazan de buenismo social frente a las urnas. El problema es
que somos muy capaces de ir a peor.
El pulso de la calle está tomado por la indignación hasta el punto de
contemplar a una fuerza política derivada del chavismo para terminar de
hundir los destinos de España porque se cree que el país está tan
comprado como vendido hace tiempo y nada de lo que vivimos es
casualidad. Lo malo es que estamos pagando la ejecución de nuestra ruina
y aquí pasa todo por ser cuenta de vicisitudes socio-políticas cuando
hay intereses más espurios e inconfesables sobre codicias personales o
de grupúsculos muy definidos. La realidad es que tocar poder consiste en
pasar por caja sin que les pillen chantajeando desde las instituciones.
Por esa misma caja de corrupción oculta se compró la impunidad de los
dos expresidentes socialistas que arruinaron en sendas legislaturas el
país y además fueron premiados con el precio de nuestra libertad. A
ellos debemos que nos hayamos jugado nuestra supervivencia cuando estos
respetados elementos viven, henchidos de impunidad, a sus anchas
engañadoras y sin pagar sus deudas. Al menos que los ensoberbecidos
perjudicadores quedaran mudos y mancos para no airar a la ciudadanía
cuando recuerda las muchas ruinas que estos individuos deben.Solo porque un candidato nefasto como Pedro Sánchez pretenda emularlo, ya deberían revisarse las potenciales causas penales que ha dejado pendientes Zapatero con los ciudadanos.