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Donde otros callan y se pliegan, Ignacio Fernández Candela,
brillante escritor, prestigioso crítico literario de amplia sabiduría,
artista de éxito, ha decidido seguir la senda de la dignidad y denunciar
a dos personajes sin escrúpulos morales, Luis María Anson y su lacayo Joaquín Vila. Hablamos de un hecho muy grave, de un mobbing, de un delito, que probablemente la Justicia tendrá que depurar. Ignacio Fernández Candela,
con la verdad por delante, en una entrevista que no tiene desperdicio,
muestra que aún que queda dignidad en España, que aún hay caballeros
españoles y que aún hay salvación en esta putrefacta selva de
hipocresía, cinismo y mendacidad.
- Es un placer poder charlar con usted, Don Ignacio. Con La
Guarrada de El Imparcial.es. Ética según Anson ha quitado usted la
máscara a algunos personajes falsarios como Luis María Anson y Joaquín Vila.
A través de su historia ha habido aspectos de mi vida que he podido
asumir y clarificar. Lo que usted describe es muy grave, se llama
mobbing.
Encantado, Don Enrique, es un placer charlar con
usted y comprobar que todas las injusticias poseen rastros inherentes
que, tarde o temprano, implican en responsabilidad a los causantes de
perjuicios contra sus semejantes.
Me satisface corroborar que mi empeño por desenmascarar las apariencias de dignidad de Anson y Vila es
legítimo e inequívoco, sabiendo que no soy el único damnificado y que
usted también ha resultado dañado por los tejemanejes inmorales de gente
con tacha… pero muy disimulada. La única semblanza distinguida que ha
de existir por encima de todo reconocimiento es la de la decencia
personal. Algo comprobable si existe ética y moral; de lo contrario nos
encontramos ante un fraude.
Ignacio Fernández Candela. /foto: lasnuevemusas.es.
El mobbing es un asesino silencioso causante de muchos
suicidios y una práctica cobarde y desalmada que usted y yo hemos
experimentado coincidiendo con la causa.
- El mobbing, en efecto, es el intento de destrucción
profesional y civil de una persona y no tiene una motivación objetiva,
pero sí me gustaría que contara los hitos del acoso profesional por
parte de Joaquín Vila.
En Marzo de 2014 conocí personalmente a Anson y
después de departir unas horas con él pedí que examinara un libro mío
con una compilación de artículos periodísticos. Me asignó como
colaborador en El Imparcial.es mandando una columna no remunerada cada semana, con la expectativa de pagarla cuando el balance económico lo permitiera.
En principio todo fueron melosas amabilidades por parte de la responsable Carmen de la Vega,
pero al cabo de unos meses advertí que mi columna era ubicada
permanentemente en última posición. Al indicarlo se me dijo que si
buscaba más prestigio siempre podría irme a escribir a otro periódico.
Los desprecios se fueron multiplicando e incidían en mi trabajo y la
interacción en las redes sociales borrándose, en dos ocasiones, miles de
me gusta de Facebook o valoraciones de Twitter, sin disculpa
ninguna. Se daba la circunstancia de que mis columnas, como siguen al
día de hoy, estaban posicionadas en los primeros lugares de buscadores
como Google y la interacción con redes sociales de artículos de Vila,
Anson y la subdirectora, María Cano, eran insignificantes. De ahí los recelos callados pero tangibles en las acciones que tomaron contra mi labor.
Cuando había entregado cerca de noventa columnas, llegó la
comunicación de una reestructuración que implicaba el envío de una cada
quince días y la expectativa de mayores cambios que se transmitirían
personalmente en su momento. Comprobé que la reestructuración solo me
afectaba a mí y se rechazaron columnas puntuales que no servían para
nada cuando me tocaba publicar por haber quedado desfasadas en temática.
Así fueron minando la moral hasta que advertido de la intención infame
me entrevisté con Luis María Anson, quien me comunicó que lamentaba lo
sucedido y que contaba conmigo ya que a partir de Enero de 2016 estarían
considerando la posibilidad de pagar colaboraciones.
Al poco, Joaquín Vila en un correo personal dijo que
prescindía de mis aportaciones por la “escasísima” calidad de mis
columnas y porque no me leía nadie.
Anson me escribió un correo lamentando la situación y pidiéndome que acatara la sucia intención de Vila.
Cualquier intelectual puede ratificar la calidad de mis textos,
incluidos doce libros publicados, para refutar la vileza del director
que no dudó en llamarme analfabeto. En Google está la permanente huella
de mis columnas punteras. Al día de hoy buscando “pablo iglesias el imparcial.es”,
verbigracia, se puede comprobar que mi artículo “El único Pablo
Iglesias” continúa, desde el 2014, siendo lo más leído sobre Iglesias de
todo lo publicado en el digital.
La realidad fue otra que cristalina y profusamente explico en La
Guarrada de El Imparcial.es. Un título de blog cuidadosamente
seleccionado para concitar la atención sobre esta aberrante actitud más
que indecorosa de Anson y Vila.
- Joaquín Vila es un personaje muy frustrado,
porque nunca ha hecho nada real, nada por sí mismo, siempre ha sido el
tiralevitas de Anson. No sé si eso ha seguido así en El Imparcial.
Desde que Vila actuó con semejante desprecio hacia
la ética elemental e inicié la redacción de La Guarrada de El
Imparcial.es-que está posicionado permanentemente junto a El Imparcial.es
en buscadores como Google-mucha gente me ha ido informando sobre las
innúmeras vilezas practicadas por este reconocible segundón, cuya
frustración reside en la mediocridad que compensa con una absoluta falta
de escrúpulos, a decir de muchos; una virtud deleznable muy a propósito
para cumplir los designios intrigantes de Luis María Anson.
Sus proyectos profesionales han sido un fracaso así como su condición
personal que no es ignorada en el gremio que le respeta poco y mal,
disimuladamente por la influencia ansoniana, sin cuya perenne presencia Vila
sería un absoluto fracasado; además, en la frustración absoluta habría
sido, más que imprevisible, un incontrolable trasegador de ruinas
propias y ajenas.
- Usted, don Ignacio, decide resistir, se rebela.
Por supuesto, sin concesiones. Envío unas respetuosas misivas a Anson
sin que responda y colijo que no trato con trigo limpio por muy Anson
que se apellide el señor de las aranas. Esa infamia que pretenden impune
se transforma en un leit motiv para desenmascarar a quienes compruebo
que son seres sin ética ni moral elementales que tanto pregonan. Lo tomo
como una cuestión de Justicia y me propongo, demostrar las falacias de
Vila posicionando el blog al lado de El Imparcial.es en los buscadores y
dejando en evidencia la vergonzosa hipocresía de estos farsantes,
poseedores de conciencias personales y sociales falsarias que además se
erigen como consejeros de la moral en España.
No hay peor desprestigio que sus actos encubiertos. Todo pasa porque sean conocidos.
- Si me permite un inciso, Luis María Anson no es un periodista; es un manipulador dedicado al tráfico de influencias y a la corrupción, con su hermano Rafael, y propiamente un cortesano.
Luis María Anson es el paradigma de formas muy
pulcras, asociadas al cinismo, en un fondo putrefacto. El oportunismo
rige sus designios profesionales impulsados por una ambición sin freno
que procura enmascarar tras las distinciones y premios que aglutina como
principal favorecedor de las miserias de poder; los que tocan en cada
tiempo en que él se procura los beneficios inherentes al arribismo desde
las más altas instancias.
Favorecedor de gestiones es el hombre invisible que traspasa las
paredes de los despachos sin dejar rastro de cadenas. Un fantasma
silencioso presto a escudriñar los secretos más convulsos e influyentes y
arrendarse las ganancias arengando con discursivas moralinas incapaz,
por pura y necia vanidad, de predicar con el ejemplo.
Es un prohombre inflado, creado en la artificiosidad de los méritos y
oculto tras las sombras de su verdad que no conviene que sea conocida.
Una verdad tan poco digna como su indiferente inhumanidad
desentendiéndose de injusticias como las provocadas contra usted, contra
mí y contra tantos. Es un desfase moral muy premiado; paradigma del
engaño español en que ha desembocado la actual degeneración de valores
en espectros de la Transición con mucho cerebro y poca alma.
De su hermano Rafael nada puedo decir, aunque sí me
han hablado del dúo. Un perfecto equipo de señores de los que puede
sentirse muy orgullosa la madre, si es que en las metas personales de
sus hijos se contemplaba llegar a la cima sin prestar mucha atención al
modo de la escalada. Ejemplares, sin duda, no sé si para bien o para
mal, pero ejemplares.
En cuanto a lo de cortesano dice bien. Mi padre fue Jefe de Gobierno
de la Casa Real y conocedor de los personajes y estrategias que cada uno
llevaba bajo el brazo cuando visitaban Zarzuela con un programa de
favores y correspondencias que seguramente implicaban posteriores
reconocimientos, dádivas y distinciones. Es extraño que el Príncipe de
Asturias no tenga marquesado; quizá le faltó juventud y menos senilidad
para no pasar a un segundo plano donde ni pincha ni corta,
sosteniéndose a base de aprovecharse del trabajo ajeno y otras
improvisaciones.
- He saltado a algunos puntos, pero siento curiosidad por saber cuándo empezó usted a tener relación con El Imparcial.
Conocí a Luis María Anson en marzo de 2014. Aquella
visita de cortesía hacia la persona para la que yo ejercía una labor de
director de comunicaciones y portavoz, trajo consigo una agradable
charla con él de horas. Al despedirse le solicité escribir en el
digital, dándole unos libros de muestra para que los valorara y
decidiera al respecto.
A los dos días recibí un correo de la responsable de colaboraciones
pidiéndome una fotografía y una semblanza personal para incorporarme al
periódico. Sin paga ni contrato, pero con la expectativa de cobrar en el
futuro.
– El mobbing tiene algo de satánico –usted insinúa con sabia ironía que Joaquín Vila es un hijo de satanás- porque inocula un veneno que nunca sana, se vive con él.
Existe una ponzoña que no se diluye con el tiempo y que se acrecienta
cuando un ser frustrado no toma medidas para mejorar en lo personal,
degenerando en actitudes de vileza que dañan al prójimo de manera
sistemática e irreflexiva.
El mal no comprende sino el objetivo de los daños que pretende. Es
una corta mira de necedad provocada por el extravío de la condición
humana, un acicate del que se alimenta quien está envenenado de sí
mismo. Una malicia sin conciencia es un seguro daño contra los
semejantes que acaba repercutiendo en quien la sustenta.
La ironía a veces es insuficiente para dejar constancia de una
realidad maligna de la que hay que cuidarse y advertir sobre sus
efectos. Pero no hay otro modo de expresar sutilmente lo que nos
inspira asco.
- Joaquín Vila y Luis María Anson han gozado de un prestigio social inmerecido, con el que conviene acabar ya. Por dinero, Anson es muy capaz de vender a España y me consta que lo ha hecho.
Las realidades que oculta Anson son las mismas que
silencian otros tras esas paredes del poder en que muchos se han
beneficiado del oportunismo en nombre de una excelsa patria. La mentira
influyente se ha convertido en la verdad al descubierto de una
corrupción que pulula sin freno después de extenderse durante décadas.
La hipocresía ha sido y es la premisa de los que con aparente
virtuosismo han maniobrado a espaldas de los españoles, manipulando con
picaresca y falta de escrúpulos, aprovechando el juego sucio que ha
brindado una España en transición y con aparente devenir democrático.
El prestigio de Anson, manteniendo a mamporreros a su lado, es una
pose sin veracidad, un espejismo irreverente de la moralidad en este
país nuestro del que se han lucrado tantos a cambio de exponernos a las
incertidumbres ya pergeñadas por las codicias que durante años han
circulado sin freno, de despacho en despacho, enrareciendo la vida
social y política. El colmo es que constatando los perjuicios de esta
pantomima sin ley encima haya que alabar a los causantes de los daños.
Luis María Anson sabrá lo que ha vendido o dejado de
vender. En mi humilde y aberrante caso ha prostituido la ética
profesional y la decencia personal. ¿Vender a España? Quizá el precio
que pagamos sea el panorama que nos brindaron tan insignes prohombres de
nuestro pasado y presente.
- Vila es simplemente un mediocre.
Así lo considero yo, en cuerpo y alma. No puede considerarse ninguna
aptitud en quien prescinde de la ética profesional para ejercer su
trabajo como director de un periódico; tampoco hay calidad personal en
quien se dirige personalmente por la vida con manifiesto desprecio a la
humanidad. Todo discurso, mediocre o no, queda envilecido por quien
demuestra ser un vulgar abusador y aprovechado del trabajo ajeno.
- Una de las razones que explica su comportamiento es su alcoholismo ya muy acusado en tiempos tempranos.
No es usted la primera persona que me lo comenta, D. Enrique. Lo colegí cuando recibí un correo que parecía estar escrito en estado de embriaguez.
Correo que tengo como prueba de esa ineptitud personal-cuánto más la
profesional siendo director de un periódico digital- en que me llamaba,
nada sutilmente, hijo puta y me tildaba de analfabeto. Ciertamente que
la ironía es humor para inteligentes. Un correo que debió escribir
aporreando el teclado y sumergido en rábica saliva después de leer una
elegante carta abierta que le dediqué.
No son pocos los episodios que me han narrado mencionando la afición;
algo que me importa poco salvo si influye para comportarse con esa
crueldad generalizada contra el prójimo.
- Me ha animado usted a contar mi historia. Hay, por ejemplo, están las relaciones de Joaquín Vila con Catalina Luca de Tena
que tuvieron mucha importancia en la vida de Abc, hoy en franca
decadencia, y que conozco de primera mano. Espero que cuando las
publique le puedan interesar, Don Ignacio.
Delo por seguro, D. Enrique. Usted es un referente y testigo de las sombras que empequeñecen una labor polémica que Anson
desempeñó contra el propio interés del dueño del periódico; este, en
su lecho de muerte, quiso dejar constancia del sentimiento de engaño que
experimentó con Luis María Anson.
Catalina Luca de Tena. /Foto: primaverablanca.es.
Otro periodista del ABC de entonces, llamado Gonzalo, me puso al corriente de la rocambolesca maniobra de control que propició ladinamente Anson respecto al periódico que dirigía. Joaquín Vila es el comodín de Anson
que igual juega a carta descubierta o se saca un as de la manga. En
este caso el tahúr parece que fue el segundón y la incauta Catalina le siguió el juego para los mejores auspicios pecuniarios del mago Anson, siempre con el conejo escondido en la chistera. Prestidigitador de altos vuelos y rasantes estrategias.
Será un placer leer su publicación e ilustrarme sobre lo sucedido en
un periódico emblemático y tan suculentamente aprovechado en el pasado.
- No le importará que muestre mi extrañeza respecto a la presencia
con estos falsarios de la Fundación Ortega-Marañón. ¿Cómo ha podido
caer tan bajo esa Fundación?
El editor de El Imparcial.es es José Varela, quien a
su vez es presidente de la Fundación Ortega-Marañón. A esa fundación
doné recortes de artículos originales -publicados en el Periódico de la
época El Sol– por Ortega y Gasset, desde 1918
hasta el levantamiento de 1936. Una joya de documentación histórica de
la que se han apropiado estos hipócritas enseñantes de humanidades que,
además de robar mí trabajo, se apropiaron mezquinamente de esas
muestras históricas que di en confianza para después soportar lo
indecible.
José Varela Ortega. /Foto: laopiniondezamora.es
Anson es señor de tentáculos influyentes y aunque
los vaya perdiendo por la senilidad que ya le hace chochear, según
comentan los lectores de sus artículos, siempre hay codicias cómplices
que se avienen a negociar con la expectativa pecuniaria.
- ¿Cuáles han sido sus relaciones, siendo usted un prestigioso
crítico literario, escritor, un artista y un hombre culto con esa
Fundación? ¿Cree usted que son conscientes de que su relación con Vila y Anson les desprestigia en grado sumo?
Desgraciadamente, para la cultura de España esta Fundación es un
antro de hipocresía que al igual que Anson predica mucho sobre las
humanidades y muestra nulo ejemplo de dignidad en tan elementales
premisas como son los derechos humanos.
Una experiencia ingrata en un reducto de codicia y vanidad que está
envenenando la cultura y la sociedad españolas, con reclamos de
enseñanza que ocultan la realidad exponencial de una carencia de valores
en sus directivos. El discurso sin ejemplo es una larga letanía de
inutilidades sin vergüenza.
Son indiferentes a los perjuicios morales contra lo ajeno mientras no
les afecte al bolsillo. Fariseos del siglo XXI que usan como cebo a
Ortega y Gasset y Gregorio Marañón como insignes pretextos para lucrarse
sin miramientos, como es mi caso.
Pobre juventud, qué bajo cae la docencia con tan vulgares precursores del abuso. Todo se contagia.
- Hemos estado viendo datos de El Imparcial y la desmerecida audiencia a la que le ha llevado Joaquín Vila no justifica la publicidad de empresas del Ibex, de El Corte Inglés, suena a tráfico de influencias de Luis María Ansón.
No sería de extrañar que en un futuro próximo la incomodidad laboral
que planea en el periódico aflorara contundentemente, habida cuenta de
la manera tan ruin de explotación que han llevado a cabo conmigo y que
es susceptible de extenderse a otros trabajadores.
En el 2012 El Imparcial.es tuvo graves problemas de financiación que
estuvieron a punto de hundir el digital. El mismo Luis María Anson me
comentó con un onomatopéyico soplido de alivio sobre las graves
complicaciones que habían atravesado.
Sin duda que los remanentes de influencia ansoniana mantienen un
periódico fracasado que está nutriendo, supongo que de modo muy
desigual, las arcas de los gerifaltes. Aunque no sería tampoco extraño
que surgieran desavenencias internas si continuara la bajada de lectores
que un periódico dirigido tan hipócritamente se merece.
Los anunciantes de un periódico así son cómplices de mobbing, de la
desatención humanitaria, de la violación de los derechos laborales y
humanos. Ignorantes del abuso aportan una financiación rastrera para
mantener fórmulas de explotación tan ruines como denunciables. Seguro
que algún anunciante retiraría su aportación si supiera del percal
consentido que Anson preside con implícita falsedad personal y
profesional.
- Una última cuestión: Ansón es un personaje gastado, sin ninguna influencia, que lo mejor que haría sería jubilarse.
La senilidad sin autocrítica, prescindiendo de la reflexión que
conlleva contemplar un balance de la vida, contradice las ideas y
envanece la actitud hasta rozar la estulticia.
Anson sigue teniendo luces -aunque no la moralidad deseable en un
Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades- pero está
supeditado a los sombrajos de sus oportunismos pretéritos, mendigando
la posición que nunca más tendrá y esperando las migas del poder al que
influenciar como antaño.
Puede haber luces para seguir discurseando y aleccionando moralmente
desde su poltrona, pero ha perdido el norte de la perspectiva personal;
ha extraviado la consideración de la dignidad por el ejemplo de las
obras. Alguien que ha entumecido la humanidad hasta no sentirla debería
retirarse a reflexionar sobre lo que ha hecho real en la vida sin el
reflejo prefabricado del éxito a cualquier precio. Así descubrirse, por
primera vez, a sí mismo.
Muy agradecido D. Enrique. Un placer charlar con usted sobre esas verdades que algunos desearían ocultas.
http://gabsm4000.wixsite.com/fcandelaexposicionFuente: Rambla Libre.comhttp://ramblalibre.com/2016/09/22/luis-maria-anson-es-el-paradigma-de-formas-muy-pulcras-asociadas-al-cinismo-en-un-fondo-putrefacto/