. Pablo
Iglesias e Iñigo Errejón exhiben sus diferencias en Twitter; los barones del
PSOE que ejercen de “padres” del partido que fundara Pablo Iglesias –vaya
paradoja de nombres- van a degüello contra Pedro Sánchez y en el PP, a un nivel
más discreto, se mueven los hilos para cuando Mariano Rajoy ya no sea útil como
líder.
Pero nada en política es inocente
ni espontáneo. Es evidente que en plenas campañas electorales en el País Vasco
y en Galicia no beneficia en absoluto que Podemos aparezca dividido o que el
secretario general del PSOE se vea cuestionado por los viejos líderes del
partido. Pero ¿qué se esconde detrás de esas inoportunas trifurcas que tienen
los partidos? empecemos por Podemos. Pablo Iglesias, aunque pueda apoyar un
posible acuerdo con Pedro Sánchez para favorecer su investidura, no quiere ni
por lo más remoto que su partido pueda diluirse o terminar integrándose en el
PSOE. Ese peligro puede darse con la posición conciliadora y que “no da miedo”
de Iñigo Errejón. Iglesias no quiere solo liderar Podemos, su objetivo es
llegar en algún momento a la Moncloa. Por este motivo defiende una posición
diferenciada y radical que ofrezca al electorado planteamientos más
progresistas y de cambio y por supuesto conservar una base electoral sólida
procedente de los momentos en los que Podemos parecía estar en la cresta de la
ola. Por su parte Juan Carlos Errejón, cofundador de Podemos actualmente desvinculado de la organización, afirma hoy en unas declaraciones recogidas por El País que "La discusión en Podemos es
ideológica y de poder". Además hay que pensar que esta aparente división interna de la
organización podemista no le resta votos porque sería como agua de dos
afluentes que al final van a parar al mismo río.
Observemos ahora lo que ocurre en
el PSOE. Rubalcaba, Vara y el siempre polémico Ibarra -que amenaza con marcharse
del partido si Pedro Sánchez pacta con Podemos y los nacionalistas-, tienen miedo
de que el PSOE con la estrategia de Sánchez pueda convertirse en un partido
residual o títere en manos de la “nueva izquierda”. Por otra parte si
triunfan las tesis de Pedro Sánchez y consigue llegar a la Moncloa,
perderían la posibilidad de seguir manteniendo un modelo de partido que sin
duda cambiará si se consolida el liderazgo del actual secretario general. Además consideran
que la abstención para favorecer la investidura de Rajoy puede permitir que el
PSOE remonte el vuelo al ejercer como sostén de un frágil gobierno del PP. Precisamente hoy Pedro Sánchez ha dado un paso adelante al anunciar que el día 1 de octubre propondrá al Comite Federal del PSOE liderar un gobierno alternativo a Rajoy. La polémica y el debate están servidos. Finalmente en el PP la situación no es más tranquila. Nadie duda del control del partido que ejerce Soraya
Sáenz de Santamaría manteniéndose pura e inmaculada en medio de las aguas
turbulentas de la corrupción que salpican y ahogan al PP desde
hace tiempo. Rajoy todavía es útil al PP porque mantiene e incluso aumenta el
sólido suelo electoral del partido de Génova, pero si finalmente no consigue la
investidura todo está preparado para sustituirle con un nuevo líder o
“lideresa”.
Llegamos así pues a la conclusión
de que el prolongado y preocupante bloqueo político que padece España, no es
más que un tiempo en el que los partidos diseñan y ponen en práctica sus
estrategias de futuro. Los barones del PSOE luchan por mantener un modelo de
partido, sin duda obsoleto, pero que conserve el poder y la influencia que
tiene el PSOE, a pesar del desgaste sufrido por haber gobernado en plena crisis
económica. Pablo Iglesias, ante el temor de que una parte de su partido se
integre en el PSOE, quiere aparecer como el líder de una opción política de
izquierdas fuerte ocupando un espacio político con opciones de futuro.
Las elecciones que se celebrarán
el próximo domingo en el País Vasco y Galicia sin duda influirán tanto para evitar las terceras elecciones
como para encajar las piezas del puzle político que vive España. @rsanchezsa