. De
eso no tengo duda; pero, también implica un enorme desafío para José Rosas
Aispuro Torres (JRAT) y el equipo que lo acompaña, en términos de eficacia,
claridad y eficiencia gubernamental.
Para
fortuna nuestra ahí están varios ejemplos en entidades de nuestro país en los
que la transición política ha sido exitosa: Chihuahua, Baja California,
Jalisco, Aguascalientes y Nuevo León, entre los principales. No obstante,
también hay verdaderos fiascos en términos de gobernabilidad, pluralidad
política y desarrollo económico, tal es el caso de Oaxaca o Sinaloa, por citar
dos ejemplos recientes, en los que, de inmediato, regresaron a ser gobernados
por el partido hegemónico al que antes habían derrotado mediante alianzas o
coaliciones electorales.
El
problema no es que hayan regresado al poder los que se habían ido (PRI en estos
caso recientes), sino que no hubo una evolución democrática y mucho menos se
notó un progreso económico y social boyante. Es decir, las clases medias
siguieron disminuidas y sin poder escalar meritocráticamente.
En este
sentido, digamos que la pluralidad, la división de poderes (equilibrio) y el
disenso y consenso entre los principales actores, en medio de la transición,
son condición necesaria pero no suficiente para dar el “Do de pecho” que se
requiere para apuntalar el desarrollo. En esta ecuación hace falta el capital
social y la madurez de la ciudadanía para hacer contrapeso en forma de cuarto o
quinto poder en la democracia. El papel de los medios de comunicación (libertad
de expresión y responsabilidad) y el de los empresarios también forman parte de
este poder, definitivamente.
Con la
toma de protesta de JRAT como Gobernador Constitucional de Durango y la entrada
de una nueva dinámica política, es verdad, se inicia una nueva etapa en la
historia política reciente para Durango, pero ni el gobierno que va llegando y
ni los ciudadanos debemos cantar victoria, falta mucho qué hacer desde
distintos frentes. En este contexto, abordaré tres temas que me parecen
fundamentales y que fueron parte del discurso de toma de protesta de JRAT, el jueves
15 de septiembre: Austeridad, Coaliciones de Gobierno y las Alianzas
Estratégicas.
En el
tema de la austeridad, resulta relevante el discurso de JRAT en términos de
formular un decreto de austeridad para eliminar gastos innecesarios en las
dependencias de gobierno y su exhorto a los otros poderes (Judicial y
Legislativo) en ese mismo sentido; pero también, por el entorno económico
adverso al que se enfrentan en materia de presupuesto federal (crisis económica
y recortes presupuestales) y la deuda pública que a últimas fechas no se sabe
bien a bien en qué niveles esta el estado de Durango en su conjunto, todo ha
quedado en lo mediático y necesitamos mayor claridad en lo subsecuente.
Esperemos que ese decreto finalmente sea efectivo, pero que podamos verlo
reflejado en importantes ajustes sobre todo en términos de gasto corriente y de
estructuras burocráticas poco relevantes y necesarias. Sin duda, un talón de
Aquiles en Durango derivado de la alta dependencia de espacios laborales
generados en la burocracia ante el evidente déficit en la iniciativa privada. Y
por la presión de los grupos de poder y de los partidos que resultaron
ganadores en la contienda. Un gran reto para el gobierno entrante.
En lo
que respecta a las coaliciones de gobierno, JRAT planteó la necesidad de
transitar de las coaliciones meramente electoreras hacia gobiernos que
garanticen la estabilidad política y la gobernabilidad. Para ello, planteó
reformar la Constitución Local para permitir mayor representatividad social en
el gobierno pero que también afecte al interior de la dinámica partidista en
beneficio de los intereses de la sociedad: “Gobierno abierto a los partidos;
pero, más importante, abierto hacia la sociedad”. Una vez más, detrás está la
incorporación de la sociedad civil y la meritocracia de las clases medias en
este argumento.
Finalmente,
en el tema de las Alianzas Estratégicas, no solo se refería con ello a la
dinámica que ahora deberá imperar entre los tres poderes, en los que hay mayor
representatividad y con ello más fragmentación política que implica disenso,
consenso y negociación. No solo eso. Son muy relevantes las alianzas que
planteó con gobiernos vecinos como los de Chihuahua, Zacatecas, Jalisco,
Nayarit y Sinaloa, en proyectos e inversiones conjuntos como el Puerto de
Mazatlán y la Supercarretera que nos une con ellos, o la relación directa que
hay en la comunicación y transporte interoceánico de mercancías (agricultura,
ganadería, cultura, comercio) entre ellos y hacia otras latitudes
(Atlántico-Pacífico; Norte-Centro). Resulta muy relevante la alianza
estratégica de JRAT de tipo política en términos de su relación con el
Presidente de la República, la CONAGO y los mandatarios de estas entidades.
Esto es producto directo de su tránsito y experiencia en el Senado, en la mesa
directiva, en la discusión de las reformas estructurales, al lado de varios de
los personajes más importantes de nuestra política nacional actual. Sin duda
una ventaja adicional de JRAT en ese sentido.
La
llegada de un gobierno de transición política puede llegar a ser el primer paso
para consolidar el desarrollo y crecimiento económico y social de Durango;
digamos que, es condición necesaria pero no suficiente para dar el “Do de
pecho” que se requiere para apuntalar el desarrollo de nuestra entidad.
El
surgimiento de una clase media crítica, pujante y meritocrática, también es
fundamental.
@leon_alvarez