Por mucho que
uno quiera rebatir algo con los fundamentos de las creencias y conocimientos
humanos adquiridos, llega el momento de reconocer que lo absoluto siempre ha
existido de manera inmutable y perfecta, por más que se quiera acomodar a la propia realidad.
En mi
experiencia personal, desde que comencé a estudiar más a fondo la Biblia y el
libro “Ciencia y Salud con la Llave de
las Escrituras”, descubrí que Dios y todo lo referente a Él es bueno,
perfecto, por ende, divino no humano, aunque uno quiera adaptarlo a lo que más
convenga.
Leyendo
algunos comentarios acerca de la telenovela “Moisés y los 10 mandamientos”, he
notado que se piensa que Dios sí puede actuar de manera vengativa, así como
también sin compasión, pero, si Dios es absolutamente bueno, ha existido desde
siempre y es perfecto, es inconcebible que pueda actuar de esa forma.
Quiero
destacar que en el Antiguo Testamento hay distintas maneras de llamar a Dios,
tales como Jehová Dios, Yahvé u otros. En el Génesis 1:1,31 dice: “En el
principio creó Dios los cielos y la tierra.” “Y vio Dios todo lo que había
hecho, y he aquí que era bueno en gran manera.” En el Éxodo, o salida del
pueblo hebreo de Egipto, se habla de Jehová en donde se le atribuye y recae en
Él las causas del pesar humanos.
Una manera
clara de ver esta distinción la tuvo el profeta Elías cuando se encontraba
refugiado en una cueva por amenazas de muerte, durante el reinado de Acab de Israel, y fue llamado por Dios a un
monte en donde tuvo la visión de terremoto, viento feroz y finalmente un silbo
apacible y delicado en donde se manifestó Dios.
Puede ser
que surja la pregunta: ¿por qué vienen entonces todos esos males?
Para mí la
respuesta es simple: así como en las
Matemáticas hay reglas, en la vida diaria uno también se debe atener a reglas
básicas del Amor. Hacer el bien, amar y perdonar son claves para lograr la
libertad, sana convivencia y felicidad. Para experimentar armonía en la vida y
sanar, uno tiene que aceptar y entender las leyes del Amor divino.
Desear el
bien ya es un gran paso y mejor aún si se intenta y quiere comprender más al
Amor. El concepto que se tiene acerca de Dios hace una gran diferencia.
Reconocer la supremacía, la bondad divinas y asignar al Amor toda omnipotencia, omnipresencia y omnisciencia brinda bienestar.
Claudia Honorato integra el Comité de
Publicación de la Ciencia Cristiana para Chile y escribe reflexiones acerca de
la conexión que existe entre los pensamientos y la vida.Email: chile@compub.org Twitter:@puramentesanaFacebook:Comité de Publicación de la Ciencia Cristiana para Chile