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Este es un asunto que me recuerda mucho a aquello de los trajes de Camps, el
tiempo que transcurrió hasta que consiguieron sentarlo en el banquillo de los
acusados, total para nada, porque tuvo que ser absuelto.
Pero no quería hablar de esto,
entiendo que el PSOE necesitaba algo que le permitiera apartar la atención
mediática de la fractura que se está produciendo en el partido ante los ojos de
la opinión pública. El ataque recibido por Fernández Vara, incomprensible por
la torpeza exhibida; las respuestas, entre las que se cuenta la de Rubalcaba
que acaba de estrenar su puesto en el Consejo Editorial de El País - oído al
dato, que diría García - tenían preocupada a gran parte de la izquierda de este
país, así que la crucifixión mediática y política de la Barberá, con el brutal apóstrofe del nombramiento
como instructor de Conde Pumpido, le ha venido a Sánchez y su gente como anillo
al dedo.
A otros que los vino Dios a ver,
fue a Ciudadanos, que por fin encontraron la manera de colarse en los medios de
publicación, que desde que muchos poderosos le
retiraron su apoyo, habían estado reacios a dejar que lo naranjitos se
lucieran. Lo de Barberá les ha supuesto un balón de oxígeno por el que estaban
penando ya hacía una semana y bien que lo han aprovechado con sus
declaraciones.
Pero tampoco quería hablar de
esto, me preocupa como a mucha gente el nivel exhibido pero me preocupan mucho
más las intenciones, malas naturalmente, de Pedro Sánchez que está preparando
un plan B para evitar las líneas rojas de le impuso ese paupérrimo Comité
Federal, que si ese es el máximo órgano de gobierno que tiene el PSOE entre
congresos, que Dios los coja confesados porque la verdad es que con “eso” y su Secretario General, van de riguroso
cráneo.
Parece que a alguien se le ha
ocurrido una brillante idea, que incomprensiblemente se han apresurado a
filtrar. Dicen que han abandonado el “pacto a la portuguesa” por imposible y
están negociando con Iglesias, al objeto que éste apoye con sus votos la
investidura de Sánchez, sin ningún tipo de acuerdo previo público. Después de
ser nombrado presidente ya cerrarían un pacto de gobierno que satisficiera a
las dos partes.
Esa medida le permitiría sortear
las dos líneas rojas que le impuso en su momento el Comité Federal, no apoyaría
ni pactaría con Rajoy y no pactaría, al menos formalmente, con Podemos por lo
que el “derecho a decidir” los referéndums secesionistas y todo lo demás no
entrarían en el programa que se debatiría en su Investidura, ya se sabe que hecha la ley... hecha la
trampa.
Para eso necesitaría el apoyo de
Ciudadanos, pero el equipo de Sánchez entiende que, al no existir pactos
formales ni con Ciudadanos ni con UP, eso permitiría que los naranjitos votaran
a favor de su investidura, sobre todo ahora que con el rollete Barberá, el
pacto PP-C, s puede darse por olvidado. Y digo permitiría, porque en Ciudadanos
sabrían perfectamente a qué conduciría este proyecto, pero teniendo una buena
excusa, seguro que se volverían a “sacrificar” por el bien de España y los
españoles.
¿Y los nacionalistas? Pues de
rebajas, aunque está claro que la esa actitud nace de un acuerdo. Dice Homs
refiriéndose al referéndum independentista “Yo he eliminado de mi vocabulario
ese concepto, espero que también lo eliminen los demás”. Parece que Homs se
conforma con que el PSOE se comprometa a la creación de una comisión en el
Congreso para estudiar la consulta, ya ni siquiera exigen grupo propio, pero
conociendo a Sánchez, a nadie se le oculta que si recibe su apoyo será a cambio
de modificar ese compromiso tras la investidura.
Al fin y al cabo eso fue lo que
les prometió en aquella visita a Cataluña en la que comió
"secretamente" con Junqueras de ERC, al que le faltó tiempo para
explicar que les había pedido que le apoyaran sin pactos previos, pero que
cuando fuera presidente del gobierno ya arreglarían las cosas.
Así que esa es la “solución” de
Pedro Sánchez, “engañar” a su partido – el Comité Federal se llamaría andana,
porque no se atreven a hacerle frente- y
mentir a todos los españoles proponiendo un falso programa para su Investidura,
toda vez que existirá un acuerdo secreto para que sea convenientemente
modificado en cuanto sea nombrado presidente. Si no puede ser presidente por
las buenas, lo será por la gatera del
engaño y el contubernio. Y para acabar, conste que no
quería hablar de esto, pero si no lo pregunto, reviento. Si los socialistas
tienen previsto en sus estatutos que sus cargos públicos deben dimitir en el
mismo momento en el que se les abre juicio oral, ¿por qué piden la dimisión
automática de los cargos públicos de sus adversarios cuando son simplemente
“investigados”? La doble vara de medir ya resulta
estomagante.
Publicado en “Al sol de Fuerteventura”. www.alsoldefuerteventura.com