. La mayoría apunta al
grave error (uno más) de Videgaray al haber invitado a Donald Trump con el
pretexto de “buscar sensibilizar” al candidato que, aparentemente, para Peña y
Videgaray, va a ganar las elecciones de Estados Unidos.
Me parece que ese
argumento no se sostiene por sí mismo. Se trata, evidentemente, de la gota que
derramó el vaso; sin embargo, la salida de Luis Videgaray fue producto del
inmenso poder que ostentó y ejerció desde su posición como Vicepresidente, a
grado tal, que desarticuló el gabinete presidencial, aisló al presidente y lo
mantuvo sin interlocutores frente a otros grupos de poder (y del propio PRI),
pero además, su candidatura presidencial dejó de ser viable hace ya mucho tiempo.
En suma, Videgaray fue víctima de su propia fuerza. No hay mayor explicación.
Hay
ingenuos que piensan que el hecho de aceptar la renuncia del Secretario de
Hacienda es un gesto de humildad y, por fin, que el presidente reconoce fallos
o errores y hace algo para enmendarlo; no obstante, me parece que tampoco se
trata de eso. Al contrario, tengo para mí que es una maniobra audaz entre su
equipo de trabajo para tratar de posicionar a alguien diferente de Videgaray
frente a Osorio Chong, quien sigue como el candidato más visible dentro del PRI
para ser el candidato en el 2018. Basta ver que el reacomodo de fuerzas se
hace, otra vez, entre gente de su mismo equipo y, más aún, posiciona a José
Antonio Meade en Hacienda con el visto bueno del PAN, inclusive.
En este
contexto, la razón principal de los cambios es evitar que Miguel Ángel Osorio
Chong continúe como caballo adelantado en la candidatura priísta hacia los
comicios de 2018. El rostro adusto del secretario de Gobernación, y sobre todo
la frialdad de Peña Nieto para con él, fueron la nota relevante durante la
conferencia de prensa. Peña Nieto no deja ya duda sobre sus propias
preferencias. Es público que Osorio se ha venido oponiendo a varias decisiones
presidenciales y esto se lee en Los Pinos como deslealtad. Entre los asuntos
que se conocen están la iniciativa del matrimonio igualitario, cuyo principal
opositor dentro del gabinete despacha en Gobernación; y más recientemente, la
visita de Donald Trump, cuya oposición de Osorio resintió Peña Nieto sin
ocultarlo. Dejar a Luis Enrique Miranda, el hombre más leal al Presidente cerca
de Osorio, podía confundir al priísmo, que no entiende, del todo, lo que ocurre
dentro de la política palaciega.
La
salida de Videgaray y el reacomodo del gabinete muestra que el equipo
presidencial seguirá con dos polos: Gobernación y Hacienda, pero se suma de
lleno un interlocutor que hasta ahora estaba en la sombra: Miranda.
@león_alvarez