. No creo que lo consiga; no lo creo yo, ni lo
cree la gran mayoría de las personas a las que interesa este asunto, porque,
aunque les parezca imposible, las hay a las que estas cuestiones les importan
un bledo.
Creo que casi todos mis lectores
estarán de acuerdo que en ese debate, en el que supuestamente Rajoy solicitaba
la confianza de la cámara, el juego realmente iba por otro lado. Se percibía
claramente un ambiente electoralista en las distintas intervenciones, en unas más
que en otras; pero si alguien me pidiera una frase que definiera el sentido del
discurso de las distintas fuerzas políticas, creo que lo de “cada loco con su
tema” se ajustaría bastante a la realidad de lo que allí sucedió.
Pedro Sánchez volvió a decir que
no y, por sí mismo o a través de correveidiles interpuestos, advirtió que el NO
expresado, era para ese momento, para este viernes y, si después de las elecciones vascas y
gallegas, Mariano Rajoy lo intentaba de nuevo, también entonces iba a ser que
no. Todos, yo entre ellos, nos hemos quejado que Sánchez se limitaba a decir
que no, dejándonos en una posición de bloqueo insalvable sin tener siquiera la
decencia de ofrecer una alternativa.
Pero lamentándolo mucho, porque
no me hace ni pizca de gracia, me parece que Pedro Sánchez se encuentra en una
posición bastante mejor que la generalidad de las gentes le atribuimos y tiene
un plan diseñado milimétricamente, para llegar a la Moncloa. Es muy cierto que,
insisto, todos o casi todos le hemos afeado ese
“No, es no”; de hecho hasta en el PSOE, barones y gentes de relumbrón
socialista, tomando un café, unas copas o en alguna sobremesa, han afirmado no
entender la postura suicida, dicen algunos de ellos, de Pedro Sánchez.
Tenemos la mala costumbre de menospreciar
a nuestros adversarios, hay que tener presente que en estos niveles de la
política, no hay tontos, los bobos no llegan hasta ahí, tendrán muchos
defectos, pero tontos no son. Así que cuando uno observa algo que a su parecer
no tiene explicación, no debe caer en la tentación de pensar que el
protagonista de la afirmación o del acto es tonto del culo, lo que debe pensar
es que hay una explicación, aunque no sea fácil de percibir.
Veamos a que viene esta suerte de
proemio. Comprendo que sorprenda a algunos, pero habría que recordar que ese
Comité Federal del PSOE, tan traído y tan llevado en su momento le impuso al
candidato Pedro Sánchez dos “líneas rojas”. No pactar, ni por activa, ni por
pasiva, con los partidarios del derecho a decidir, que de esa se acuerda mucha
gente y la invoca una y otra vez y la segunda o la primera, como ustedes
prefieran, le imponían la prohibición de pactar con el PP. Así que Pedro
Sánchez puede presentar una hoja de servicios absolutamente inmaculada en lo
que se refiere al cumplimiento de los mandatos impuestos por su Comité Federal,
él ha dicho “No, es no” porque se lo ha mandatado su partido.
Claro que a Sánchez una línea
roja le gusta más que la otra, la prohibición de pactar con el PP, impuesta por
el máximo órgano de gobierno del PSOE entre Congresos, le ha venido como anillo
al dedo porque satisfacía sus intenciones al milímetro.
Existen verdugos aseados,
profesionales, que llevan a cabo su labor de manera absolutamente aséptica,
prácticamente sin mancharse las manos y existen otros que disfrutan una
barbaridad, degollando inocentes. Éste es el caso, salvando las naturales
distancias, de Pedro Sánchez al que le ha encantado cumplir con esa línea roja
y lo ha hecho con una delectación que debiera haber contenido.
Ahora todo pasa por ese Comité
Federal que convoca habitualmente el Secretario General, es cierto que también
lo pueden convocar los miembros del mismo si un 20% de ellos lo solicitan por
escrito; pero no se ha hecho nunca y por ahora no se va a hacer. En primer
lugar porque los barones del PSOE le tienen miedo a Pedro Sánchez y porque
están a las puertas de esas elecciones en Galicia y el País Vasco y nadie, en
esta circunstancia, se atrevería a exigir la convocatoria del Comité Federal
contra la voluntad del “jefe”.
Pero habrá un Comité Federal en
septiembre, no después del 25 de septiembre, como algunos ingenuos pretenden,
para comentar el resultado de las elecciones y ya de paso, hablar de lo que
sea. En el PSOE es tradicional que todos los años en el mes de septiembre,
supongo yo que a modo de apertura de curso político, se convoque un Comité
Federal y será en esa reunión del órgano, convocada por Pedro Sánchez, en la
que D. Pedro haga votar a los presentes
para que le autoricen a intentar la investidura si Mariano Rajoy fracasara.
Nada más y nada menos, los barones le autorizarán y a partir de ahí Sánchez habrá eliminado la
resistencia interna.
Tras la autorización del Comité
Federal, que no habrá levantado ninguna de las líneas rojas existentes ni marcará
ninguna otra nueva, porque al que respire a destiempo se lo va a fundir Pedro
Sánchez, como ya han sido convenientemente advertidos los interesados y al
canguelo, hay que añadir la circunstancia que, a pesar de todos los pesares, en
el ánimo de los barones estará muy presente la posibilidad de ir a unas
terceras elecciones, en las que las primarias regionales, pueden brillar por su
ausencia o instrumentarse bulgarizadas (con B que viene de búlgaro y no de
vulgar) así que todos se encomendarán al
paradigma de la supervivencia en el seno de los partidos que queda resumido en
la frase “Qué cada can, se lama su mangostán”, entonarán el si bwana y a casita
que llueve.
Y tras el trágala, porque ninguno
de los que asistan y voten que sí, ignorarán la continuación del cuento, D.
Pedro Sánchez, Secretario general del PSOE organizará con urgencia una consulta
a la militancia, a la que pedirá le dé carta blanca para formar gobierno. Y en
cuanto se la den, ya no habrá ni un barón socialista que ose acordarse de las
líneas rojas, ni se atreva a disentir ni
una micra de la postura de su secretario general y candidato.
Y ya está, primero intentará un
pacto a la portuguesa, por taparse un poco y en cuando Ciudadanos diga que no,
que otra cosa no podrá decir, a calzón quitado a gobernar con el gobierno
modelo Frankenstein, con UP, sus confluencias y secesionistas de toda laya y
condición.
Es por eso y por otras cuestiones
por lo que me pregunto: ¿De verdad es tan malo que nos traguemos otras
elecciones? Me parece que no.Publicado en "Al sol de Fuerteventura". www.alsoldefuerteventura.com