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Los momentos no se repiten, los errores si


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01/09/2016


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Todos opinan, el gobierno, el periodismo y la sociedad, pero no todos lo hacen con información sujeta a los hechos, y ese es el problema.




Se naturalizó en los programas de panel que además de periodistas, hay militantes y operadores de algún sector. También en las redes sociales, donde además de usuarios comunes que pueden tener distintas pertenencias, están detrás de fotos agradables o personajes ficticios, trolls, call centers o equipos de comunicación de algún sector. 

Es dificil diferenciar la opinión fundamentada, atada a los hechos y que solo busca exponer o hacer un aporte al bien común;  de las opiniones intencionadas --- a favor o en contra -- que fuerzan los hechos o que directamente los cambian o los niegan.

Pero lo más serio no son las opiniones que circulan en redes o en los medios y que crean incertidumbre en la sociedad, sino que el gobierno en lugar de dar clara información de la gestión --- los objetivos concretos --- también opina. Y opina con contradicciones.

Las opiniones contradictorias del gobierno, desde el Presidente, su Frente a sus Funcionarios, son innumerables, no tiene sentido citar todas. Pero hay dos de la última semana, que dan un panorama amplio de lo que está recibiendo la sociedad desde la comunicación oficial. Las declaraciones de Prat Gay a Novaresio en radio diciendo ..."la inflación en agosto va a dar abajo de 1 punto...ya no es un tema.." A continuación estuvo el discurso que dio Sturzenegger en el Central donde afirmó “La significativa desaceleración de la inflación que mostrará agosto no provee los elementos suficientes para que pueda concluirse que sea conveniente relajar la política monetaria que viene llevando adelante el Banco Central” Por esto a Prat Gay no le quedó opción más que salir a cambiar en parte su anterior declaración, así en Radio Continental luego aclaró "...la inflación no es tema de los medios, del gobierno si y por eso ustedes no preguntan ahora..."

Esta contradicción en los dos máximos exponentes de la economía del gobierno, que quienes lo apoyan la van a minimizar y los opositores la van a ampliar, está exponiendo sola una realidad de gestión, del tema más grave de la sociedad: su economía.

Durante años de Kirchnerismo se reclamó por un Banco Central independiente, autarquico y que no esté sometido al gobierno de turno, exactamente eso es lo que está haciendo Sturzenegger. Con lo que tiene.

Y lo que tiene Sturzenegger, es un Banco Central casi quebrado técnicamente y operando al límite de las variables. Prat Gay sin duda necesitaría del BCRA una tasa más baja para motorizar la actividad productiva y comercial a través del crédito, pero además, que vaya más rápido a esa baja (si bien lleva casi 10 puntos de caída en 8 meses, partiendo del 38 en Lebacs y cerrando esta semana al 28) A la vez las Economías  Regionales y las manufacturas industriales y agropecuarias, le demandan a Hacienda un dólar más competitivo, porque la actual cotización de $15,25 por dólar, con una inflación interanual superior al 40 por ciento, hoy es menos competitivo (más irreal) que el dólar de $9,60 de Cristina en 2015.  Y justamente estas dos variables; Tasa y Dólar, son los únicos dos instrumentos que viene aplicando Sturzenegger para bajar la inflación. 

Con la Tasa y las Letras por un lado absorbe pesos y reduce el circulante, y a la vez mantiene el cambio dólar a un nivel estable, que sumado a un efecto no deseado pero producido como es la caída en ventas y recesión, hace de ancla inflacionaria. El Central hace los deberes con lo que tiene. pero a la vez lleva al límite las variables en el afán de controlar la inflación. Los números no son alentadores, al contrario son alarmantes. Solo por citar las principales variables: Reservas Internacionales 31.557 millones de dólares, Base Monetaria 681.561 millones de pesos, Circulante 484.218 millones de pesos, colocación efectiva de Lebacs 585.245 millones de pesos (a 30 por ciento de interés promedio) y por último Depósitos en efectivo en las entidades financieras 1.513.136 millones de pesos. Sorprendente y a la vez es alarmante este último número. No hay Ley de Convertibilidad como en los 90', por eso no tiene sentido comparar Circulante o Base Monetaria con Reservas, pero si solo se compara deuda de Lebacs con cualquier número de liquidez del Central, claramente no puede responder. Ahora si se plantea el escenario que ese casi billón y medio de pesos de Depósitos en Efectivo en las entidades financieras, quisieran pasar a dólar billete, sin tomar ningún otro instrumento dolarizado, como Bonos, Papeles o Letes (que se compran en pesos, se pagan en pesos, pero al valor del dólar más interés), el BCRA para responder a esa demanda, debería tener unos 100.000 millones de dólares de Reservas. 

En un escenario imaginario,  aunque no sea probable en el corto o mediano plazo, si es posible. Y es claro que las finanzas del Central no podrían satisfacer esa demanda.Sin embargo estos números acuciantes en lo financiero, en este contexto recesivo se pueden sostener. 

Sería dificil en cambio insistir en este nivel cambiario si los sectores productivos y exportadores, presionan con más contundencia por  competitividad cambiaria y el nivel sube para no quebrar al sector de un modo irreversible.

Prat Gay no puede contar con mejores variables financieras y macro por el momento, para reactivar la economía interna.

El dólar va a seguir subiendo a este ritmo (lento para el quebranto de economías regionales y receptores de turismo internacional) para quedar apenas arriba de $16 a fin de año y llegar a los $18 promediando el 2017 (al menos eso se prevee en el Presupuesto 2017) Las tasas a la vez van a seguir bajando también a ese ritmo (inversamente proporcional a la subida del dólar, para que no arrastre precios a la alza, la recesión ayuda) y no haya desplazamientos de posiciones en pesos al dólar billete (a lo sumo lo desviaran a otros instrumentos dolarizados) Si Prat Gay, Hacienda, Ministerio de la Producción y la Secretaria de Comercio, no implementan medidas (contando con este dólar y esta tasa) para devolver competitividad, bajar los costos fijos asfixiantes de empresas, pymes y productores y le dan liquidez y rentabilidad, con variables a favor no podrán contar en el mediano plazo.

El tema es que en el corto plazo, si no se hace algo (créditos a tasa subsidiada, baja de impuestos en la cadena de valor, tarifas subsidiadas y baja en costos laborales) el sector empresario, pyme y productivo, van a estar en muy serios problemas.

En la nota anterior "Bienvenido a la Argentina Mauricio" hice un análisis detallado de la situación pyme, la principal causa de la inflación y las alternativas, en el link pueden revisarla.  El país que Macri recibió, tiene una economía sostenida en el consumo, más del 70 por ciento de su PBI es Consumo Interno (y no dije Mercado Interno, más adelante se va a entender la diferencia), pero para hacer más extrema la situación, más del 60 por ciento de la sociedad, el 80 por ciento de su gasto en consumo, es en alimentos. Para sintetizar lo que en la nota anterior analicé en detalle, si agregamos un dato, que ese consumo en alimentos, más del 90 por ciento se comercializa a través de Supermercados y que a la vez, el 90 por ciento de esos Supermercados pertenecen a no más de 5 grupos económicos, más la Corporación de Mercados Chinos. Entonces se puede concluir que increíblemente, cerca de la mitad del PBI (consumo-alimentos-supermercados) lo controlan 5 o 6 grupos económicos. Los Supermercados.

Como si fuera poco este control de la economía interna de parte de un sector minoritario pero dominante, los Supermercados (sus grupos económicos) además de controlar semejante porción del consumo y por ende del PBI, es evidente que con ese poder, son responsables primarios (no últimos) de la inflación. Pero como aparte significan más del 90 por ciento de la comercialización de consumo masivo y sobretodo de alimentos, también es evidente, que todos aquellos que producen consumo masivo y alimentos, solo tienen de clientes a los supermercados. 

En el caso de las Corporaciones Productivas de Alimentos y Consumo, se da otro oligopolio, ya que todas las primeras marcas de ese consumo e incluso segundas marcas, pertenecen a no más de 5 o 6 grandes corporaciones. Esta concentración en lo productivo también es un actor principal del consumo, del consumo de alimentos y por ende del PBI. En este cuadro de situación de comercialización concentrada y producción del consumo concentrada, las pymes no tienen lugar,  y provean a comercializadores o a productoras, en ambos casos están en el peor de los mundos, debiendo someterse a precios y plazos de pagos, que les imponen estas corporaciones.

Creo que ahora se entiende porqué dije consumo interno y no mercado, porque en realidad no hay mercado (competencia, oferta, demanda)

¿Quien va a invertir en consumo en un país, que más allá de las variables desopilantes que tiene, si además no podría tener más de 5 o 6 clientes tanto comerciales como productivos para venderle o proveerse de ellos, cuando son tan dominantes como para imponer los precios y los plazos de pago?

No van a venir inversiones, ni locales ni extranjeras por motivos muy evidentes. 

Lejos del 40 por ciento de impuestos, del 40 de inflación, aunque prometan llevarla abajo de 20, del 30 a 50 por ciento de tasas dependiendo del producto financiero, no van a venir inversiones porque es imposible competir. Competir y además ser rentable en un emprendimiento, con este modelo es imposible. Si a eso le agregamos que el gobierno, en lugar de buscar bajar el costo de la energía (eléctrica sobre todo) para que cualquier actualización tarifaria no sea un motivo más de pérdida de competencia y rentabilidad (al menos en el sector productivo y empresarial) muy por el contrario, fue por un tarifazo de 5 y 7 veces más costo en la energía. Si hubo algo que terminó por espantar cualquier proyecto de inversión, fue la brutalidad del aumento que solo la Justicia logró frenar (aunque el gobierno insiste) y la incertidumbre a futuro que generó diciendo, que con semejante aumento aún no se cubren los costos de energía y que deberán seguir aumentando. Un pelotazo en contra de lo que más necesitan: inversiones.

La politica y la necesidad de acumular poder condicionó la economía estos ocho meses.

El análisis político da para una próxima columna, pero solo viendo como el partido de gobierno casi dejó de lado a sus socios de Cambiemos, para hacer todo tipo de asociaciones con distintos Peronismos de PBA,  y hasta algunos sectores ex Kirchneristas, se hace evidente su objetivo. Toda la gestión fue por lograr control de estos sectores peronistas, mantener gobernabilidad y su apuesta está concentrada toda en la provincia de Buenos Aires para ganar poder legislativo en 2017.

Como dije al comienzo las opiniones válidas deben estar fundadas en hechos y para los periodistas es imposible saber hoy, por qué Macri condicionó de este modo lo económico a lo político. Mantienen vivo al Kirchnerismo desde el oficialismo como contrapunto de la gestión, cuando ni siquiera la mayoría de los kirchneristas a esta altura lo defienden. Más allá de amenazas que deben ser reales y siempre pueden ser peligrosas, relacionar eso con destituciones, golpes de estado o intentar sacar a Macri de la gestión, parece exagerado (e intencionado). Hay una realidad que el gobierno no puede negar (porque la produce) que el Peronismo está totalmente dividido, sobretodo en la Provincia de Buenos Aires. Que los gobernadores de PJ si bien le sacaron de todo y le cambiaron con sus legisladores casi todas las leyes para apoyar al gobierno, también dependen de él. Qué los Intendentes del Conurbano y los líderes  de Grupos sociales (punteros K la mayoría) de la provincia, dependen de Vidal. Es real que esa relación (tensa) de dependencia, demanda de política, pero a la vez debería devolver un intercambio, para operar en la economía y corregir variables. Pero no pasa.

Macri no tira de la cuerda con estos sectores, siendo que es claro, ningún peronista fuera del minusculo fundamentalismo K, quiere que le salgan mal las cosas. No porque los peronistas sean buenos, defiendan las instituciones democráticas todos, sino porque falta muchísimo ajuste y pretenden que lo haga Macri. El desface de las variables es importante y aunque ahora haya acceso a crédito externo a una tasa alta todavía pero razonable, ya se colocaron más de u$s 37.000 millones, y nadie sabe cuánto más se podrá colocar. Lo dramático de este endeudamiento, es que fuera de los u$s 12.000 millones con los que se pagó deuda (que dio acceso a ese crédito) el resto fue a gasto corriente, déficit y fuga. Es curioso hablar de fuga, cuando estamos en medio de un blanqueo, pero también es real. Por ahora no hay grandes resultados y todo está atado (al igual que la inflación, las tasas, el endeudamiento, y hasta la recesión) al atraso cambiario no resuelto en diciembre de 2015 cuando se salió del cepo y que se empeoró con la inflación de estos meses. En los números los 8 meses de Macri dan una inflación de cerca de 32 puntos, frente a 50 puntos de devaluación desde el dólar de Cristina. Pero si se suma la inflación sobre todo en alimentos, que hubo en la transición desde el balotaje, presumiendo que Macri iba a devaluar en serio, algunos dicen más de 30 puntos hasta antes de la entrega del gobierno, entonces el dólar de $15,25 actual, es menos competitivo que el $9,60 del Kirchnerismo.

Con un dólar irreal no solo los productores, exportadores y pymes se ven fuera de competencia con el mundo, sino que los inversores argentinos que tienen dólares, bienes o valores en el exterior, se retraen a blanquearlos en este momento.

El Peronismo históricamente para corregir variables económicas y macro, se valió de brutales devaluaciones o las tuvo antes de asumir. Macri no tuvo esa suerte, al Kirchnerismo a fuerza de quemar reservas, aumentar subsidios, emitir y vender dólar futuro, llegó al final y no hubo crac.

Estos días escuchando a Cavallo en los programas de TV que recorrió, si bien el ex ministro carga con sus cuestionamientos pasados, dijo algo interesante con respecto a devaluar. Desestimó esa posibilidad, al menos del modo brutal que se hizo en 2002, porque dijo, que si bien corrige variables, al tiempo aumenta el gasto público en porcentajes sobre PBI. En cambio aportó (si Cavallo aportó), que la competitividad que hoy es desastrosa, tiene mucho que ver con todos los insumos (petroleo, gas, derivados, energia electrica, acero etc) que están altamente subsidiados y en Argentina cuestan más que en el mundo. Según su visión se debían quitar esos subsidios a empresas, a lo sumo sostenerlos a usuarios que no puedan pagar e ir con todos esos productos, que son indispensables para la industria, la producción y por ende a la inversiones, a valores internacionales (volviendo a leyes de los 90') para así bajar naftas, gas oil, gas, acero, cemento y todo lo demás. Y por último agregó, que para que las inversiones lleguen, además de todos esos insumos y servicios a valores internacionales  y competitivos (que hoy son más bajos) reducir drásticamente impuesto a sectores productivos y exportadores que agreguen valor.

Aún viendo de quien vienen las ideas, para la situación actual no son descabelladas.

Algo distinto hay que hacer y cambiar esta trayectoria cíclica de populismo, consumo y alto gasto del Estado años electorales y ajuste años intermedios. De caso contrario se seguirá con la trayectoria marcada por el gobierno anterior, que todos sabemos como sigue.

La única opción que no sirve,  es no hacer nada y seguir con el circulo vicioso.

A Cambiemos le preocupaba que lo compararan con La Alianza del 2000, pero la realidad indica que en verdad, nadie quiere ser  el Duhalde de 2002. 

Ni los peronistas, que todos pretenden tener un liderazgo en 2019 y ninguno asumiría hacer la corrección. Y tampoco Macri, que no fue por ajustar con una mayor devaluación.

El tema es, que por no ajustar al Estado y no dejar de beneficiar corporaciones,  no se meta a las empresas, productores de economías regionales, pymes y emprendedores, en un 2001 en cuotas.

El tiempo no vuelve, los momentos no se repiten, pero a veces los errores si. 











Etiquetas:   Energía   ·   Crisis Económica   ·   Tasa de Interés   ·   Crisis Social   ·   Dólar   ·   Mauricio Macri   ·   Energías Renovables

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