México y la desigualdad: Thomas Piketty a revisión.

No es gratuito que Thomas Piketty se haya hecho acreedor al premio nobel de economía en 2014. Poner énfasis en cómo minimizar la enorme desigualdad que impera entre ricos y pobres, en un momento de la historia en la que hay más tecnología, más desarrollo y mejores niveles de vida, me parece, justifica la necesaria revisión de la situación de los fundamentos económicos que sustentan nuestro sistema político y social actual.

 

. Poner énfasis en cómo minimizar la enorme desigualdad que impera entre ricos y pobres, en un momento de la historia en la que hay más tecnología, más desarrollo y mejores niveles de vida, me parece, justifica la necesaria revisión de la situación de los fundamentos económicos que sustentan nuestro sistema político y social actual.
Más que argumentar por qué está de moda hablar sobre desigualdad, me parece que es más importante convencer a las personas (y a los hacedores de políticas públicas) para que lean a Piketty.

Thomas Piketty, es profesor de la Escuela de Economía de París y autor del libro El capital en el siglo XXI, el cual ha causado un gran furor y una gran controversia en Estados Unidos y en otras partes del mundo en donde ya ha sido publicado.

¿De qué trata el libro y cuáles son sus resultados más relevantes?

El libro es, ante todo, un estudio histórico del capitalismo y de la evolución de la desigualdad. A diferencia de “El Capital”, de Carlos Marx, este texto cuenta con enorme respaldo estadístico; mientras que, Marx se sustenta en la época suntuosa que es retratada en las novelas de Jane Austen y Honore de Balzac. El libro del francés es un compendio técnico de datos y estadísticas duras; mientras que, el libro del alemán es un tratado de filosofía y economía política, lleno de conocimiento intuitivo del comportamiento del ser humano pero no de fuentes reales. En “El capital en el Siglo XXI”, Piketty presenta un análisis detallado de grandes tendencias observadas a lo largo de casi tres siglos en varios países desarrollados y algunos países emergentes. Entre otras cosas, el libro destaca una serie de hechos o tendencias fundamentales:

1) la importancia histórica del capital (entendida como riqueza y no necesariamente como factor productivo), que suele ser varias veces superior al ingreso, y que en fechas recientes ha empezado a regresar a sus altos niveles tradicionalmente observados.

2) la tendencia creciente de la desigualdad, representada por el creciente porcentaje del ingreso y de la riqueza que corresponde a grupos relativamente pequeños pero muy significativos de la población como son el 1%, el 0.1% y el 0.01% más ricos.

3) el rol de las herencias como un mecanismo perpetuador de las desigualdades. En uno de los capítulos más apasionantes e innovadores del libro, y basado en un análisis detallado de los archivos sucesorios franceses y otras fuentes históricas, el autor es capaz de documentar una serie de interesantes resultados sobre las herencias y su creciente importancia en algunas sociedades.

4) el hecho de que las grandes fortunas crecen más rápido que las fortunas más pequeñas. En uno de los capítulos más innovadores, el autor documenta un resultado que es hasta cierto punto sorprendente y que es en parte el resultado de la ahora famosa fórmula r > g, donde r es el rendimiento del capital y g es la tasa de crecimiento promedio de la economía. Lo anterior quiere decir que el capital crece más rápido que el promedio de la economía y, en la medida en la que el capital se encuentra concentrado en pocas manos, el ingreso y la riqueza tenderán a concentrarse aún más.

Los resultados anteriores, junto con otros temas que se discuten ampliamente en el libro, llevan al autor a concluir que, en ausencia de cambios significativos de política fiscal y regulatoria, el capitalismo tiende a producir una creciente desigualdad entre los que tienen mucho (el 1% más rico, por ejemplo) y los que no tienen tanto (el 99% restante).

Vale la pena mencionar que para el caso específico de México el libro es sumamente importante por la magnitud de la desigualdad en México. Este tema es fundamental, ya que necesitamos entenderlo mejor.

El enfoque que sugiere Piketty puede ser particularmente útil para entender su verdadera magnitud y evolución. Vinculado a esto, está el tema de la importancia de la transparencia de la información fiscal sobre el ingreso y la fortuna de la población. México es uno de los pocos países de su importancia que no publica la información fiscal necesaria para hacer el análisis que Piketty y sus coautores han realizado para otros países. Aquí la exigencia de esa información es primordial y nos ayudará a tener una mejor comprensión del tema de la desigualdad, de su magnitud y de cuáles son las formas más efectivas para combatirla.

El capital en el siglo XXI también nos puede ayudar a comprender mejor la importancia del Estado social en la disminución de la desigualdad (y esto es particularmente relevante para toda América Latina). El análisis del siglo XX que realiza Piketty muestra que la compresión de la desigualdad en los países desarrollados fue acompañada de un cambio en la estructura tributaria y de la creación de un Estado Social en esos países. Ni en México ni en muchos otros países de la región tenemos ninguna de esas dos cosas. En ese sentido, la discusión que se plantea en el libro puede ayudarnos a entender cuán equívoca puede ser la discusión de la reforma fiscal en nuestros países, en donde el debate suele centrarse en la importancia y necesidad de aumentar el Impuesto al Valor Agregado en lugar de buscar implementar un impuesto muy progresivo sobre el ingreso (y ya no digamos sobre la herencia o sobre las fortunas, las otras medidas de política económica que propone Piketty), que podría ayudar a mitigar la desigualdad económica prevaleciente.

En un momento de la historia en la que hay más tecnología, más desarrollo, mejores niveles de vida, pero más desigualdad, se justifica la revisión de la situación de los fundamentos económicos que sustentan nuestro sistema político y social actual. Más que argumentar por qué está de moda hablar sobre desigualdad, me parece que es más importante convencer a las personas para (y a los hacedores de políticas públicas) que lean a Piketty.

@leon_alvarez

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