Los comicios de junio pasado fueron una de las peores debacles electorales en la historia del PRI; el presidente tendrá que elegir entre dar la espalda a los gobernadores salientes, inmersos en casos de corrupción demasiado escandalosos para ser ignorados, o sacrificar aún más su mermada legitimidad; el conflicto magisterial no tiene visos de solución, pues cada vez parece más claro que la CNTE se aferrará a su objetivo de ver derogada la reforma educativa, ahora bajo la amenaza de no permitir el arranque del nuevo ciclo escolar.



