Los votos se cuentan, no se pesan. Desgraciadamente no puede procederse de otro modo en una asamblea en la que no hay nada tan desigual como la propia igualdad de sus miembros.
Los votos se cuentan, no se pesan. Desgraciadamente no puede procederse de otro modo en una asamblea en la que no hay nada tan desigual como la propia igualdad de sus miembros.
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Desgraciadamente no puede procederse de otro modo en una asamblea en
la que no hay nada tan desigual como la propia igualdad de sus
miembros.
Plinio,
Cartas.