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Grasa o cheto es injusto


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11/08/2016


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El equipo que formó Macri para gobernar no funciona como equipo o al menos, no todos juegan a lo mismo.




No es necesario estar dentro del gabinete, ni tener altas fuentes --que pocas veces dicen la verdad, sino lo que se quiere dar a conocer -- con analizar la gestión y la actitud de cada uno de los integrantes, es suficiente para advertir las contradicciones.

Prat Gay necesita para sus programas, lo opuesto a lo que hace Sturzenegger. Aranguren llama a una audiencia informativa sobre tarifas, Carrió con coherencia pide borrón y cuenta nueva y hacer verdaderas Audiencias Públicas. Larreta anuncia un aumento del Subte  y Vidal anuncia el Boleto Estudiantil gratuito.  Desde el gobierno dicen que lo más importante es no aumentar el déficit, pero siguen vendiendo Lebacs ahora apenas abajo de 30 por ciento, Letes con menor interés pero para ser en dólares es bastante alto y para rematarla otra vez Vidal, en este caso demanda en la Corte al Estado por la actualización de Fondos del Conurbano. Si gana esta demanda el déficit que producen los subsidios, no es tanto al lado del que producirían esos fondos actualizados.

Mucha coincidencia no hay.

En todos los aspectos es evidente lo que pasa, aunque en cada uno tenga distintos costos. 

En lo económico, lo más grave que debían gestionar, si bien hay una clara división entre lo macro y lo interno, pero es donde más se contradicen. En lo político se notan las posturas y las diferencias entre los que integran el frente, pero pese al enojo de socios, es donde más exitos obtuvo Macri. En lo social, laboral y el impacto sobre la gente, que está atado a los dos aspectos anteriores, es donde no solo no se encuentran soluciones, sino que se empeoró con las medidas de estos meses.

Esto no significa que con el Kirchnerismo la gente estuviera mejor, al contrario, varios sectores como el pyme venían de dos años  de recesión y caída, solo que en el afán de llegar, Cristina infló a fuerza de emisión el consumo y mantuvo tranquilos a los sectores económicos vendiendo Dólar Futuro. 

Eso era insostenible es real, pero a la recesión y caída en ventas del sector pyme, que emplea a más de 70 por ciento de la fuerza laboral, no se le podía agregar más recesión, más tasa de interés, más costos fijos con tarifas y más impuestos con esas tarifas. No se le podía agregar más presión, no a menos de que se quisiera caer en una crisis mayor, con cierres continuos de pymes y comercios y generar así un gran desempleo. 

Es evidente que la valoración no es la misma para el sector de grandes corporaciones y para el sector pyme (pese a la Ley Pyme, que además de las demoras en su implementación, no soluciona los temas de fondo) Solo por dar un ejemplo, las pymes industriales y manufactureras, no solo no pueden soportar más costo fijo con tarifas a la energía 6 a 7 veces mayores (y los impuestos que cargan esas tarifas también), sino que tampoco pueden asumir mayores costos laborales (aunque las paritarias sean justas por la alta inflación) todo esto sumado a un dólar que retrasado (o no) los deja fuera de competencia con productos importados de grandes economías. Rápido algunos dicen que si no pueden ser rentables, es porque esas pymes nunca fueron sustentables. Pero lo cierto es que en el otro extremo, el Polo Tecnológico de Tierra del Fuego conformado por 11 corporaciones y que emplean a unos 13 mil trabajadores, este año se va a llevar en Subsidios e impuestos que no se les cobran 25 mil millones de pesos y eso para producir celulares, LCD o Aires Acondicionados con un valor final 2 a 3 veces lo que cuestan en el mundo. Que no se aumenten nada las tarifas energéticas a nadie (lo cual no sería justo) al Estado le costaría unos 22 mil millones más en subsidios. Ahora si solo subsidiara (en parte aunque sea) la energía a pymes, la suma sería menos de la mitad, se calculan unos 5 o 6 mil millones de pesos. La gran diferencia es que las pymes son 600.000 en todo el país (frente a 11 corporaciones en el sur) y emplean a unos 3 a 4 millones de personas (frente a 13 mil que ocupa Tierra del Fuego).

Esto mismo se repite con el Subsidio al Crudo, 25 dólares más al precio internacional del barril que se paga a petroleras, sumando unos 5000 millones de dólares, ¿para sostener 15 mil puestos laborales? Difícil saber si se lo paga por los trabajadores o por los empresarios (viendo qué empresarios los cobraban, Cristina quizá se lo pagaba a ella misma) . Lo más dramático es que aún pagando el barril más caro del planeta, las naftas subieron casi 40 por ciento en 8 meses. 

El mismo caso, si bien no con subsidios pero si con quita de retenciones, se repite en la megamineria, donde se dejaron de cobrar unos 3000 a 4000 millones de dólares, y el sector emplea a menos de 6000 trabajadores en el país. Esto sin duda solo benefició además de a las corporaciones mineras, a los gobernadores de provincias mineras, que en base a esos beneficios, apoyan a Macri en el Congreso. Pero ese apoyo se puede convertir en demanda, no solo por la baja explotación que hoy se percibe en el sector con caída de casi 40 por ciento (sólo dos mil millones exportaron en estos 8 meses), con despidos incluso (redujeron por datos oficiales 4,6 por ciento de personal hasta el momento), sino por  un final anunciado como es hoy el agotamiento de Bajo La Alumbrera, que recorre su último año de explotación después de más de 20 y va a dejar pueblos fantasma cuando se retire la minera. Macri lo va a tener en esta gestión de gobierno a ese drama. ¿No hubiera sido inteligente seguir cobrando retenciones,  este y el próximo año y crear un fondo para asistir y reconvertir esa región abandonada? En el Departamento de Belén en Catamarca, quizá Macri tenga lo que fue Cutral-có  o Sierra Grande,  de décadas pasadas.

Por último está la construcción y la obra pública. 

Las dos cosas no son lo mismo, aunque la obra pública se ejecute con empresas constructoras. 

Este sector fue probadamente el foco de la corrupción en el último gobierno, junto a la energía que todavía ni se revisó y el transporte, que ya tiene condenados. Pero no solo la energía no se revisó, sino tampoco el resto de la obra pública y los proveedores que no sean Báez. Por esto hay reclamos opositores y del periodismo independiente (que no está en la grieta) ante tantos indicios firmes. Uno de esos indicios, es el propio Informe Oficial EL Estado del Estado donde se asegura que "la obra pública vial tuvo sobreprecios del 30 al 50 por ciento" (no dice solo Báez, dice la obra pública vial). Otro indicio firme es el documento que apareció de López, con un listado de 36 Empresas Constructoras a la que denominaron "La Lista de Lopecito" ya que en el mismo documento se aclaraba " a las 10 primeras pagarles si o si" de lo que se deduce que esas 10 empresas tenían ese beneficio, porque devolvían retornos. Y el último indicio fuerte para investigar a esos empresarios, son las declaraciones de la propia Cristina Kirchner, que como analicé en la nota anterior  creyendo que no se va a avanzar sobre empresarios  beneficiados por ella, del entorno de este gobierno (Calcaterra, Roggio, Caputo y otros)  desafía a "auditar toda la obra pública de su gestión" asumiendo de algún modo  corrupción, pero segura de Macri no lo va a comprobar. 

Este sector, el de las grandes empresas constructoras,  significaron la salida de Lavagna del gobierno de Néstor Kirchner, denunciando sobreprecios en la misma Cámara de la Construcción, es otro de los privilegiados de fondos del Estado. 

Estos empresarios, más allá de la corrupción que no está probada en los demás (ni se investiga siquiera) si el Estado no invierte en obras, ellos tampoco lo hacen en el sector privado,  no arriesgan un peso. En realidad parecen empresas estatales ya que en lo privado, salvo que la obra pública les deje una gran rentabilidad y les sobre para hacer negocios (si no se gana más en lo financiero), no invierten. Y las pocas veces que lo hacen, en general es con créditos de bancos oficiales con enormes beneficios, cobrando adelantado los desarrollos a través de fondos de inversión y fideicomisos o consiguiendo tierras fiscales a precios de regalo, que luego con la construcción multiplican muchas veces su valor. 

Lo llamativo es  que el Estado teniendo algunas estructuras como Vialidad Nacional y Vialidades  Provinciales, no arregla ni una vereda. Pero no solo el Estado en las distintas jurisdicciones tiene estructuras y maquinarias para al menos reparaciones menores, veredas, caminos y hasta asfalto, sino que además tiene millones de empleados (4 millones de empleados públicos a nivel país, 100 por ciento más que en 2003) muchos de ellos que ni siquiera tienen tarea asignada en cada jurisdicción. ¿Cuánto ahorraría el Estado, si al menos las obras menores y reparaciones (en principio) las hicieran con su estructura y su personal? Pero no, no solo adjudican todo a muy pocos empresarios, sino que esos empresarios a la vez tercerizan reparaciones y obras menores, en empresas que en casos, ni siquiera cumplen con las normas (como pasó con el escape de gas en Barracas) 

El gobierno no escatima recursos al sector, Macri hasta a través de un DNU fue por reactivar la obra pública con miles de millones. Es evidente que reactivar la construcción es una necesidad, porque estos empresarios de su propio capital, no van a hacer inversiones (ni siquiera lo hacen su amigo-socio y su primo, que deberían dar el ejemplo de confiar en el gobierno e invertir), van a seguir suspendiendo y despidiendo personal (58.000 despidos y 25.000 suspensiones se contabilizan) y la crisis se va a agravar. Pero la premura y la necesidad, no pueden justificar por ejemplo, que mientras se auditan obras menores y realmente se consiguen mejores costos que el Kirchnerismo al reactivarlas (lo que prueba los sobreprecios) mega obras como el Soterramiento del Sarmiento, que se adjudicó en 2009, estuvo en varios presupuestos, las empresas no pusieron el financiamiento, sin más Macri le aprobó por decreto 45.000 millones más para comenzar la obra (y entre las empresas está la de su primo) Justamente en esta obra, es en la que más lo desafió Cristina a que la audite.

Como se puede ver el gobierno tiene ambigüedades y distintos modos de valorar. Para el sector corporativo los subsidios, aprobaciones y fondos fluyen, al sector pyme se lo ajusta, no se tiene en cuenta su crisis y fuera de la Ley Pyme, que si se implementa los resultados se verán a futuro, por ahora solo se las presiona y ajusta. (se las empuja al cierre)

Si no se es muy coherente en lo tarifario,  y se implementa algo sustentable para el escenario actual. Y a la vez no se trabaja sobre la inflación, pero sin que se caiga aún más el consumo, la crisis económica puede ser de dimensiones dificil de resolver.

La pesada herencia será muy pesada, pero no se la puede cargar toda en el sector Pyme y en los sectores medios de la sociedad.

Populismo y beneficio a Corporaciones, es una muy mala combinación.

Se trate de populismo y corporativismo grasa o populismo y corporativismo cheto, el resultado es siempre injusto.





*FOTO Perfil.com







Etiquetas:   Economía   ·   Crisis Económica   ·   Cristina Fernandez de Kirchner   ·   Crisis Social   ·   Mauricio Macri

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