Red de publicación y opinión profesional
Política · Economía · Sociedad · Cultura · Ciencia · Tecnología ·
Últimas etiquetas:   Psicología   ·   Escritores   ·   Periodismo   ·   Reseña   ·   Libros   ·   Psiquiatría   ·   Psicopatología   ·   Trastorno de Personalidad   ·   Psicoterapia   ·   Psicoanálisis



En este mundo cebolla…


Inicio > Ciudadanía
09/08/2011


1401 Visitas



1900


“Esta corrupción en la política se extiende a todos los rincones de la república. Cada provincia tiene sus facciones políticas, la mayoría de ellas vinculadas con el círculo político en Buenos Aires, de donde toman sus señales y sus vicios. –“Sudamérica Social, Industrial y Política: Una Gira de 25.000 Millas en Busca de Información” (South America, Social, Industrial, and Political: A Twenty-five-thousand-mile Journey in Search of Information).  Por Frank George Carpenter, 1900

 

2009

"…la corrupción [en Argentina] es un problema serio" (…) "La corrupción de funcionarios del gobierno y el fraude del sector de negocios privados es tema de quejas por parte de los inversores de los EE.UU.” –"Haciendo negocios en la Argentina: la guía comercial de 2009 para las empresas de EE.UU." U.S. & Foreign Commercial Service; U.S. Department of State, 2009

 



 

Quienes reconocen esta característica de nuestra sociedad argentina, no pueden dejar de al menos sentirse irritados con estas descripciones repetidas durante más de 100 años, aunque típicamente, el recordatorio se encontrará con la indiferencia, o con “...es cierto, esto sucede con la mayoría, pero menos mal que no es mi caso…”

 

Paradójico: el 65 % de los argentinos compran objetos robados, ¡pero el 80% dice que no lo haría! ¿Es que nadie piensa que cada vez que compra algo robado: un televisor, un equipo de audio, un repuesto de auto, un celular, una campera, o un CD, está alentando un próximo robo y luego hasta quizás la muerte de otra persona y hasta un familiar directo?

 

¿Se unirán estos a una marcha contra la inseguridad o la corrupción mientras hipócritamente forman parte del circuito de corrupción que realimenta?

 

¿Permanecerán en la superficialidad de las denuncias vacías?

 

“La vida es como una cebolla: hay que pelarla capa por capa,

aunque a veces te haga llorar.” –Carl Sandburg

 

Pelando la Cebolla

Pelar la cebolla—para quienes no conozcan la metáfora—significa aprender más sobre algo—incluso uno mismo—levantando sucesivas capas de conocimiento. No es fácil, ni sin dificultades, pero sólo descubriendo uno por uno sus múltiples estratos se puede saber si el núcleo esta íntegro o podrido. Se progresa hacia adentro, hacia verdades más profundas, para comprender lo que se percibe en la superficie; buscamos la raíz, la verdadera semilla que dio origen a lo percibido.  Desde allí, es más fácil preveer las consecuencias de nuestras acciones, o de nuestras indiferencias.

 

La metáfora no nos revela el final, sino que describe nuestra progresión de investigar, aprender y comprender. Es un proceso, un camino, capa tras capa, con baches y dificultades hacia un destino oculto e incierto. No sabemos si al final encontraremos buenas o malas noticias; no sabemos si nos dará alegría o pena; lo único seguro es que nos estamos acercando a la verdad.

 

Imaginen la vida como una cebolla, y verán que la mayoría de los Argentinos viven desde siempre sobre esa mustia y atezada capa superficial.  Allí van cada mañana a emprender su rutina cotidiana. Allí nacen, laboran, hacen el amor, tienen hijos, ven televisión. Algunos, opinan y se quejan en un blog, otros transitan por cafetines y foros de opinión engañando y engañándose con mitos y quimeras.  Allí se extinguen sin dejar más rastros de su existencia que una progenie palpitando sobre la misma capa que nunca tuvieron la entereza de abandonar.

 

Entre esas capas superficiales habita el "vivo", alimentando con grandes ilusiones mimetizadas entre  pequeñas e irrelevantes verdades,  las ambiciones frustradas de sus compatriotas. Como los oscuros alquimistas de antaño prometiendo oro del plomo inerte,  nuestro moderno "charlatán de feria" nos tienta en nuestra codicia con otro oro, pero tan delusorio como el de antaño.

 

El "charlatán de feria" esta siempre en actitud vendedora, evitando establecer una conexión personal con su víctima. El puede emplear falsa lógica, pseudociencia, profecías divinas o cualquier otra artimaña que impresione y persuada a su audiencia para venderles promesas que no tienen posibilidad de ser cumplidas, sin ofrecer jamás una forma de validar la veracidad de sus afirmaciones.   

 

Para divertirse, uno puede quedarse en la capa superficial, pero para revigorizarse, conocer, aprender, comprender, pensar… hay que  tratar de vivir más cerca del corazón de la cebolla.

 





Etiquetas:

Compartir
Tu nombre:

E-mail amigo:
Enviar
PDF

0 comentarios  Deja tu comentario




Los más leídos de los últimos 5 días

Comienza
a leer


Un espacio que invita a la actualidad e información
 

Publica tus artículos


Queremos ser tus consejeros y tu casa editorial

Una comunidad de expertos


Rodéate de los mejores y comienza a influir
 

Ayudamos a tu negocio


El lugar y el momento adecuado donde debes estar
Secciones
18740 publicaciones
4728 usuarios
Columnas destacadas
Los más leídos
Mapa web
Categorías
Política
Economía
Sociedad
Cultura
Ciencia
Tecnología
Conócenos
Quiénes somos
Cómo publicar en Reeditor
Contacto
Síguenos


reeditor.com © 2014  ·  Todos los derechos reservados  ·  Términos y condiciones  ·  Políticas de privacidad  ·  Diseño web sitelicon.com  ·  Únete ahora