. Sabe de fútbol y ejecuta radiografías
sobre su equipo que jamás distan de la realidad, sin importar el resultado. Bien
lo saben aquellos a los cuales dirigió. Lo que te contaba en la previa, dijo
alguna vez Néstor Ortigoza, terminaba ocurriendo en el partido. Así construye e
interpela al futbolista.
Simple, con autocrítica y una filosofía, heredada por
lo familiar en Granadero Baigorria, donde aprendió que lo único que no se
negocia es el esfuerzo. Su padre trabajando 14 horas por día y su madre en
múltiples trabajos, además de estudiar y criarlo junto a su hermano Daniel. Eso
lo marcó a fuego, en la construcción que realiza diariamente en su vida personal
y profesional.
Desde lo discursivo, el entrenador no reniega
(hasta se ríe) de la etiqueta mediática de “defensivo” originada por la opinión
pública aunque en los hechos, tanto Liga, San Lorenzo como San Pablo con
esquemas que variaron del 4-2-3-1 al 4-4-2, mantuvieron una línea de equilibrio
pero impregnada de una vocación ofensiva desde los laterales y gente de buen
pie. Primero el cero en su arco, luego la explosión en ataque, algunos apuntes
para empezar a delinear qué selección se avecina.
Su otro fuerte, lo expresan en todos los lugares
en los que estuvo, reside en el manejo de grupos. Lideró a excelentes
futbolistas como Ortigoza, Ganso o Guerrón, por citar tres casos pero habrá que
ver cómo maneja la acumulación de egos de un grupo de 5, 6 y 7 estrellas,
jugadores clase A, distantes en edades y que lo mirarán de reojo, al menos en
el principio. Ahí tendrá un desafío e incógnita a la vez. Manejar la psiquis de
un plantel superlativo que está saturado de perder finales en una coyuntura
popular desangelada con la selección pero que exige ganar un título a como dé
lugar.
Descifrar el enigma Messi. Convencerlo,
persuadirlo en que su liderazgo es esencial de cara a las Eliminatorias más pareja
de la historia y colocando la mira en Rusia 2018. En un marco institucional caótico, Bauza debe
sortear su primera prueba con el 10 del Barcelona, poder constituir en palabras
una ligazón con Lionel para que se pueda subir nuevamente al barco de la
selección. No será sencillo pero los partidos ante Uruguay y Venezuela están a
la vuelta de la esquina y Argentina no puede darse el gusto de no contar con su
máxima figura.
Bauza también tendrá que surfear olas
destructivas que llegarán desde la AFA. Entra a Ezeiza por la ventana, la
acumulación de reuniones de Armando Pérez con diferentes candidatos minaron la
fortaleza del que finalmente asumiera. Le tocó a él, lo mismo le hubiese
ocurrido a Ramón Díaz. Sólo los buenos resultados iniciales le brindarán al
Patón una plataforma suficiente en la consideración de los dirigentes,
enfrascados en una batalla sin cuartel por el poder en la calle Viamonte.
La espera terminó. Bauza, a sus 58 años, el
mismo que se escapó para ir a una prueba de Central generando un enojo de su
madre por una semana, aquél que abrazó a Goycochea en el Mundial 90, ése de
gesto firme pero sonriente que llevó a la cima de América tanto a Liga como a
San Lorenzo, sí, al Patón, le llegó su gran chance.