. Él y
su gente se paseaban por los medios con una energía arrolladora, le lavaron la
cara a Pedro Sánchez una y otra vez, mientras el bronco líder del PSOE se
limitaba a tragar saliva y afectar que la cosa no iba con él.
Se sintieron ganadores y
decidieron forzar la mano haciendo todo lo posible por darle dos revolcones de
aquí te espero a Sánchez, poniendo su fe en las elecciones del 26J, que estaban
seguros les iban a permitir derrotar al PSOE, en su particular contienda por
acaudillar a la zurda de este país.
Tenían unas cartas magníficas que
jugar y en un momento de esos que después se recuerdan con extraordinaria
amargura, al flamante líder podemita se le ocurrió la idea que a la postre iba
a terminar con la fulgurante carrera electoral de Podemos. Nada podía fallar,
el asunto estaba claro, todo era cuestión de acoger a IU en una coalición
electoral y con el millón doscientos mil votos de los comunistas, iban a darle
un palizón histórico a los socialistas.
La cúpula podemita, sonrió con
suficiencia cuando desde Ferraz les recordaban que en política dos más dos no
dan siempre cuatro, los demoscópicos de cámara de Iglesias, tranquilizaron al
líder, iban a arrollar al PSOE, darle un susto de consideración al PP y tras el
26J, no habría más que recoger lo que quedara de las huestes derrotadas de
Ferraz y dejarlas pactar con ellos para hacerse con la Moncloa.
Había posibilidades, insistían
los sociólogos y politólogos que estaban más cerca del líder, sin que Bescansa,
una reconocida experta en estas lides dijera nada en contra, al menos que se
sepa.
Todos sabemos, no lo que pasó,
porque en Podemos todavía no han sido capaces de hacer un análisis medianamente
presentable sobre la brutal derrota que cosecharon la noche del 26J. En IU hubo
gente que no aceptó el pacto con los leninistas de Podemos y parece ser que en
muchas organizaciones locales de IU se advirtió de la conveniencia de no votar
a las listas de UP y en el Senado, que tiene listas abiertas, se pidió a sus
militantes que votaran únicamente a los candidatos presentados por los de
Garzón.
Pero fuera por lo que fuera que
eso ya no importa, el 26J UP perdió 1,2 millones de votos, una cifra muy
parecida a los votos que habían conseguido los comunistas en las anteriores
elecciones y a día de hoy todavía anda Alberto Garzón advirtiendo que va a
abrir una investigación que aclare que sucedió con aquellos votos
misteriosamente desaparecidos.
Lo de IU fue grave, pero lo fue
mucho más, que tras el papelón protagonizado por Pedro Sánchez durante el
espacio de tiempo que medió entre las dos elecciones, Pablo Iglesias y sus
mariachis no fueran capaces de captar el voto descontento del PSOE, una
cuestión muy grave si consideramos que hasta el PP consiguió votos provenientes
de las filas socialistas.
Así que tras quedar como Cagancho
en Almagro, se reunieron en petit comité y nos dieron la explicación que les
pareció mejor darnos, que nada tenía que ver con la realidad, pero ya sabemos
que estos “triunfadores” tienen muy mal perder, así que tampoco extrañó la
ausencia de un análisis medianamente presentable y para qué vamos a hablar de
autocrítica y cosas de esas.
Por mucho que uno intente poner
al mal tiempo buena cara, dónde no hay harina todo es mohína y el pacto con
Garzón y la administración de la campaña electoral tuvieron numerosos
detractores desde el principio, cuando finalmente los números fueron los que
fueron, las quejas y críticas se agravaron, hasta tal punto que Echenique se
erigió en garante de la voluntad del líder y advirtió que si había que cortar
cabezas, por él no iba a quedar.
Puestas así las cosas, las quejas
y las acciones de indisciplina pasaron al terreno de lo subterráneo, que a todo
el mundo le gusta estar en las listas. Los enfrentamientos de los errejonistas,
con los nuevos amiguetes del jefe, nada más y nada menos que los de IAA, con
Teresa Rodríguez y Echenique a la cabeza, han ido abriendo la fractura
existente.
Por otra parte los movimientos
para la investidura, han dejado de lado totalmente a UP que nada pinta en las
distintas maniobras que se efectúan. La opinión pública permanece atenta a los
movimientos del PP, PSOE y C,s, que por ahora y así debiera seguir siendo, son
los únicos protagonistas.
Por intentar volver al foco
mediático y político desde la cúpula de Podemos se intentó una maniobra, que
cosechó un sonoro fracaso. La idea no es que fuera descabellada, Iglesias
decidió presentar a Xavier Domènech, líder de En Comú Podem, como candidato a
la Presidencia al Congreso, en un claro guiño a los nacionalistas y al PSOE,
con el que entendía podría negociar una postura común de izquierdas, frente al
candidato presentado por PP y C´s.
La maniobra terminó en el enésimo
fracaso cosechado por Iglesias, que de rey Midas de la política, que
transmutaba en oro todo lo que tocaba, ha pasado a convertir en cenizas
cualquier propuesta política que toca. Eso seguirá siendo así, a no ser que al
final Sánchez se empecine en su no a Rajoy y protagonice otro intento por
llegar a la Moncloa, maniobra que ya ha comenzado con la campaña socialista
denunciando el “pacto” del PP con los nacionalistas, que persigue, quitar
hierro al acuerdo que prepara Sánchez con Podemos y toda la zurda radical de
este país.
Así que por ahora a Iglesias le
van muy mal las cosas y algo tendrá que hacer para frenar el desgaste y el
peligro de escisión. Les parecerá imposible pero igual Pedro Sánchez es tan
torpe que ofrece en bandeja la solución al enemigo más peligroso del PSOE.
Publicado en mi blog “Al sol de Fuerteventura”,
www.alsoldefuerteventura.com