La reunión entre Enrique Ochoa y Beltrones: ¿es un buen augurio?

La reunión, el día de ayer, entre el flamante Presidente del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Enrique Ochoa, y, Manilo Fabio Beltrones, personaje oscuro del  viejo régimen; formado en los sótanos del viejo partido; acusado, muchas veces, por sus nexos con el narcotráfico, entre otras muchas acusaciones, no parece  un buen augurio.Beltrones representa todo aquello que Enrique Ochoa, en su discurso como nuevo Presidente del PRI dijo buscar, como Presidente del Partido, cambiar: la corrupción y la impunidad.

 

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Viejo lobo de mar, algunos dirían viejo dinosaurio de la impunidad y la corrupción, Beltrones, conocedor de los significados en política, se reunió, hábilmente, con Ochoa, filtrando una foto en los medios de comunicación, el mismo día en que el Presidente anunció la creación del Sistema Nacional Anticorrupción;  la renuncia de Virgilio Andrade a la Secretaria de la Función Pública; y la disculpa pública del Presidente por el caso de la Casa Blanca.

La foto de Beltrones y Ochoa, en un día tan trascendente para la democracia en México, no es un buen augurio, entre otras razones porque, si el cambio, que ha anunciado Enrique Ochoa, es cierto, personajes, como Beltrones, no tienen ninguna posibilidad de coexistencia política en el PRI, Beltrones ocuparía el lugar número uno en una lista larga de impresentables personajes que, siguiendo a Ochoa, tendrían que estar enfrentando un proceso judicial, quedando fuera del partido y de la política mexicana. 

Cada uno de ellos, son, en su esencia, por su historia, por su pasado, por el oprobio que representan, todo aquello que, en nuestro país, es urgente cambiar.

Por todo ello, la reunión Ochoa-Beltrones, no es un buen augurio para el cambio, la democracia y la lucha contra la impunidad.

UNETE



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