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Entrevista al escritor Francisco José Jurado


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27/06/2016


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Francisco José Jurado, natural de Córdoba (1967). Licenciado en Derecho.


Hasta que su primera novela vio la luz en 2009 con el inspector Benegas como protagonista, recorrió un largo camino de certámenes y concursos literarios en los que obtuvo cientos de premios, con relatos, cuentos y novela corta.

Fue un efectivo calentamiento para centrarse en la literatura a nivel profesional, con su trabajo en el género negro, por el que ha participado en numerosas ocasiones en congresos y eventos nacionales dedicados a esta materia.

Las respuestas de Francisco José Jurado están cargadas de sinceridad y con ella, de crítica, cuando considera que es necesaria si hablamos del complejo mundo del mercado literario.

Entrevista concedida a ELD y realizada por Begoña Curiel.

–“Benegas” y “Sin epitafio” ha sido su arranque como escritor de novela, pero Francisco José Jurado tiene una carrera de fondo con la que se ha curtido. Cuéntenos.

Pues sí, es cierto. Yo comencé a escribir ya talludito, a los 30 años. No fui, como puedes comprobar, un escritor precoz, ¡en absoluto! Empecé a escribir relatos y a participar en los cientos y cientos de concursos que en los años 90 y 2000 se celebraban en España. Se me daba bastante bien, porque solía ganar bastantes premios de cuentos y novela corta. De diverso pelaje y condición, claro, pues no todos eran de 3000 o de 4000 euros; que también los había modestos y humildes. Y los había de nivel internacional y otros provinciales. Ya te digo, ¡disparaba a todo!

El caso es que, durante varios años, participé asiduamente en muchos Premios y concursos. Y llegué a ganar una media de un par de ellos al mes. Es decir, ese era mi sustento, mi manera de ganarme la vida durante esa época de mi vida. Esto es, para decirlo en sin rodeos, que “vivía del cuento” (literalmente).

Y debo decirte que estoy muy orgulloso de esos inicios. Porque te curten como profesional y te dan muchas tablas. Por ejemplo, yo he ido a pueblecitos que ni siquiera sabía que existían, pueblos o localidades que aún hoy me cuesta situar en el mapa (caso de que estén en algún destartalado mapa, dicho sea de paso).

Pero por muy pequeño que fuese el pueblo y muy modesta que fuese la dotación económica, yo me desplazaba a recogerlo, aunque fuese molesto y pesado realizar ese viaje. ¿Sabes por qué? Pues porque para esas personas, la celebración de su Concurso era el evento Cultural del año en ese pueblo. Y eso hay que respetarlo y darle importancia. Por eso iba., Porque para ellos era un día importante.

Y, fíjate, creo que esa forma de ver las cosas me ha servido luego, cuando ya he publicado mis novelas a nivel profesional. Lo digo porque desde muchos de esos lugares me han llamado y me han pedido que presentara allí mi novela. Y eso es un orgullo; un verdadero orgullo para mí  – pues te sientes querido, recordado, valorado- y, supongo, también para ellos, para los organizadores de esos pequeños o grandes certámenes que ven que, en efecto, esa semilla que sembraron un día, pues ha dado fruto. Al menos, un cierto fruto.

–Las dos novelas pertenecen al género negro. ¿Por qué se ha centrado en este terreno?

Porque es el que te permite contar las cosas más turbias y desagradables que ocurren en un determinado lugar. Yo siempre lo digo en mis conferencias o actos literarios: “escribo novela negra porque, si yo contara todo lo que cuento en mis novelas en otro soporte o formato, dígase un periódico, una radio, o una TV, estooo…, ¡ya estaría preso!”.

Ocurre que, afortunadamente, la Literatura te permite denunciar las cosas si previamente las filtras bajo el prisma del talento y la imaginación; si conviertes la realidad en retazos de imaginación, de una historia novelesca.

Por eso me decanté por este género. Y conste que lo hice varios años antes de que se pudiera de moda.

Ahora bien, yo no me defino como un escritor de novela negra, sino como un escritor. A secas. Lo que ocurre es que “circunstancialmente” mis dos primeras novelas pertenecen al género negro. Pero la tercera y la cuarta, por ejemplo, no serán negro-criminales.

¿La vida y la sociedad tienen mucho de género negro?

Je, je, je. Todo, querida, todo. Lo tienen todo. ¿Acaso lo dudas?

–En “Sin epitafio” no elude las críticas. En concreto, en parcelas que no son tan bellas –digamos– como las que indiscutiblemente posee Córdoba, donde está ambientada. Todas las ciudades tienen sus fallos. ¿Le gusta que la literatura pueda tener su función crítica?

Para mí eso es fundamental, ya lo he comentado en una anterior pregunta. Y, además, si de género negro hablamos, es que la crítica social es uno de los pilares básicos del género, junto a la investigación del delito concreto de que se trate. De lo contrario, estamos hablando de otra cosa; de novela de intriga, o de enigma (estilo tía Agatha), pero no de lo que conocemos como novela negra, o “negra-criminal”.

–También utiliza el recurso del humor. ¿Porque lo necesita el ambiente en sus historias o simplemente le apetece?

Porque lo necesita la narración, qué duda cabe. Soy de los que creen que la novela negra es prácticamente la única novela social que va quedando en este siglo XXI. Por ello, debes reflejar lo más fielmente posible la vida, la realidad. Y en ambas encontramos el humor, por muy negro que sea. Por eso mis personajes tienen sentido del humor. Y si tienen que contar un chiste, pues lo cuentan.

Como hacemos nosotros en nuestra vida cotidiana, por otra parte.

He leído que no es un autor de brújula, sino de mapa. Le gusta sentarse a escribir con un esquema. ¿A veces se le van o se le «revuelven» los personajes y/o las tramas porque quieren hablar por sí mismos? ¿Qué hace entonces?

Es cierto eso que apuntas, soy un autor completamente “mapa”; esto es, que antes de sentarme a escribir debo saber – más o menos – adónde quiero ir,  qué situaciones tengo que describir, qué deben hacer y/o decir los personajes (atención a los diálogos, que son fundamentales para mí y para el género negro) y, en líneas generales, lo que va a ocurrir en cada capítulo.

Dicho lo cual, es cierto que, a veces, un personaje que creías secundario va tomando más protagonismo. O alguna trama que parecía en un principio más débil, de repente, cobra más fuerza; pero eso es algo que el autor debe asumir y estar preparado para darle el sitio y el espacio que merece dentro de la construcción de la novela.

Es más, si debo ser sincero, creo que eso le da vida y fluidez a una obra literaria. No es bueno que todo esté encorsetado desde que uno empieza el primer boceto de lo que, luego, con mucho tiempo y esfuerzo, puede terminar siendo una novela.

¿Qué ambiente o rutinas necesita Francisco José Jurado para ponerse a escribir?

Quizás sea un tipo un tanto maniático para mis cosas, lo reconozco, así que necesito que mi lugar de trabajo – que es un pequeño despacho que tengo en casa – esté en completo orden, sin papeles o documentos a la vista, y que haya absoluto silencio. De lo contrario, no me concentro. No me gusta escribir mientras escucho música o hago otras cosas. No, en absoluto.

Hoy en día las plataformas de autopublicación ofrecen facilidades para los noveles. ¿Tiene más de bueno que de negativo este camino?

La autopublicación NO es el camino, créeme. Lo digo de corazón. Es un camino de segundones. Yo recomiendo a quien quiera escucharme que no se auto-publique, pues se estigmatiza el mismo. Es como decirle a todo el mundillo literario: “eh, mirad, nadie me edita ni me publica. Nadie cree que lo que yo escribo es lo suficientemente bueno; pero a mí me da igual: yo lo cuelgo en Amazon y finjo ser escritor”.

¡Pues ,no, hijo. No eres escritor por eso!

Quizás, buscando algo positivo, es posible que algunas obras de cierta calidad puedan visualizarse mejor que hace unos años, cuando estas plataformas no existían. Pero, insisto, es lo único bueno: que, a veces, muy pocas veces, entre tantísima basura como se auto-publican – hay textos con faltas de ortografía, errores sintácticos, argumentos delirantes y mal trabados… – pues podemos encontrar algunos textos que merecen la pena. Es entonces cuando alguna editorial decide apostar por ese texto y llevarlo al papel. Pero, ¡ojo!, tras un intenso trabajo de edición; o sea, de revisión de ese texto, de minuciosa corrección, de una labor de edición como Dios manda.

De hecho, y para no extenderme más en este asunto, creo firmemente que dentro del proceso de publicación y venta al público de una novela es fundamental la intervención del editor, de un filtro profesional y conocedor que diga: “esto es bueno, y aquello otro es muy malo y no se puede publicar”.

Y eso es lo que no existe en la auto-edición; que cada hijo de vecino con veleidades de ser Chejov o Faulkner cuelga en Internet lo que le parece y cree por conveniente.

Y, claro, así lee uno lo que lee en esos mundos del ciberespacio: anti-Literatura.

Las hiperventas de algunos autores no siempre van unidas a la calidad de sus escritos. ¿En qué proporción cree que este hecho se produce en el mercado literario español?

No tengo datos fidedignos sobre ese particular, pues no manejo el “Índice Nielsen” sobre ventas reales de ejemplares de cada escritor y de cada editorial. De hecho, si pudiéramos conocer las ventas reales de cada autor nos sorprenderíamos, pues no es oro todo lo que reluce ni lo que muchos van cacareando por ahí. Ni de lejos, créeme.

Pero, para contestar tu pregunta, te diré que supongo que la proporción entre “hiper-ventas y basura” es elevada. Basta con ver las listas de libros más vendidos, ¿no? Para empezar, dudo que muchos de esos libros estén escritos por un escritor de verdad. La mayoría están firmados por famosetes, presentadores de TV, exnovias de toreros o futbolistas (todos ellos redactados por “negros” bien pagados, claro)…; en fin, para vomitar.

Pero eso es lo que vende, y las editoriales también quieren obtener beneficios, no vamos nosotros ahora a discutir eso.

Y ese es el país que tenemos; ¿qué quieres que te diga? Para qué insistir más en la analfabetización estructural de España, la aculturación galopante que han llevado a cabo los gobiernos en los últimos lustros, la extensión lacerante de la ignorancia entre las capas sociales más pobres y necesitadas… Lo dicho; para vomitar.

¿Qué quiere o qué aspira a ofrecer al lector Francisco José Jurado con su escritura?

Pues, mira: que la persona que me lee mejore un poco su visión de la vida, que pueda explicarse esta realidad que le rodea y que a veces puede parecer inverosímil.

Y si, además, se divierte y aprende algo mientras me lee, pues me doy por más que satisfecho.

Ya sabes que la Literatura no sirve para cambiar el Mundo (así, en general), pero sí que puede cambiar nuestro mundo, nuestro pequeño y particular mundo. Al menos, nuestra forma de ver el mundo.

Pues eso es lo que yo aspiro a ofrecerle a mis lectores.

¿Cuánto y qué tipo de obras lee?

Básicamente leo novela negra, como es lógico. Ten en cuenta que no sólo es el género al que me dedico actualmente, sino que, además, soy el coordinador de los Clubes de lectura de novela negra de Córdoba. O sea, que no me queda más remedio.

Ahora bien, procuro “desintoxicarme” leyendo todo tipo de narrativa (no soy lector de poesía). Me gusta mucho la novela histórica, por ejemplo. Y no soporto a esos modernos gafapastas que van de super-guays y mega-inteligentes, pero que, en realidad, no saben contar una historia. Bueno, si ni siquiera saben escribir un párrafo medio decente, ¡¿cómo diablos te van a contar una historia con planteamiento, nudo y desenlace?!

¿Cómo le afectan las críticas literarias? ¿Le da más valor a una crítica profesional que a las reseñas o comentarios de lectores?

Me afectan de una forma u otra siempre dependiendo de quién haga esa crítica o reseña. Si me las hacen personas poco preparadas, estilo: “no me gusta este párrafo porque…, eehh…, porque no me gusta, ¡ea!”, pues entonces no les hago ni puñetero caso; es obvio.

Eso también sirve para las reseñas positivas, ¡eh!; que lee uno cada reseña en blogs que parecen firmadas por niños de 4 años. ¡Qué horror!

Ahora bien, si se trata de una crítica fundada y razonada sobre aspectos literarios, esto es, constructiva, pues analizo lo que ese lector o crítico me está remarcando.

De hecho, me ha ocurrido y así he obrado. Si una persona que tiene otro punto de vista distinto al nuestro tiene razón, pues hay que dársela.

Las webs y páginas literarias abundan en la red. Sus contenidos son muy variados, lo mismo que sus calidades. ¿Cuál es su análisis de este panorama, ahora que las redes sociales son auténticos canales de información, y dentro de ella, también la de tipo literario?

Creo que se ha sobredimensionado este fenómeno. Hay demasiadas. ¡Ahora cualquiera quiere ser crítico, blogger o reseñista profesional! Y no todo el mundo tiene la preparación o el nivel suficiente. Verás, en esto no vale con decir: “este libro está muy bien porque a mí me ha encantado”. ¡No, hombre, no! Hay que razonarlo desde el punto de vista técnico, artístico, narrativo…; y la mayoría de las personas que – con muy buena voluntad y gran afición a la lectura – se han montado su propia web o su pequeño blog, pues quizás no tengan el criterio suficiente para ejercer esa labor.

Al final, ocurrirá como con todo en la vida y en la Naturaleza: sólo quedarán las mejor adaptadas, las que estén mejor gestionadas. Las demás serán meros hobbies de aficionados que expresan una opinión sobre lo que han leído o dejado de leer (muy legítima, por otra parte).

¿Cuál es su utopía o su sueño? ¿Qué le gustaría escribir algún día?

Me gustaría escribir una novela que explicase los miedos y miserias, los errores y aciertos, los anhelos y esperanzas de una generación. Por ejemplo, la mía.

Muchos escritores aseguran que el esfuerzo, la constancia, es la clave del éxito. ¿Cree que actualmente no hay demasiada paciencia entre los que se estrenan o es que las secuelas de la crisis en el mercado de las editoriales, genera demasiada desesperación para los que esperan?

En realidad, no lo sé. Supongo que cuando una persona, tras mucho sopesarlo y trabajar con el original, se atreve a enviar su manuscrito a una editorial es porque cree que lo tiene lo suficientemente trabajado como para que alguien se lo edite, ¿no? Al menos, quiero creer que eso es así.

Y respecto a la crisis editorial, pueeesss…, ¿qué quieres que te diga que no se haya dicho ya? Es brutal. Así de simple. La crisis económica se ha cebado con el sector del libro. Las ventas han disminuido más del 50% respecto al año 2009 – que es cuando estalló la burbuja -; han quebrado bastantes editoriales, se han cerrado librerías en toda España a mansalva…, todo como consecuencia del ínfimo nivel de lectura que tenemos en esta sociedad cada vez más analfabeta e ignorante. Así que, con ese panorama, es normal que las editoriales cada vez publiquen menos títulos. Lo cual conlleva, a su vez, un efecto perverso para quienes están empezando: y es que esas editoriales no se atreven con nuevos autores, sino con aquellos escritores que ya saben que van a vender un número determinado de ejemplares. Así, al menos, no pierden dinero y salvan su presupuesto anual.

¿Qué escritor admira que no cultive el género negro?

Stefan Zweig, por ejemplo. Y también puedes incluir a Joseph Roth o a Robert Walser. En realidad me encanta la literatura centro-europea del periodo de entreguerras.

¿Qué lectura le recomendaría a un joven que no sabe por dónde empezar, sin que le dé pistas sobre sus gustos?

Depende de la edad. Si hablamos de un niño pequeño, pues le recomendaría “El Principito”, uno de los libros más bellos de la Literatura universal.

Si es un adolescente, le recomendaría, por ejemplo, “El señor de las Moscas”, de William Golding.

Si es un joven, pueeesss…, “El amor en tiempos del Cólera”, de García Márquez.

Y, si me permites, ya que soy autor de género negro, recomendaría a todo el mundo la trilogía fundacional del hard-boiled norteamericano que, como todo el mundo sabe, son: Dashiell Hammett, Raymond Chandler y Jim Thomson.

¿Y cuál sería su mensaje al chaval que sueña con escribir? ¿Le contaría la verdad?

Yo siempre intento contar la verdad, aunque quizás a veces no me convenga (y así me va en algunos aspectos de la vida).

Así que, puestos a dar consejos, y reconociendo que dicho negociado no es mi especialidad…

Punto Primero: No te autoedites, chaval. Eso es lo último.

Punto segundo: Te diría que ahora, tal como hemos analizado en una anterior pregunta, dado el convulso momento que vive el sector del Libro, quizás sea mejor tener un poquito de paciencia. Es decir, repasar los textos que ya tenga escritor, pulirlos, revisarlos…

Lo digo porque siempre es mejor publicar en buenas condiciones y no arriesgarse con cualquier cosa que le pueda ir saliendo a uno; que existen verdaderos embaucadores en este mundillo que sobreviven engañando a los incautos que sólo quieren ver su obra publicada a cualquier precio (y no es metáfora ni exageración eso de “a cualquier precio”, ¡eh!, you know what I mean).

Tiene ya a punto su tercera novela. Histórica en este caso. ¿Qué nos puede avanzar?

Es una novela histórica, en efecto, que transcurre durante un día concreto de la Batalla del Ebro. El 30 de octubre de 1938, para ser precisos. Ese día dio comienzo la séptima y definitiva contraofensiva de las tropas Nacionales contra el Ejército Republicano. Ese día pudo concluir la Guerra Civil de dos maneras absolutamente inverosímiles, pero unos sucesos que ocurrieron a miles de kilómetros de nuestro país trastocaron el final lógico de lo que debería haber ocurrido, pero finalmente no ocurrió. Lo cierto es que son unos hechos que casi nadie conoce, pero que a mí siempre me han interesado y los he llevado a la que, espero, sea mi tercera novela. ¡Seis años he tardado en escribirla!, así que ya va siendo hora de que vea la luz.







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