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Chile envejece


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23/06/2016


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Un jubileo que no llega para la amplia población pasiva de tercera edad, un país que tendrá dentro de 10 años más de 2 millones de personas empobrecidas que superarán los 80 años de edad, lo que obliga a una revisión de fondo del injusto sistema de capitalización individual que se estableció a partir de 1982 en Chile.


Habiendo llegado el país a la evidencia de pensiones por debajo del sueldo mínimo,  se ha  generado la dramática urgencia nacional de retorno a un sistema de reparto, solidario y tripartito de previsión social.

Indigna escuchar el cínico análisis de José Piñera Echeñique, arquitecto del modelo previsional y de otras leyes que dan soporte al sistema neoliberal impuesto en dictadura, cuando expresa que “las jubilaciones bajas son resultado de las decisiones y comportamiento de las personas”. Porque el diseño que tuvo el sistema de AFP y del cual él fue el principal autor, se basó primordialmente en concentrar, para beneficio de los grupos que profitaron del saqueo al patrimonio público, el ahorro interno que significan los fondos previsionales, eliminando de paso el aporte patronal. El argumento fue la capitalización individual y cuidar que los fondos no fueran mal usados por el Estado. Una mentira más, toda vez que las antiguas Cajas de Previsión entregaban beneficios a sus imponentes, que podían acceder a viviendas de calidad, préstamos o bonos por natalidad, educación, fallecimiento.

En el sistema de previsión con capitalización individual, los afiliados nunca han tenido voz ni voto frente al destino de sus ahorros. Toda esa energía financiera en un circuito cerrado provocó la concentración máxima de la riqueza. Y fue paradojalmente en los gobiernos de la Concertación cuando el modelo empeoró para los afiliados, ya que al inicio del régimen éstos no perdían en caso de existir una mala administración de los fondos, pero a partir de reformas aplicadas, las AFP comenzaron a cobrar sus comisiones independiente del resultado del manejo de los fondos, impactando las pérdidas directamente en los afiliados. Todo esto ha condenado a los trabajadores a pensiones paupérrimas que se han evidenciado cuando han comenzado las jubilaciones masivas. Es la dura realidad de pensiones de hambre.

El inteligente José Piñera ideó un sistema perverso que en forma despiadada condenó al país a una realidad de marginalidad de los ancianos. A ello se suma el despojo de un 10% que hizo Hernán Büchi de las pensiones de los jubilados en la crisis de los ochenta. En Chile el dueño del ahorro no puede disponer de sus fondos bajo ninguna circunstancia y cuando llega su edad de retiro, no se le permite retirarlos de una sola vez, quedando obligado a un retiro programado que entrega sumas viles. El gobierno, en una ambigüedad absoluta, ha hablado de crear una AFP estatal, lo cual antes que mejorar el sistema, busca legitimarlo y perpetuarlo en sus malas prácticas. 

En general, la gran mayoría de la población quiere que  se vuelva a un sistema solidario y de reparto, pero, desde el poder y con élites políticas cooptadas con los aportes empresariales, lo que se ve venir es un aumento de la edad para jubilar, igualar en exigencia a hombres y mujeres, calcular las pensiones con una fórmula de esperanza de vida mucho más larga, todo lo cual atenta contra los adultos mayores que ven un incierto panorama en un sistema individualista y depredador. 

Las políticas públicas actuales hacia el Adulto Mayor son reflejo de una actitud populista y desconsiderada hacia los mayores. Porque por una parte buscan entretenerlos, como si no fuesen personas con enorme capacidad de aporte, y por otra se les castiga con la mala atención de salud, con los precio de medicamentos, con una marginación en materia política, desmereciendo a las viejas generaciones y su cultura republicana del siglo pasado. Es necesario aunar el sentir generacional de los adultos mayores, los abuelos, los viejos que construyeron este país y que observan desolados como aparecen aplanadoras burdas que repletas de ignorancia e impericia buscan demolerlo todo en aras de una supuesta modernidad. Sobre lo cual los viejos tienen mucho que entregar a los más jóvenes.







Periodismo Independiente, 23 de junio de 2016. @hnarbona en Twitter. 





Etiquetas:   Política   ·   Tercera Edad   ·   Movimientos Sociales   ·   Sociedad   ·   Fondos de Pensiones

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