Proteccionismo vs Integración económica

Tambores de guerra suenan dentro y fuera de las fronteras de varios de los países más desarrollados del mundo. Esto no es una buena señal para la convivencia, ni para la economía y el comercio internacionales.

 

. Esto no es una buena señal para la convivencia, ni para la economía y el comercio internacionales.
Dentro de la intolerancia racial, religiosa o étnica que se ha visto en los últimos meses, en diversas latitudes, se han arraigado discursos que radicalizan posiciones y reflejan el malestar social y económico de cientos de personas que son parte de enormes volúmenes de población que ha visto mermado su ingreso y su calidad de vida. Los nacionalismos brotan.

El ejemplo más claro y concreto que tenemos en estos momentos es la Gran Bretaña y su potencial salida de la zona Euro.

Si bien aún no se ha dado la salida de Gran Bretaña de la Eurozona, el nerviosismo y tensión de los mercados y el consecuente impacto en el tipo de cambio no es el único efecto negativo a mediano y largo plazo para México; lo más grave para nuestro país sería el impulso que dará Estados Unidos (EUA) al proteccionismo.

En un entorno de volatilidad cambiaria (en corto plazo), es claro que los inversionistas globales buscarán refugio y especularán con nuestra moneda: venderán pesos para comprar dólares y presionarán el tipo de cambio. El Banco de México subirá tasas y la Comisión de Cambios intervendrá para frenar la depreciación del peso. Sin embargo, esto es temporal. Lo más grave de una enfermedad no son los síntomas.

El problema global que se avecina es que el “ultranacionalismo económico” está de regreso y podría dañar nuestra relación con EUA, principalmente. El Brexit es la manifestación de un fenómeno que trasciende Gran Bretaña.

Los partidarios de la salida de Gran Bretaña de la zona europea argumentan posiciones muy parecidos a los juicios de Donald Trump en EUA y Marine Le Pen en Francia. Por citar solo dos ejemplos. Estaríamos mejor solos, dicen: la integración económica y el libre comercio ha destruido empleos y ha golpeado a regiones enteras.

En este contexto, un triunfo del Brexit daría fuerza a los adversarios del libre comercio en un momento político muy delicado. No es sólo Trump, también Hillary Clinton, la candidata demócrata, ha hecho serias declaraciones contra el comercio internacional y el libre flujo de personas y mercancías. Ambos aspirantes al gobierno de EUA plantean revisar los acuerdos comerciales. No sólo es el acuerdo Transpacífico, sino también el TLCAN.

El triunfo del Brexit sería el principio del fin de la Unión Europea como la conocemos. Provocaría una renegociación especial con Gran Bretaña, que podría durar hasta dos años. Adicionalmente, pondrá presión en los 27 países que se quedan. ¿Quién sería el siguiente? La opinión pública europea vive en incertidumbre, escepticismo y miedo crecientes. Los ojos están puestos en países ricos como Holanda, Alemania, Francia o Inglaterra donde la población resiente la transferencia de recursos para el rescate de países como Grecia y, al mismo tiempo, el embate de atentados terroristas.

El Brexit es muy peligroso para México porque significa turbulencias cambiarias de corto plazo y riesgos en el mediano y largo plazo para nuestro proyecto de vinculación económica con Estados Unidos. El problema es que nuestro mercado interno esta por los suelos ante una eventual coyuntura proteccionista.

No debemos desdeñar la retórica de las campañas políticas de Clinton y Trump, tambores de guerra suenan contra el comercio y la integración económica internacional.

@leon_alvarez

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