¡Qué disgusto Dios mío! No se lo comenten a Albert Rivera.

Espero que nadie tenga la mala idea de comentarle a Albert Rivera, virginal líder de los naranjitos, la triste noticia del procesamiento de los que fueran presidentes de la Junta de Andalucía y del PSOE, los señores Griñán y Cháves, cuya ejecutoria recuerda el título de una vieja y maravillosa película “Dos hombres y un destino”, acompañados en el banquillo de los acusados entre otros por  los ex consejeros José Antonio Viera, Antonio Fernández, Francisco Vallejo, Carmen Martínez Aguayo y ya puestos y para no privarse de nada, tres ex directores generales de Trabajo: Francisco Javier Guerrero Benítez, Juan Márquez Contreras y Daniel Alberto Rivera Gómez. Vamos media Junta de Andalucía, procesada por prevaricación administrativa y  malversación de caudales públicos.

 

. Vamos media Junta de Andalucía, procesada por prevaricación administrativa y  malversación de caudales públicos.
Y digo que no se lo comenten, o si lo hacen, háganlo con cariño, porque con lo orgulloso que estaba Rivera de la limpieza, honestidad y transparencia del PSOE, una noticia de este calibre puede dejarlo muy tocado. Un hombre que de siempre ha perseguido la corrupción y ha sacrificado muchísimas cosas para conseguir su erradicación, el hombre que dijo claramente que con Rajoy ná de ná porque tenía corruptos en sus filas, imaginen ustedes como se puede quedar el pobrecillo ante la brutal y sorprendente noticia.

Y para más INRI ha sucedido en la Junta de Andalucía que preside su amiga del alma Susana Díaz, a la que permitió hace bien poco, mantener en su puesto a un Consejero de la Junta, empapelado por prevaricación, hecho que explicó valiente, conciso y concreto dejando claro que una cosa es prevaricar y otra muy distinta corromperse, claro que habrá gente maliciosa que le diga que el cáncer y el ébola son dos enfermedades distintas, pero las dos matan. Y ahora sin siquiera sospechar que una cosa así pudiera suceder, se va a encontrar el angelical líder de Ciudadanos frente a una durísima realidad.

Claro que habrá quien malintencionadamente sostenga que Rivera conocía la corrupción socialista mejor que nadie y que se la callaba porque le convenía. No sé qué decir, supongo que pudiera parecer imposible, que un político teóricamente especializado en perseguir la corruptela allá dónde ésta se encontrara, no conociera un asunto que lleva paseando por distintos tribunales más de cinco años.

Ojo al dato que estamos hablando de un fraude que ha durado doce años y que ha llevado a territorios ignotos o al menos desconocidos 800 millones de euros. Así que habrá gente de poca fe, que pensarán que a lo peor Rivera sí conocía el asunto, aunque también pueda uno pensar que cuando uno está a sus cosas, como es el caso de Albert, hay cuestiones que si no te afectan directamente, pasan inadvertidas, que seguramente eso es lo que le haya sucedido al naranjito.

Yo que en esto de la corrupción soy músico y me acuesto a las ocho, llámenme suspicaz pero debo confesar que se me hace cuesta arriba admitir que alguien que tan buen ojo y mejor voz tiene para denunciar la corrupción habida en el PP, no se haya enterado ni de lejos de eso de los ERES; un asuntillo que tiene a 275 socialistas imputados y a la Hacienda Pública sin recuperar un céntimo de los más de 800 millones de euros defraudados

Porque por mucho que intente creer, resulta muy difícil de aceptar  que el naranjito mayor del reino, no supiera lo que había en un asunto tan feo y tan claro, en el que el Juez atribuye  a Griñán y a diecisiete altos cargos socialistas de la Junta, la comisión de  “un delito continuado” de malversación de caudales públicos, porque dice su señoría que desde el 2005, Griñán y los “17 de la fama” conocían informes de la Intervención General de la Junta de Andalucía que advertían que pintaban bastos, ya que el director general de Trabajo estaba “otorgando ayudas de manera arbitraria, sin procedimiento, e incumpliendo las garantías y fines propios de las ayudas y subvenciones a las que se destinaban aquellas partidas, y no hicieron nada para evitarlo”. Casi nada lo del ojo y lo traía en la mano.

Así que seré desconfiado, suspicaz, incrédulo y con mi mijita de mala leche, pero si he de decir verdad, me alegro de lo sucedido. En primer lugar porque espero que se haga justicia de una vez por todas y porque aguardo ansioso las explicaciones de Riverita o en su defecto, a partir de la fecha, un estruendoso silencio sobre la corrupción pepera.

Que ya le vale.

 

UNETE



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