Mecanismo de



Siempre me he preguntado el porqué de esa tolerancia de mujeres y homosexuales hacia la religión y su iglesia.Precisamente son los dos grupos que más han sido discriminados, y siguen siéndolo, a lo largo de la historia.

 


Decía John Verdon que nuestra percepción de los hechos está más deformada por el peso de nuestras emociones que por la débil influencia de los datos que poseemos. Efectivamente las emociones ejercen una gran influencia sobre la percepción, de manera que lo que para algunos es lógico, racional y coherente; no lo es para otros. Lo que Verdon dice acerca de que los datos que poseemos influyen débilmente sobre la percepción, lo podemos comprobar precisamente en la aceptación de la religión por parte de estos colectivos humanos que mencionábamos anteriormente, mujeres y homosexuales.

La supuesta “ceguera” que presentan éstos respecto a la religión (católica en nuestro caso), es por necesidad autoinfringida por ellos. Es de suponer que en cierta medida se trata de lo que yo llamo ‘mecanismo de filtrado y encaje’. Consistiría en pasar a la religión por un tamiz (cuyo grosor dependería de la tolerancia de cada uno) para que sólo pasarán aquellas doctrinas que encajasen a la perfección  en sus modelos de moral y valores. Modelos construidos a lo largo de la vida. Y es aquí donde las emociones juegan el papel más importante y se imponen a los datos objetivos.

En lo que respecta a las mujeres y a la comunidad LGBT, está meridianamente claro que son objeto de discriminación. Bastaría con echar una somera mirada a la Biblia para percatarse de tal cosa. Claro que no es necesario remontarse a esos escritos anacrónicos, pero vigentes en la actualidad, porque la propia doctrina de la iglesia católica establece una serie de líneas rojas que tienen que ver con los derechos que asisten a mujeres y homosexuales.

Recuerdo muy bien como se movilizaban, además de las plataformas religiosas de ciudadanos, los obispos españoles. Convocaban manifestaciones por las calles de Madrid contra el matrimonio de parejas del mismo sexo (2005), o en defensa de la familia (2008), o contra la reforma de la ley del aborto (2009). El Portavoz de la Conferencia Episcopal dijo entonces que la legalización del matrimonio gay era lo peor que le había pasado a su iglesia en España en dos mil años.

Pues aún así hay muchos gays (obviando los clérigos) que son muy creyentes y llevan una vida religiosa muy activa. Aquí cabría la pregunta automática del porqué de su tolerancia hacia la religión. En mi opinión puede ser producto de la ignorancia o del “mirar para otro lado” o como yo he llamado ‘mecanismo de filtrado y encaje’. En el caso de las mujeres estaríamos ante la misma idea.

En definitiva no es más que un mecanismo de supervivencia. Su ideario formado a lo largo de los años ha modelado su idea de la religión que quieren… todo lo demás se queda en el tamiz. Unas veces referirán que esa discriminación pertenece a otra época, otras veces dirán que no necesitan a la iglesia porque creen en Cristo y otras simplemente que creen que ahí algo. No es más que acomodar sus creencias a su modelo de supervivencia.



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Siempre me he preguntado el porqué de esa tolerancia de mujeres y homosexuales hacia la religión y su iglesia.Precisamente son los dos grupos que más han sido discriminados, y siguen siéndolo, a lo largo de la historia.

 


Decía John Verdon que nuestra percepción de los hechos está más deformada por el peso de nuestras emociones que por la débil influencia de los datos que poseemos. Efectivamente las emociones ejercen una gran influencia sobre la percepción, de manera que lo que para algunos es lógico, racional y coherente; no lo es para otros. Lo que Verdon dice acerca de que los datos que poseemos influyen débilmente sobre la percepción, lo podemos comprobar precisamente en la aceptación de la religión por parte de estos colectivos humanos que mencionábamos anteriormente, mujeres y homosexuales.

La supuesta “ceguera” que presentan éstos respecto a la religión (católica en nuestro caso), es por necesidad autoinfringida por ellos. Es de suponer que en cierta medida se trata de lo que yo llamo ‘mecanismo de filtrado y encaje’. Consistiría en pasar a la religión por un tamiz (cuyo grosor dependería de la tolerancia de cada uno) para que sólo pasarán aquellas doctrinas que encajasen a la perfección  en sus modelos de moral y valores. Modelos construidos a lo largo de la vida. Y es aquí donde las emociones juegan el papel más importante y se imponen a los datos objetivos.

En lo que respecta a las mujeres y a la comunidad LGBT, está meridianamente claro que son objeto de discriminación. Bastaría con echar una somera mirada a la Biblia para percatarse de tal cosa. Claro que no es necesario remontarse a esos escritos anacrónicos, pero vigentes en la actualidad, porque la propia doctrina de la iglesia católica establece una serie de líneas rojas que tienen que ver con los derechos que asisten a mujeres y homosexuales.

Recuerdo muy bien como se movilizaban, además de las plataformas religiosas de ciudadanos, los obispos españoles. Convocaban manifestaciones por las calles de Madrid contra el matrimonio de parejas del mismo sexo (2005), o en defensa de la familia (2008), o contra la reforma de la ley del aborto (2009). El Portavoz de la Conferencia Episcopal dijo entonces que la legalización del matrimonio gay era lo peor que le había pasado a su iglesia en España en dos mil años.

Pues aún así hay muchos gays (obviando los clérigos) que son muy creyentes y llevan una vida religiosa muy activa. Aquí cabría la pregunta automática del porqué de su tolerancia hacia la religión. En mi opinión puede ser producto de la ignorancia o del “mirar para otro lado” o como yo he llamado ‘mecanismo de filtrado y encaje’. En el caso de las mujeres estaríamos ante la misma idea.

En definitiva no es más que un mecanismo de supervivencia. Su ideario formado a lo largo de los años ha modelado su idea de la religión que quieren… todo lo demás se queda en el tamiz. Unas veces referirán que esa discriminación pertenece a otra época, otras veces dirán que no necesitan a la iglesia porque creen en Cristo y otras simplemente que creen que ahí algo. No es más que acomodar sus creencias a su modelo de supervivencia.




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