Juntos Podemos III: Encomiendas sencillas



La palabra trabajo en relación con los más pequeños de casa preocupa a casi todos los adultos. Sin embargo nadie duda que el trabajo educa, forma, desarrolla al hombre.

 

Debemos tener en cuenta que el trabajo como vía de educación ofrece positiva vinculación con el medio circundante y es que llevar a la práctica, desde sus propias posibilidades, aquello que ve hacer a los adultos que le rodean o aprende en un texto literario, la música o la televisión es una fuente de preparación para la vida.

Sin temor más con cuidado las encomiendas sencillas, podrán planificarse dentro del horario de vida que debemos tener organizado en casa. Ubicarlo no es complejo será un tiempo dentro de la planificación familiar.

Así como sabemos ubicar el tiempo para satisfacer sus necesidades básicas podemos hacerlo con sencillas encomiendas que con el tiempo contribuirán a que nuestros hijos se sientan útiles.

Todos en casa tenemos la responsabilidad de cooperar en tareas familiares que contribuyen a la armonía del hogar. El trabajo posee un alto valor social y formativo.

Con sencillas tareas útiles contribuimos también a desarrollar el lenguaje ampliando la comunicación, alcanzar estados emocionales positivos y de disposición para la ayuda y cooperación mutua, ampliamos el conocimiento del mundo que les rodea, además de fortalecer el cuerpo ejercitándolo con simples movimientos motores, entre otros aspectos que van a contribuir al desarrollo individual de los niño/as.

Algunas familias protegen del trabajo a los pequeños con la justificación de que “esto o lo otro” podría ser peligroso, sin embargo lo nocivo es no permitirles aportar al colectivo. Otros convierten esta acción en sobre protección incluso hasta en la etapa adolescente, ignorando la disposición que tienen sus hijos para las tareas.

Debemos tener en cuenta las habilidades que nuestros hijo/as han adquirido y aquellas que queremos desarrollar en ello/as, la capacidad de trabajo que posean, la motivación y disposición que logremos desarrollar y por supuesto su estado físico.

Por todo esto lo sano es comenzar a formar la disposición para el trabajo desde la etapa preescolar.

                          ¿Cuál puede ser el fin propuesto?

  • Formar a nuestros hijos en el amor hacia el trabajo dotándoles de herramientas útiles a lo largo de la vida desde la cooperación familiar.

                           ¿Cómo organizar las tareas?

  • Incorporar la actividad laboral en los primeros horarios del día o la tarde en aquellos días que no asisten a centros educativos o de cuidado.

  • Contar con la voluntad y disposición de los pequeños.

  • Informar a los adultos de casa las encomiendas  que realizaran los pequeños y la importancia para su desarrollo individual.

  • Explicar a los niño/as qué, por qué, para qué y el cómo de las acciones a cumplir.

  • Tener en cuenta no interrumpir el tiempo dedicado al juego o integrar las tareas de forma armónica a este.

  • Facilitar sencillos instrumentos para ejecutar las acciones o propiciar que utilicen objetos sustitutos que además contribuirán a enriquecer su imaginación.

  • Vestirles de forma cómoda en correspondencia con la actividad a realizar.

  • Propiciar cuando sea posible que comparta las tareas con amigos y otros familiares de su edad.

  • Garantizar que aquellas encomiendas asignadas a los pequeños sean de su responsabilidad

    evitando que aún cuando nos desagraden sus resultados los niños se den cuenta.

                              ¿Qué tareas podrán realizar?

  • Recoger sus juguetes, ropa y calzado.

  • Lavar sus juguetes.

  • Preparar su vestuario y útiles escolares.

  • Secar utensilios de cocina que no les ofrezcan peligro para sus vidas.

  • Recoger y doblar la ropa lavada de la familia.

  • Sencillas tareas de autoservicio en los procesos de alimentación: poner cubiertos, servilletas, pan, etc.

  • Atender y cuidar las plantas: regarlas, limpiarlas, sembrarlas.

  • Dar alimentos a los animales domésticos y acompañarles en su paseo.

  • Acompañarnos a botar deshechos.

                       ¿Cuáles son las condiciones necesarias?

  • Será importante dedicar una revisión anterior al espacio en que se realizaran las actividades despejarlo de los peligros que puedan ofrecer.

  • Disponer del tiempo para atender la realización de las mismas teniendo en cuenta que cada pequeño tendrá su ritmo para desarrollarlas.

  • Facilitar que lleguen hasta el final de la tarea propuesta aunque podremos ayudarles a culminar.

  • Mantener las orientaciones para desarrollar una misma tarea, esto facilita que los pequeños se orienten con confianza al ejecutarlas.

                                        Lecciones aprendidas:

  • El elogio como valoración del resultado es esencial en la etapa preescolar para la formación de la personalidad.

  • Activar los saberes adquiridos durante la realización de sencillas encomiendas contribuye a ejercitar habilidades y mostrar la satisfacción por lo se hace.

  • Expresar la evaluación de sus propios resultados contribuye a regular la actuación propia en interés de los demás.



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    La palabra trabajo en relación con los más pequeños de casa preocupa a casi todos los adultos. Sin embargo nadie duda que el trabajo educa, forma, desarrolla al hombre.

     

    Debemos tener en cuenta que el trabajo como vía de educación ofrece positiva vinculación con el medio circundante y es que llevar a la práctica, desde sus propias posibilidades, aquello que ve hacer a los adultos que le rodean o aprende en un texto literario, la música o la televisión es una fuente de preparación para la vida.

    Sin temor más con cuidado las encomiendas sencillas, podrán planificarse dentro del horario de vida que debemos tener organizado en casa. Ubicarlo no es complejo será un tiempo dentro de la planificación familiar.

    Así como sabemos ubicar el tiempo para satisfacer sus necesidades básicas podemos hacerlo con sencillas encomiendas que con el tiempo contribuirán a que nuestros hijos se sientan útiles.

    Todos en casa tenemos la responsabilidad de cooperar en tareas familiares que contribuyen a la armonía del hogar. El trabajo posee un alto valor social y formativo.

    Con sencillas tareas útiles contribuimos también a desarrollar el lenguaje ampliando la comunicación, alcanzar estados emocionales positivos y de disposición para la ayuda y cooperación mutua, ampliamos el conocimiento del mundo que les rodea, además de fortalecer el cuerpo ejercitándolo con simples movimientos motores, entre otros aspectos que van a contribuir al desarrollo individual de los niño/as.

    Algunas familias protegen del trabajo a los pequeños con la justificación de que “esto o lo otro” podría ser peligroso, sin embargo lo nocivo es no permitirles aportar al colectivo. Otros convierten esta acción en sobre protección incluso hasta en la etapa adolescente, ignorando la disposición que tienen sus hijos para las tareas.

    Debemos tener en cuenta las habilidades que nuestros hijo/as han adquirido y aquellas que queremos desarrollar en ello/as, la capacidad de trabajo que posean, la motivación y disposición que logremos desarrollar y por supuesto su estado físico.

    Por todo esto lo sano es comenzar a formar la disposición para el trabajo desde la etapa preescolar.

                              ¿Cuál puede ser el fin propuesto?

    • Formar a nuestros hijos en el amor hacia el trabajo dotándoles de herramientas útiles a lo largo de la vida desde la cooperación familiar.

                               ¿Cómo organizar las tareas?

    • Incorporar la actividad laboral en los primeros horarios del día o la tarde en aquellos días que no asisten a centros educativos o de cuidado.

    • Contar con la voluntad y disposición de los pequeños.

    • Informar a los adultos de casa las encomiendas  que realizaran los pequeños y la importancia para su desarrollo individual.

    • Explicar a los niño/as qué, por qué, para qué y el cómo de las acciones a cumplir.

    • Tener en cuenta no interrumpir el tiempo dedicado al juego o integrar las tareas de forma armónica a este.

    • Facilitar sencillos instrumentos para ejecutar las acciones o propiciar que utilicen objetos sustitutos que además contribuirán a enriquecer su imaginación.

    • Vestirles de forma cómoda en correspondencia con la actividad a realizar.

    • Propiciar cuando sea posible que comparta las tareas con amigos y otros familiares de su edad.

    • Garantizar que aquellas encomiendas asignadas a los pequeños sean de su responsabilidad

      evitando que aún cuando nos desagraden sus resultados los niños se den cuenta.

                                  ¿Qué tareas podrán realizar?

    • Recoger sus juguetes, ropa y calzado.

    • Lavar sus juguetes.

    • Preparar su vestuario y útiles escolares.

    • Secar utensilios de cocina que no les ofrezcan peligro para sus vidas.

    • Recoger y doblar la ropa lavada de la familia.

    • Sencillas tareas de autoservicio en los procesos de alimentación: poner cubiertos, servilletas, pan, etc.

    • Atender y cuidar las plantas: regarlas, limpiarlas, sembrarlas.

    • Dar alimentos a los animales domésticos y acompañarles en su paseo.

    • Acompañarnos a botar deshechos.

                           ¿Cuáles son las condiciones necesarias?

    • Será importante dedicar una revisión anterior al espacio en que se realizaran las actividades despejarlo de los peligros que puedan ofrecer.

    • Disponer del tiempo para atender la realización de las mismas teniendo en cuenta que cada pequeño tendrá su ritmo para desarrollarlas.

    • Facilitar que lleguen hasta el final de la tarea propuesta aunque podremos ayudarles a culminar.

    • Mantener las orientaciones para desarrollar una misma tarea, esto facilita que los pequeños se orienten con confianza al ejecutarlas.

                                            Lecciones aprendidas:

  • El elogio como valoración del resultado es esencial en la etapa preescolar para la formación de la personalidad.

  • Activar los saberes adquiridos durante la realización de sencillas encomiendas contribuye a ejercitar habilidades y mostrar la satisfacción por lo se hace.

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