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El segundo semestre ¿de qué año?


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12/05/2016


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Hay una gran diferencia entre, comunicar mal, decir la verdad, mentir y omitir, y en esa diferencia puede ir el resultado de una gestión.




El "segundo Semestre" dos trimestres, seis meses, 180 días, para que un nuevo gobierno muestre algún resultado, parece un tiempo demasiado corto. Sin embargo es el plazo que el mismo gobierno, empezando por Mauricio Macri fijó como meta. Esto dice el discurso, pero la realidad - gradualista en algunos aspectos y de shock en otros - devuelve que casi todas las medidas que se tomaron, excepto el pago de la sentencia a los Holdouts, son de mediano y largo plazo. 

¿Qué va a pasar a partir del segundo semestre, para que la realidad económica, productiva, financiera y macro cambie? ¿El mundo nos va a demandar cereales - que en el segundo semestre no cosechamos, quizá almacenados- carnes o leche - que por las inundaciones están en situación crítica-  agroindustria - que con el dólar retrasado y los altos costos internos es carísima- más barro mineral que se llevan la mineras, sin discriminar metales y bajo declaraciones juradas que nadie controla- pero a riesgo de perder más ríos y agua con contaminación- y sin retenciones, o sea, solo ganando ellas?

¿Qué va a cambiar tan radicalmente en el segundo semestre?¿Se van a alinear los planetas a nuestro favor?

Si no pasa algo de lo descrito anteriormente,  que difícilmente pase, porque los segundos semestres para países exportadores de primarios en el hemisferio sur, no son de altas exportaciones, no van a ingresar cantidades importantes de dólares.

Si no ingresan dólares  a modo comercial, solo quedan dos posibilidades más: una la Inversión Extranjera Directa (IED) y la otra colocar deuda con bonos (más deuda) o a través de créditos para infraestructura de BM, BID o alguna otra entidad. 

Es verdad que hay anuncios de IED de varias empresas multinacionales que operan en el país. Una inversión que comenzó en 2013 y se materializa ahora con mejores reglas de juego, es la de Chevrolet General Motors para su nuevo Cruze y una línea de producción innovadora. Solo tres lugares en el mundo van a producir este vehículo y en esa línea. La ventaja de esto, un horizonte exportador de fin de año en adelante, la desventaja: necesita de ran incorporación de partes, tecnología e insumos importados. Hay que festejar que se fabrique, se exporte y con eso entren dólares, es para pensar, cuántos dólares se van para poder producir y que no se emplea más personal significativamente, al contrario, se automatiza la línea de producción.

Este ejemplo lo podemos trasladar a casi todo lo que se ensambla en el país e incluso a otras terminales automotrices, aunque en algunas puntuales, como Volkswagen la situación es peor. Esta empresa alemana, tiene sus principales terminales en Brasil y este país el último año, produjo algo más de 3 millones de autos , de los cuales vendió 2,1 millón en el mercado local. Siendo socios Mercosur, no es difícil adivinar a dónde va a terminar es millón de autos no vendidos. Seguramente en el mercado argentino, impidiendo que esos modelos se ensamblen en nuestras terminales. 

A todo esto, seguimos sin contar el nivel cambiario, que hace a cualquier vehículo armado en el país, cerca de un 30 a 40 por ciento más caro en dólares (por ejemplo Suran argentina, frente a Cross Cruz brasileña)

La "Megadevaluación" de la que acusa   el kirchnerismo a Macri, no solo no fue mega, sino que a penas fue una corrección entre en dólar ahorro de Cristina y el contado con liqui que incluso el propio gobierno de Cristina operaba (entre $12,40 y $14,50) Aún hoy 5 meses después, Macri tiene un tipo de cambio, por abajo del dólar blue que llegó a tener Cristina ($16)

Hay un retraso cambiario real y aunque Brasil dio cierto aire revaluando su moneda- sino estaríamos en el peor de los mundos- el actual nivel cambiario en el orden de $15 con la inflación que hubo estos meses -la más alta desde 2002- sin hacer números puntuales de retraso, se percibe casi tan bajo o más, que el dólar oficial a $10 de Cristina en 2015. Pero la crisis en Brasil, recién se está definiendo y depende si sigue Dilma o no, si se devalúa como medida de ajuste o no, todo puede cambiar el escenario, de un momento a otro.

Poco margen para sostener el actual nivel cambiario tiene Macri, y por el lado de la tasa de interés, tampoco tiene demasiado tiempo para utilizarla como alternativa a no dolarizar carteras. La tasa alta de crédito y plazos fijos, sumado al dólar retrasado, está impidiendo todo tipo de inversiones y todos esperan ver qué variable cambia.

El gobierno sinceró en parte y en cuotas discursivas, por un lado la herencia y por otro el escenario. Sin embargo el sinceramiento no se refleja en variables reales. Por ejemplo la quita de subsidios a la energía, que en la sociedad impactó de un modo brutal (más allá de injusticias tarifarias de AMBA e interior que se debían corregir)  cuando se analizan los primeros números, no oficiales pero si confiables en cuanto a reducción del déficit fiscal, se llega a la penosa conclusión, que semejante esfuerzo de la gente pagando tarifas del 150 al 600 por ciento mayores (porcentuales insólitos en el mundo) no dio el resultado que propuso el gobierno. El subsidio a la energía, pasó según consultoras, de 294.000 millones de pesos en 2015 a algo más de 340.000 millones para 2016, casi un 20 por ciento más, siendo que se quitaron buena parte de los subsidios.

Tampoco el subsidio al petróleo, que despegó el precio interno del externo cuando lo implementó Cristina, dio algún resultado, salvo evitar despidos de petroleros. Lo cuestionable es que ese subsidio lo recibieron durante años, empresarios muy cercanos a ella (o ella en definitiva) y hoy Aranguren y Macri lo sostiene.  El subsidio (que paga la gente con sus impuestos) no evitó que la nafta subiera un 30 por ciento (que también paga la gente) pero ni siquiera estimula la inversión. Argentina es el único país del mundo, donde se asegura un barril de US$ 68 a US$ 77 bastante arriba de los US$ 40 a US$ 50 que se paga en el mundo y ni así las empresas petroleras vienen a invertir aquí. Pero tampoco en algunas provincias como Chubut invierten las empresas que están. La semana pasada por ejemplo, los petroleros de esa provincia, con el apoyo de los gobiernos locales, hicieron paro a las empresas. La protesta fue por no enviarlos a Campo a Explotar o Explorar que es donde ellos obtienen su ganancia por arriba del salario básico para el sector, con viáticos y horas extras.

Como se puede ver, ni pagando el doble que en el mundo el petróleo, el país logra inversiones.

¿Será que las cargas impositivas, la inflación en continua alza y los costos laborales e internos, impiden la inversión?

Para la inflación tampoco hay hoy  razones objetivas,  para que vaya a la baja (va a bajar drásticamente en el segundo semestre dice Macri) Ni siquiera hay razones para que frene la inercia que trae, pese a los anuncios. Porque esos anuncios, no fueron más que una repetición de programas del kirchnerismo como Precios Cuidados y Ahora 12, que solo sostuvieron el consumo ficticio, anularon la competencia y concentraron aún más. Los planes K fracasaron y los funcionarios M los continúan.

Precios Cuidados además de encargar a los lobos (corporaciones productoras de primeras marcas y supermercados) que cuiden las ovejas (obvio, los consumidores) saca de competencia real, a pymes productoras de productos de consumo masivo y a pequeños y medianos comercios. Este programa que inventó el Kirchnerismo, que acá vemos de lo más normal, en el mundo sería un escándalo. Solo revisando los primeros artículos de la Ley para la Competencia, que hablan de "sancionar acuerdos de precios entre competidores para anular a otros competidores... y ver que esos acuerdos acá se impulsan desde el propio estado, da un parámetro de la desidia. Quien debería controlar que los actores de un sector, no acuerden precios para sacar de competencia a otro sector, o sea el Estado, aquí es quien impone esos acuerdos. Insólito.

Las pymes comerciales y productivas podrían demandar al Estado, los supermercados y las corporaciones, por sostener un programa que los saca de competencia.

Macri pudo haber cambiado, pudo haber utilizado una red pyme, que según su cámara suma cerca de 1,8 millones de comercios a nivel país y beneficiando a este sector con subsidios, créditos a tasa baja y descuentos impositivos, proponer una competencia mínima a las corporaciones que las obligara a frenar la escalada de precios. Un 95 por ciento de la comercialización la tienen los supermercados, no más de 20 mil bocas en el país de los 4 o 5 grupos económicos, mientras que un 5 por ciento se reparten en ese 1,8 millones de pymes. Con este nivel de concentración, no habrá plan antiinflacionario (salvo una caída total del consumo) que pueda funcionar.

Para terminar este análisis de medidas económicas, que deja muchos temas sin exponer, como:  economías regionales -igual que en 2015 fuera de competencia por el retraso cambiario- trabajo registrado y no registrado -que la ley anti despido, no protege a ninguno de los dos y perjudica al no registrado- queda el tema financiero, cambiario y la tasa.

Este sin duda es el más complejo, acomodar de un lado desacomoda del otro, tocar una variable, descontrola a las demás. En este tema, es posible que tanto Prat Gay como Sturzenegger, uno con las variables y el otro con la economía real, estén haciendo las cosas bien, o lo mejor que se puede hacer, cada cual en lo suyo. El problema es que entre ambos no se ve un plan claro, conciso, seguro, de corto y de largo plazo. El largo plazo se atacó en lo macro, en la deuda y en la inserción en el mundo y tuvo relativo éxito. Pero para  que ese éxito se concrete en la economía real, el dólar  retrasado (con respecto a costos y precios internos) la tasa alta (que impide la inversión) y la falta de infraestructura, hace imposible aprovechar el nuevo contexto.

No hay un plan (comunicado) en lo económico, salvo frases voluntariosas y optimistas y si en la interna de la gestión lo tienen, llama la atención las contradicciones. 

Normalizaron pero no sinceraron la economía.

A la sociedad las dos últimas décadas le mintieron, le hicieron creer que se puede tener altos salarios en dólares, cuando  de los 40 millones de argentinos, algo más de 20 millones son fuerza laboral y  menos de 2 millones producen algo que sea exportable e ingresa dólares. Más de la mitad de todo lo que se consume, demanda algún porcentaje de dólares o a la vez es exportable y se cotiza en dólares. A la vez un 95 por ciento de la comercialización y producción de ese consumo, lo tienen corporaciones multinacionales, a las que solo les importa dolarizar su renta (y más)

Los dólares que se producen (pocos hoy) no dan para tanto.

No hubo reemplazo de importaciones, la economía domestica y no solo la exportadora, se extranjerizó  y el dólar no solo es moneda de ahorro y resguardo, sino que para los actores más importantes y que más mercado tienen, es moneda de cambio para su renta.

La utópica medida que desde economía anunciaron apenas asumieron, de "retrotraer precios a noviembre" no solo no sucedió, sino que los precios subieron un 40 por ciento más.

Qué el Central tenga más de 450 mil millones de deuda al 38 por ciento de interés, frente a un circulante de algo más de 550 mil millones y depósitos por 250 mil millones, con reservas que luego de haber sumado la colocación de deuda alcanzaron los 36 mil millones de dólares, pero hoy sumando las rendiciones de exportaciones, están apenas sosteniéndose en los 30 mil millones, están creando una tormenta perfecta. (una locura, para ser Macri quien gobierna)

Macri dijo que "el segundo semestre va a bajar la inflación drásticamente"

No aclaró, el segundo semestre que qué año.











Etiquetas:   Comercio   ·   Dólar   ·   Mauricio Macri   ·   Inflación   ·   Exportación

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