. Según la ONU “El racismo
socava la paz, la seguridad, la justicia y el progreso social”
Muchas
personas son víctimas de racismo en España. Algunos son inmigrantes con una
vida estable, que llevan años viviendo en España, tienen trabajo y sus hijos
han nacido en este país y, por lástima, todavía suelen ser estereotipados por
sus rasgos o conductas. Esto hace que se genere un sentimiento negativo hacia
los extranjeros.
“No ha
habido ningún estudio que haya encontrado diferencias de inteligencia entre
razas o subespecies”, según Salvador Macip, médico, investigador y escritor
español.
La
discriminación nunca es un hecho espontáneo; detrás del acto discriminatorio
funciona un conjunto de creencias y opiniones que se han formado.
Hace unos
años una amiga africana me comentó las situaciones de discriminación que vivía
en el colegio de sus niños cuando asistía a las reuniones de padres. Le comenté
que sería de gran ayuda pensar que el verdadero Amor no excluye a nadie por
diferencias raciales o étnicas, porque no puede ver ningún tipo de imperfección
al existir unidad en toda la creación del Amor. Ese Amor no hace acepción de
personas. Reconocer que cada uno está excluido de creencias de la
discriminación es lo que elimina la muralla mental que discrimina. Ella mantuvo
en su pensamiento estas verdades sanadoras y después de un tiempo pudo
comprobar cómo se restableció la armonía en esas reuniones y en relación a su
hijo.
En
referencia a los derechos otorgados por el Amor divino a todos, la metafísica
cristiana Mary Baker Eddy escribió: “La justicia y la verdad hacen libre al
hombre, la injusticia y el error lo esclavizan”.
El
derecho a la libertad es inherente a todas las personas.
Ver la
unidad en la diversidad es la verdadera espiritualidad, es lo que enriquece y
beneficia a todos, un don que se valora y se acoge para el bien común.
Descubrir la naturaleza espiritual concerniente a cada uno es lo que disuelve
los sentimientos tanto de superioridad como de inferioridad.
Crear un
entorno diverso requiere un esfuerzo consciente para desafiar las formas
tradicionales de pensamiento.
Bajo un
punto de vista espiritual, no hay ninguna diferencia entre un hombre de piel
más clara y otro de piel más oscura, entre un europeo y un latino.
No hay
origen racial cuando se comprende la verdadera esencia del ser y se reconoce el
Principio divino presente en todos. No existen diferencias para el Amor que lo
abarca todo y cuando se entiende eso, es posible amar incondicionalmente, sin
dejarse influenciar por cualquier tipo de racismo y discriminación.
Amar a la
raza humana con el fin de elevarla es el paso hacia el progreso moral y
espiritual de la humanidad. Es un trabajo de todos.
María Damiani escribe acerca de la salud y el bienestar
desde una perspectiva espiritual y es Comité de Publicación de la Ciencia
Cristiana en España. Email: spain@compub.org Twitter: @compubespana Blog: http://saludyalegria.org