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Siendo así, empecé a filtrar entre problemáticas
puntuales relacionadas a temáticas sobre Relaciones Internacionales, Multiculturalismo,
Partidos Políticos, Sistemas Electorales y demás; para ser sincera, ninguna me atraía
lo suficiente como para pasar dos semestres investigando.
Un día llego a mis manos la Cartilla sobre el
Proceso de Paz en Colombia y poco a poco descubrí que era lo único que
capturaba mi atención en ese momento. Despertó mi total interés y así fue como
me embarque en su estudio.
Mi proyecto de grado se tituló “Coordenadas
para el diseño de instituciones estatales que garanticen la participación
política de las FARC- EP”; se trataba de una aproximación para encontrar algunos
de los retos a enfrentar desde la institucionalidad estatal en la creación de
un modelo de participación política para las FARC-EP, teniendo en cuenta un contexto
de transición política a partir del diálogo y la negociación que se desarrolla
en la actualidad.
Durante la elaboración de este trabajo el cual
se alimentó de estudios comparativos con los casos puntuales de Guatemala y el Salvador,
llegue a varias conclusiones tales como: la necesidad de una revisión del Acuerdo sobre participación
política de manera juiciosa en términos de la legislación existente sobre la
conformación de partidos políticos; el ejercicio de pensarse la participación política en términos
de una reflexión crítica sobre el concepto en per se , la revisión de
experiencias internacionales que sirvan como esquemas o guías para la acción
política.
Por otra parte, considerar que el sistema de partidos se sumergirá
probablemente en una lógica de re adaptación protagonizada por los nuevos
actores que se ubicaran probablemente en el espectro de la izquierda en donde
la voluntad política resultara clave para no repetir la dolorosa historia.
No obstante, para no aburrirlos, hoy en el 2016 sigo creyendo que la conclusión
más relevante tiene que ver con el menester de diseñar instituciones capaces de
responder efectivamente a la transición política, sin un ajuste institucional no
tendremos garantías de no repetición o reproducción del conflicto. Aunque, este
tema lo tocare en otra ocasión.
Considero que en el punto en el que nos encontramos,
o más bien al que hemos sido llevados plácidamente por nuestro honorable
Presidente , no debe significar meramente el desarme y desmovilización de estos
bandidos ; sino la búsqueda insaciable por la selección correcta entre distintas fórmulas
a nivel institucional ; ya que solo
estas permitirán la identificación eficaz de los problemas a los que seguimos
siendo sometidos .