. El Atlético de
Madrid venció en semifinales de la Champions League al Bayern Múnich contra
todos los pronósticos. Atrás quedó el nombre, prestigio, trayectoria y las
estadísticas que respaldan y dan cuenta del desempeño histórico y durante el
último año de uno de los equipos más poderosos a nivel mundial (Bayer Múnich).
A pesar
del cúmulo de información y análisis previos donde el favorito era el Bayern en
todos los rubros (posesión de balón, dominio de la cancha, más tiros a
portería, más pases acertados, menos pelotas perdidas…), el día del partido, en
el campo de juego, en el despliegue de fuerza, jugador por jugador, estrategia
por estrategia, ganó el equipo en teoría más débil y con la nómina más baja (20
veces menor que la de su rival) con mayor trabajo, disciplina y concentración.
Así de fácil. ¡Por eso el futbol es uno de los deportes más democráticos del
mundo!
Hago
esta reflexión, estimado lector, lectora, porque en medio de las campañas
políticas comienzan a observarse muchos datos a favor o en contra de X o Y
candidato y es solo eso, una mera referencia estadística que debe tomarse en
cuenta para evaluar el avance de las campañas y el desempeño de un candidato en
un lapso de tiempo. Son instrumentos que miden cómo los ciudadanos van
procesando los mensajes, actitudes, declaraciones y argumentos de quien ofrece
gobernarnos en el futuro.
Si
cometer errores por la calentura del momento es peligroso en una campaña
política (menospreciar al rival, cantar victoria antes de tiempo, guerra sucia
o campañas negativas, desconocimiento y titubeos ante ciudadanos, mensajes de
ataque y no de propuesta…), reducir el análisis de una encuesta electoral a la
intención de voto por candidato y por partido es suicida. Las encuestas
preelectorales son una hoja de ruta en términos cualitativos que debe leerse en
el momento (es una fotografía) y de inmediato desplegar acciones en
consecuencia. Jamás deben usarse para mostrar “quién va ganando o quién va a
ganar” sino para observar en dónde está la clave para ganar: jóvenes, adultos
mayores, indecisos, profesionistas, mujeres, hombres, desempleados, empleados
de gobierno, sindicatos y un largo etcétera.
No caiga
en la tentación de creer que una encuesta preelectoral es un “pronóstico”. Hay
muchas razones para afirmar que una encuesta preelectoral no tiene por qué ser
un instrumento para hacer conjeturas futuristas ni adivinar con sus resultados
el desarrollo de la jornada electoral. Van cinco características que nos
explican para qué sí son las encuestas:
1.-
Monitorear la campaña. Los candidatos y los partidos políticos, al conocer y
estudiar los resultados de una encuesta, realizan todo lo que está a su alcance
para modificar esta tendencia, ya sea para revertir la ventaja o para
incrementarla. Hacen cambios en sus discursos, intensifican sus anuncios en los
medios electrónicos y escritos o incluso modifican la estructura de sus equipos
de trabajo; pero nunca se conforman ni se quedan estáticos con el resultado que
arrojó la encuesta preelectoral, algunos de ellos tiene más éxito que otros y
logran modificar esa tendencia.
2.-
Miden estado de ánimo y conocimiento. La encuesta preelectoral refleja el
estado de ánimo de los entrevistados y el conocimiento que se tiene de los
candidatos y las campañas en un momento dado. En términos prácticos es un
“corte de caja”. Este ánimo y sobre todo el conocimiento de los aspirantes se
mueven conforme se acerca la elección y esa condición se intensifica en el
último tramo de la contienda, lo cual ocasiona que se modifiquen las
preferencias electorales e incluso las ganas de salir a votar ese domingo de
elección. En consecuencia, los escenarios de competencia también se pueden mover
y es muy difícil que una encuesta preelectoral prevea todos estos cambios.
3.-
Fecha de la medición y la elección. Una consecuencia inmediata del punto
anterior tiene que ver con el periodo en que se lleva a cabo el levantamiento
de la encuesta, no es lo mismo levantarla cuando estamos a una semana de la
jornada electoral o el mismo día de la elección, que levantarla un mes antes o
cuando la campaña inicia. Las cosas cambian y los datos presentados reflejan el
estado de las percepciones y de ánimo de la población al momento de la
aplicación de las entrevistas; las preguntas de intención de voto o preferencia
política son sólo indicador de la situación presente en el momento de la
encuesta. Conforme la jornada se aproxima son muchos los factores que la afectan
el desarrollo de la misma campaña, los escándalos o desempeño de los gobiernos
locales en funciones e incluso la agenda nacional, que en ocasiones se vuelve
más importante que los mismos temas de campaña.
4.-
Participación ciudadana.- Una encuesta se aplica a todos los ciudadanos con
derecho a voto y los encuestadores tratan de identificar de entre ellos a los
ciudadanos con mayor probabilidad de presentarse a las urnas a sufragar; sin
embargo, esto no siempre es fácil de lograr sobre todo con participaciones
bajas (abstencionismo es una situación común en México), por lo tanto, tratar
de saber lo que hará este grupo pequeño de los entrevistados a través de una
encuesta a una población mucho más grande, se vuelve muy difícil y es una nueva
fuente de error.
5.-
Error estadístico y humano.- Las encuestas forman parte de los métodos
estadísticos que por definición llevan implícito errores aleatorios. Por
ejemplo, cuando se dice que un dato tiene el +/- 3% de error con 95% de
confianza, se afirma que este método puede tener más de tres puntos de
desviación respecto al valor real en 95 de cada 100 veces que se aplique (el
problema es que no se aplica 100 veces, sino sólo una vez). Es decir, se tiene
la confianza estadística de que los resultados del estudio que se está viendo
sean producto de una de esas 95 correctas, pero se tiene la posibilidad también
de que sea de las 5 restantes "equivocadas", y en su caso no sabe si
el posible error sea de sólo 3 puntos hacía arriba o hacia abajo, o pueda ser
mayor.
Siempre
hay un David para un Goliat. El Atlético de Madrid venció en semifinales de la
Champions League al Bayern Múnich contra todos los pronósticos. Las encuestas
preelectorales son una hoja de ruta en términos cualitativos que debe leerse en
el momento; reducir el análisis de una encuesta electoral a la intención de
voto por candidato y por partido, es suicida.
@leon_alvarez