Crisis, especuladores e indignados

El verano español promete ser emocionante en lo que a hechos noticiables se refiere, al contrario de lo que suele suceder cada año, a tenor de los «ataques» que «los especuladores» han lanzado contra España y su deuda pública en los mercados. Los índices bursátiles han alcanzado unos guarismos inéditos que anuncian, una vez más, un inminente rescate de la economía española, al igual que ya tuvo lugar el rescate de países europeos como Grecia o Portugal. Aunque el rescate tendrá lugar primero, dicen, en Italia.

 

. Los índices bursátiles han alcanzado unos guarismos inéditos que anuncian, una vez más, un inminente rescate de la economía española, al igual que ya tuvo lugar el rescate de países europeos como Grecia o Portugal. Aunque el rescate tendrá lugar primero, dicen, en Italia.
 

Pero convendría aclarar, más que nada para evitar engaños, que los «especuladores» no son una entidad que esté flotando independiente a los estados nacionales, como si hubiera tenido lugar la globalización que tanto sueñan los fundamentalistas democráticos, la interconexión de todos con todos, la famosa «Aldea Global» en la que las ciudades están conectadas entre sí; las mismas ciudades, curiosamente, donde acampan los indignados que piden Democracia Real Ya. Las denominadas «agencias de calificación» son de origen norteamericano, y precisamente desde el gobierno del Imperio realmente existente, Estados Unidos, aparte de otros lugares del mundo, se le avisó el año pasado al Presidente Zapatero para que realizase unos recortes económicos que él se negaba a adoptar por propia iniciativa, para evitar que la depresión económica española arrastrase los intereses de terceros. Por entonces también la deuda española era atacada por «los especuladores».

 

Y es que la Economía es ante todo Economía Política, es decir, realizada en los marcos de los estados nacionales. La globalización en la que todo está conectado con todo (y que es una de las ideas-fuerza del movimiento Democracia Real Ya que anima los veranos de la villa madrileña) es un mito cuya realización está aún por venir, al igual que aún está por venir el Día del Juicio Final.

 

España, si recibe un rescate económico, no será porque unos malvados «especuladores» hayan decidido, desde los centros financieros del capitalismo global, su destrucción, sino porque interesará que a países más poderosos como Estados Unidos o Alemania no les contagie la crisis española. Algo que sin embargo parece improbable, puesto que España (ignorada cuando no despreciada por los «indignados» en sus proclamas pidiendo una Democracia Real Ya) no deja de ser un país importante a nivel europeo y mundial, cuyo volumen económico y poblacional convierte en inviable un rescate. España no es como Grecia o Portugal, países que fueron rescatados económicamente porque su volumen es inferior y resulta rentable económica y políticamente para sus «rescatadores». Rescates en los que por cierto también ha contribuido considerablemente la destartalada España, tanto para sacar réditos en el caso del país heleno, como para salvar sus inversiones en el caso del país luso.

 

UNETE



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