. Está como Teresa de Jesús que decía aquello de : “Vivo sin
vivir en mí y tan alta vida espero, que muero porque no muero…” Pues tal que
así está nuestro Albert que cuesta abajo, de cabeza a unas elecciones, intenta
hacer de la necesidad virtud y atesorar cuanto pensamiento positivo se le
ocurra de cara a la campaña electoral.
No es que anden muy finos los
naranjitos, la campaña de llamar “Rajao” a Rajoy fue impresentable. Pero ya
sabemos por experiencia, que cuando los políticos entran en celo electoral, la
sangre riega cualquier cosa antes que el cerebro y en plena berrea les resulta
muy difícil tener claras, las tres o cuatro ideas que atesoran en sus cabecitas.
Ahora en un giro copernicano se
ha pasado de la grosería a la “pastelería fina”. Desde las elecciones hemos
asistido al nacimiento de una serie de superhéroes, que me río yo de los del
universo Marvel. Entre los que más conocidos brillan con luz propia el Hombre
del Pacto, al que se conoce cuando va de paisano como Albert Rivera; está
también el Hombre del Cambio, nuestro
dilecto amigo Pedro Sánchez; con ellos el Hombre del Empoderamiento Circular,
oculto tras el nombre de Pablo Iglesias y por finalizar hemos conocido al
Hombre Esfinge, el denostado Rajoy.
Estaba el “niño Albert” pensativo
y cariacontecido porque ya no podría actuar como Hombre del Pacto con lo que le
gustaba, cuando se le ocurrió una idea brillante de la que informó de inmediato
a propios y extraños. Los líderes
actuales debían apartarse y tras esa retirada habría que escoger a un “independiente”,
que fuera capaz, dice Rivera muy serio “de generar una mayoría de consenso” y
con ella apoyándolo presidir un gobierno, supongo que habría pensado en
apellidar al ejecutivo resultante como reformista, pero parece que no se
atrevió.
No creo que salvo Rivera, haya
alguien en España que crea que exista un individuo de pensamiento
independiente, al que pudiera interesar el trabajo de formar gobierno, tratando
para ello con la patulea política existente. Lo de independiente, tiene su
aquél, recuerden que para Podemos, el ex Jemad de las narices lo era y como tal
lo proponían para el gobierno de
Sánchez, cuando éste barajó ese concepto. Si así es el independiente que nos
propone Rivera, que Dios nos coja confesados.
Dos pegas le veo al asunto. El
primero y principal lo de encontrar a ese ser desconocido para la mayoría, de
pensamiento independiente, porque tengo claro que para el PSOE un independiente
es aquél que está de acuerdo con ellos, simpatiza de lejos con Podemos y odia a
muerte al PP y lo mismo ocurre con el resto de fuerzas políticas. Si repasan
los que han acudido en las listas electorales en calidad de tales, todos o casi
todos han terminado militando en el partido que los acogió, así que por ahí hay
un problema que se me antoja insoluble.
Y por otro lado, la propuesta de
Rivera nos dice que, como los ciudadanos somos unos tolais de primera
categoría, que no sabemos lo que votamos, hay que corregir lo que hemos
decidido y buscar a un hombre honrado e
independiente, tal como hizo, infructuosamente por cierto, nuestro amigo Diógenes.
No vale lo que hemos votado y sin contar con nuestra voluntad expresada en las
urnas, van a solucionar el problema que creó nuestra incompetencia.
Si el problema radica en
"los personalismos" como él sostiene ¿No sería mejor, que Rivera,
Sánchez, Iglesias y Rajoy, se apartaran y dejaran que otros miembros de sus
partidos dirigieran las negociaciones? Albert se ha inventado una propuesta
pastel total, hecha solamente para ser utilizada en la campaña electoral que se
avecina.
No sé yo, pero si todo lo que se
le ocurre es lo que ha demostrado desde el 20 D, igual como pastelero o
practicando la tercería tiene porvenir, pero como líder político lo veo mal y
miren que lo siento, porque hay que ver lo educado que es este chico.